Somos hábitat, territorio, ciudad.
Nada de esto existe sin nosotros.
Nada de esto existe sin los otros. Hábitat, territorio y ciudad son colectivos y sociales.
Hace 50 años nos comunicaron: está prohibido circular, está prohibido encontrarse, está prohibido manifestarse.
Con los tanques y patrulleros en las calles, se apoderaron del gobierno, y desde una junta militar autoproclamada cerraron el Congreso y las Legislaturas, suspendieron las libertades democráticas y comenzaron a difundir “comunicados” para hacernos saber que ya no éramos libres, y que el hábitat, el territorio y la ciudad ya no eran nuestros.
Demolieron viviendas socialmente construidas y erradicaron a los pobladores de las villas, cerraron industrias, destruyeron manzanas enteras para construir autopistas, liberaron el precio de los alquileres, para que “la ciudad” fuera un privilegio, y no un derecho.
Reconfiguraron el espacio urbano bajo amenaza de muerte. Como el espacio urbano somos también nosotros, nos mutilaron, quisieron imprimir en nuestros cuerpos la censura, para dejar anidar allí el miedo, y doblegar nuestra vocación de encontrarnos, de circular, de manifestarnos.
Intentaron disciplinar nuestra vida con desapariciones, torturas y muerte.
Hace 50 años ya, hicieron efectiva su amenaza, torturaron, mataron, robaron bebés, y desplegaron las más terribles y tristes prácticas deshumanizantes.
Hoy queremos decir que seguimos marchando.
Hoy, a 50 años, este pueblo manifesta, circula y se encuentra.
Manifestamos que la vivienda, el hábitat y la ciudad son nuestros. Son nuestro derecho colectivo, y vamos a ser y hacer el territorio que necesitamos.
Porque somos el territorio que habitamos, y queremos ser justos y democráticos, y configurar el hábitat y la ciudad despojados de los padecimientos e injusticias a los que nos continúan condenando diariamente.
A 50 años del golpe, no nos callamos
Hoy, a 50 años, seguimos marchando.
Proyecto Habitar, marzo de 2026
