La Victoria es de los Jóvenes

El estreno del audiovisual “La Victoria es de los Jóvenes”, realizado por las infancias y juventudes del barrio La Victoria, y la entrega de certificados del Taller de urbanismo para infancias y adolescencias de barrios populares.

A lo largo de los encuentros, niñas, niños y jóvenes construyeron una mirada propia sobre su barrio, recuperaron memorias de lucha, identificaron lo que les molesta y expresaron deseos y proyectos para el futuro.
A través del dibujo, las maquetas, los recorridos, las entrevistas y el lenguaje audiovisual, el taller fue un espacio de escucha y juego para pensar los derechos humanos desde la experiencia cotidiana y desde la voz de quienes habitan el territorio.

El audiovisual fue parte de ese proceso: una forma de conocer y contar el barrio desde adentro, de decir quiénes son, qué les gusta, qué les duele y qué sueñan. La entrega de certificados celebró el compromiso, la participación y el trabajo compartido, reconociendo en las infancias y juventudes a protagonistas y sujetos de derecho.

Durante la jornada también se realizó una exposición de fotografías que recuperó las acciones impulsadas por la Mesa de Urbanización del barrio, imágenes de los talleres y el manifiesto colectivo construido por las infancias y juventudes, como parte de un proceso de organización, memoria y transformación del territorio.

Este taller es impulsado por la Mesa de Urbanización La Victoria San Fernando, la Sociedad de Fomento Adonai La Victoria, Proyecto Habitar y el Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, junto a vecinas y vecinos del barrio que sostienen cotidianamente estos espacios de lucha y transformación.

Aula de la Escuela de Proyecto Habitar

El Aula de Proyecto Habitar se ubica en el barrio de Boedo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un terreno que comparte con la Vivienda Cooperativa La Colectiva.

El proyecto, desarrollado en una tarea colectiva por proyectistas que integran el equipo de docentes e investigadores de la Escuela de Proyecto Habitar, se sustenta en la propuesta pedagógica de comprender
la realidad críticamente, como hecho social, material e histórico, para programar y proyectar transformaciones del hábitat y el territorio para la vida.

Estos ejes estructurantes implicaron el desafío de diseñar un espacio flexible y transformable, capaz de admitir el encuentro de 30 personas como también múltiples configuraciones simultáneas para grupos más pequeños, según las necesidades de uso.

La obra fue dirigida por la Cooperativa de Trabajo Fábrica de Hábitat. El edificio se materializó utilizando
un sistema constructivo liviano, modular y de rápida ejecución, a partir de una pieza estructural repetible
—columna y cabriada a la vez— construida con recortes de madera de distintas secciones y longitudes.

Este sistema, claro y accesible, permite un diseño progresivo que acompaña los procesos de apropiación del espacio mediante variaciones como dobles alturas o entrepisos. Su capacidad de armado y desarmado favorece la creatividad, la movilidad y la generación de situaciones diversas de encuentro, concentración y creación.
Esta propuesta sencilla y situada, promueve un modo de producción coherente con el programa educativo de la Escuela.

 

 

Estrategias de proyecto y gestión cotidiana para el acceso al hábitat

Formas alternativas a la producción urbana capitalista, colonialista y patriarca

El proyecto propone visibilizar, politizar y poner en agenda pública las estrategias desarrolladas por mujeres migrantes, travestis, marronas, indígenas y personas sin salario, ya que en estas anidan alternativas al modelo de urbanización hegemónico. La investigación reconoce que estasprácticas no operan al margen del proceso urbano hegemónico, sino que están influenciadas por relaciones patriarcales, colonialistas y capitalistas,
y que permiten trascender nociones naturalizadas como “familia” o “centro-periferia”.

Se trabaja desde una perspectiva interseccional, retomando el nudo género-raza-clase, la producción del espacio marcada por desigualdades coloniales y patriarcales, y la vida cotidiana como “experiencia en acción”, donde se entrelazan espacio, tiempo y ritmo. Las comunidades desarrollan formas de resistencia y adaptación activa, produciendo transformaciones espaciales y formas de habitar que permiten desarticular el sistema urbano capitalista, colonialista y patriarcal.

La metodología se basa en la experiencia producida a lo largo de 15 años en el colectivo Proyecto Habitar: donde la investigación no se hace “sobre” los colectivos, sino “con” ellos, mediante diagnóstico participativo, cartografía social, observación, entrevistas, grupos focales, bitácoras colectivas, consultorios de Atención
Primaria de Hábitat, talleres colectivos y sistematización participativa. Estas herramientas permiten identificar actividades cotidianas, lugares y objetos que transforman el espacio, promover el pasaje del saber hacer al saber, y formular proyectos y estrategias situadas que fortalezcan la autogestión comunitaria y aporten a políticas inclusivas y equitativas.

Los resultados esperados refieren al desarrollo de los habitantes como sujetos de derechos, la conformación de un actor social colectivo, la mejora de las condiciones de vida, y la formulación de alternativas que expresan una nueva manera de hacer política desde los territorios. También se busca fortalecer la difusión en jornadas
académicas, medios editoriales y el intercambio que proyecte estas prácticas como herramientas transformadoras hacia un hábitat más justo y accesible.

Antecedentes de trabajo de Proyecto Habitar con mujeres alrededor del hábitat cotidiano:
promotoras de hábitat de los barrios: La Victoria, Finexcor, Maria Elena, 22 de enero, Un Techo Para Todos, Nicole, Los Pinos, Santa Rosa, Los Milagros, San Atilio, Primavera, Parque Alvear, La Loma, Las Praderas, San Cayetano, Fiorito, Tongui, Diaz Velez, entre otros.
Equipo
Dirección: Eugenia Jaime, Clara Mansueto, Julián Salvarredy.
Colaboradores: René Garzón, Luciana Rodriguez

Redes sociales y columna en Algo con Erre, Radio La Tribu

Desarrollamos la política de comunicar las actividades, los encuentros y las exposiciones que realizamos como medio para compartir nuestra posición acerca del territorio que habitamos. Las publicaciones en redes sociales se enfocan en una comunicación que exprese nuestra identidad, los valores y el conjunto de ideas desde las cuales militamos la transformación del hábitat y territorio hacia niveles más justos, democráticos y sostenibles de accionar por el derecho a la ciudad. Compartimos y difundimos encuentros y acciones que fortalecen la participación colectiva. Publicamos las actividades que organizamos o en las que intervenimos de manera protagónica, ya sea en su coordinación o en el acompañamiento de los procesos que allí se desarrollan. Difundimos las iniciativas a las que somos invitados como organización, así como aquellos espacios en los que decidimos participar por su relevancia para las agendas territoriales. También comunicamos de forma urgente aquellos hechos o situaciones donde la vulneración de derechos requiere visibilización inmediata, contribuyendo a que las problemáticas territoriales sean atendidas democráticamente.


Ponemos nuestra voz en la Radio La Tribu…
Durante 3 años articulamos con la radio La Tribu, llevando adelante la columna mensual de Proyecto Habitar en el programa Algo con Erre. Hemos trabajado problemas coyunturales vinculados
a habitar la ciudad de Buenos Aires, y los vinculamos con los problemas de investigación que se abordan en la escuela. Este año, trabajamos los conceptos que circularon en el seminario “Arquitectura y Urbanismo para profundizar la democracia en América Latina”, las teorías que desarrollaron los profesores y su relación con experiencias concretas de acceso a la vivienda y
el suelo.

 

Transformaciones Territoriales y Derecho a la Ciudad Programa de Posgrado UBA

Transformaciones Territoriales y Derecho a la Ciudad es un programa de posgrado de la UBA-FADU que tuvo inicio en el año 2022. El espacio esta dirigido por Julián Salvarredy, con la co-dirección de Sebastián Tedeschi y EugeniaJaime. El programa está organizado en cuatro módulos: El programa está organizado en cuatro módulos: Transformaciones Territoriales, Derecho a la Ciudad,Gestión Territorial y Gestión del Hábitat. Integra tambien el programa un espacio de taller, que se desarrolla en conjunto con los módulos para trabajar la relación de los conceptos y su aplicación a los procesos de transformacion territorial que cada estudiante está trabajando. Todos los años se desarrolla un Módulo opcional presencial,que este año se desarrolló en conjunto con el Seminario Arquitectura y Urbanismo para profundizarlademocraciaen AméricaLatina con Proyecto Habitar Escuela. 

A lo largo de sus tres cohortes han cursado profesionales de diversas disciplinas: arquitecto/as, diseñadores graficos, abogado/as, ingenieros, sociologo/as,trabajadoras sociales y urbanistas. Los asistentes provienen principalmente de CABA y Area Metropolitana de Buenos Aires,asi como tambien de la Provincia de Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Rio Negro, Corrientes,  y Santa Fe. Tambien cursaron personasde otros paises tales como Colombia, México, Uruguay y Paraguay.

Los trabajos finales de los y las estudiantes tratan temas vinculados con procesos de producción de hábitat popular, mejoramiento de los espacios publicos, movilidad urbana, procesos de
extractivismo de los recursos naturales, acceso a la vivienda, planificación territorial, entre otros temas, siempre desde una perspectiva del derecho a la ciudad y al territorio.

Plataforma por el Derecho a la Ciudad y el Territorio

Desde su creación, la Plataforma por el Derecho a la Ciudad (PxDC) ha abordado cuestiones vinculadas a políticas públicas urbanas de diversa índole, tales como mejoramiento barrial, regularización dominial, movilidad, accesibilidad, planificación territorial y participación. Para llevar adelante esta tarea, la PxDC tiene como vinculo originario la robusta experiencia en investigación y acción de Proyecto Habitar, que
aportó sus capacidades en la sistematización de la información territorial y la posibilidad de profundizar y articular con los distintos pobladores y gestores provinciales y locales de los territorios relevados. Este vinculo permanece vivo entre ambas entidades, permitiendoles visibilizar conflictos territoriales y contribuir a la construcción colectiva de salidas en términos de derechos y políticas públicas.

La PxDC se encuentra instalada en el Centro de Transformaciones Territoriales de la FADU-UBA, lo que le permite visibilizar como contenido cientifico todos los hallazgos alcanzados durante las distintas experiencias. Esta posición permite constituir una base de información georreferenciada diseñada para generar información pública, útil y situada para la gestión de políticas públicas territoriales. La PxDC busca consolidar su continuidad en articulación con la Escuela de Proyecto Habitar, haciendo un aporte a la construcción de problemáticas de la realidad, garantizando el manejo democrático de la información pública, y promoviendo la gestión participativa de las transformaciones territoriales en sus diferentes escalas.

Seminario Arquitectura y urbanismo para profundizar la democracia en América Latina

Se trata de una propuesta de formación organizada desde la Escuela de Proyecto Habitar en convenio con el Programa de Transformaciones Territoriales y Derecho a la Ciudad de la UBA. Se desarrolló con el apoyo de Territorial Urbana y la Cooperativa de Vivienda La Colectiva.
Fue una semana de trabajo intensivo junto con referentes regionales de la temática. En cada jornada se realizaron mesas de debate donde participaron referentes barriales, técnicos y gestores del Área Metropolitana de Buenos Aires. Cada especialista realizó una conferencia magistral donde desarrollaron en profundidad sus temas de estudio.

 
Se realizaron talleres de trabajo con les estudiantes donde se vincularon los asuntos planteados con las experiencias de cada persona. En este marco se desarrolló un dialogo entre los cuatro especialistas que permitió debate entre ellos sobre la temática propuesta.
Los docentes a cargo fueron Raquel Rolnik (arquitecta y urbanista, profesora en la Universidad de San Pablo), Luis Rodriguez (arquitecto y urbanista, profesor en la Pontificia Universidad Católica del Perú), Zaida Muxi (arquitecta y urbanista, profesora de la Universidad Tecnologica de Monterrey) y Pedro Abramo (economista, profesor en la Universidad Federal de rio de Janeiro, Brasil).
En las mesas de apertura y cierre participaron referentes de los territorios y gestores de CABA, Zárate, La Matanza, Lomas de Zamora, Morón, La Plata, San Fernando, José C. Paz, entre otros. Como estudiantes participaron mas de 30 profesionales y activistas por el derecho al hábitat y al territorio de Argentina, Ecuador, Colombia, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

DECLARACIÓN EN EL DIA MUNDIAL DEL HÁBITAT. ENCUENTRO POR UN HÁBITAT JUSTO Y DEMOCRÁTICO

Encontrarnos para profundizar nuestro trabajo colectivo y creativo en la construcción de territorios más justos y democráticos, resulta más necesario y urgente que nunca.

Personas, organizaciones, instituciones que lo hacemos hace muchos años sabemos que la crisis económica actual ha pegado duro en la situación habitacional de la mayor parte de la población, especialmente en nuestros barrios populares, afectando en mayor medida a mujeres, jóvenes y disidencias.

En este contexto, proponemos encontrarnos en un espacio común, reunir e intercambiar nuestros saberes, compartir perspectivas sobre el estado de situación y construir colectivamente un nuevo conocimiento que alumbre las próximas acciones, que estarán guiadas por la perspectiva de derechos, tan noblemente arraigada en el corazón de nuestro pueblo.

Las y los abajo firmantes consideramos inaceptable la injusta situación habitacional de nuestro pueblo, conocemos las valiosas experiencias históricas que hemos construido y dan cuenta de que es posible avanzar hacia un territorio justo. Denunciamos el abandono y la desidia que el gobierno nacional práctica sobre nuestros barrios y sus poblaciones, reclamamos acciones urgentes y la imperiosa activación de políticas habitacionales, urbanas y ambientales suspendidas y de las obras abandonadas.

 

Sobre la situación del hábitat: 

En la actualidad se combinan, dramáticamente en nuestro país, la historia de injusticia territorial con el gobierno nacional más insensible e inhumano que ha conocido nuestra democracia.

Esto implica la confluencia de la reproducción sistemática de la desigualdad e injusticia en el territorio, que históricamente condena a millones de habitantes a la precariedad habitacional, con el nefasto accionar del gobierno nacional en detrimento de la naturaleza social del Estado y su estructura de derechos, que se manifiesta en el abandono irracional de las obras y políticas habitacionales, urbanas y ambientales, la persecución política y estigmatización de las organizaciones barriales y de luchadoras y luchadores.

La población en situación de déficit habitacional supera los doce millones de habitantes (un poco más del 25% de la población), siendo más de cuatro millones de hogares los que requieren mejoras cualitativas en sus casas o nuevas viviendas, 1 de cada 4 hogares en Argentina no cuenta con vivienda adecuada. La población de los 6.467 barrios populares alcanza más de 5 millones de habitantes. En Argentina 4 de cada 10 jóvenes de entre 25 y 35 años no pueden acceder a una vivienda (2,3 millones de personas). Hay millones de personas en situación de déficit que no residen en barrios populares, las políticas habitacionales deben incluirlos a todos y todas, y deben detener la reproducción de la desigualdad territorial. Son necesarias acciones diversas e integrales, no se trata de remediar la pobreza, sino de transformar el modo de producir el territorio.

Durante los últimos nueve meses, la situación de nuestro pueblo empeoró de un modo permanente y agobiante, aún más si consideramos que el punto de partida ya era crítico. Como resultado de las políticas del gobierno que preside Javier Milei crecieron aceleradamente la pobreza (alcanza el 52,9% de la población) e indigencia (18,1 % de población). Esto supone un aumento exponencial de personas en situación de calle y la urgencia de abordar a nivel local políticas y planes para atender este drama social. 

Desde diciembre de 2023, los servicios básicos aumentaron: Agua 271%, Energía Eléctrica 156%, Gas natural 898%. Los alquileres en el AMBA treparon 153%. En el mismo periodo desde diciembre de 2023 los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron en promedio 136%. Las condiciones del trabajo formal e informal también son cada vez más críticas. Según los datos del CEPA en base a la SRT, entre noviembre de 2023 y junio de 2024, cerraron 11.185 empresas, lo que representa un total de 232.705 puestos menos de trabajo registrado (-2,36%). Además, aumentó el transporte público en el AMBA, el colectivo un 600%, el subte un 688%, y los trenes un 344%. Situaciones similares se evidencian en todo el país.

El trabajo vinculado a la economía popular resulta también fuertemente golpeado por la escasez generalizada que afecta las tareas que ocupan a personas en trabajos eventuales, la venta ambulante, los cuidados. En los barrios populares, al freno de toda política habitacional se suma la casi nula asistencia social del gobierno nacional, incluso a comedores populares.

Se atacan con dramática crueldad los presupuestos de la salud y la educación pública. Nuestras universidades nacionales se encuentran al borde de una situación de crisis definitiva y enarbolando una de las grandes luchas populares del presente.

Técnicos, profesionales, cooperativas y pequeñas empresas sociales, se ven también afectadas por la falta de iniciativas de trabajo en la mejora habitacional, urbana y ambientales de los barrios populares.

 

Los Derechos, a la Vivienda, al Hábitat, a la Ciudad, al Ambiente

Crecen las millones de personas que no pueden acceder a una vivienda digna. El suelo y la vivienda segura y saludable, que constituyen un derecho básico, se convierten en un anhelo cada vez más lejano. Son cada vez más quienes habitamos el país y no podemos acceder al agua corriente, a la electricidad, a todos los servicios básicos en entornos ambientalmente saludables. 

Existe una situación de negación y combate directo del gobierno nacional contra los derechos colectivos que se han construido históricamente en nuestros pueblos con trabajo, colaboración y lucha. El hábitat, la ciudad, el ambiente, los territorios que son el resultado de la obra colectiva, se concentran cada vez en menos manos. 

Se acentúa la concentración de riqueza y el poder en el territorio a partir de privilegios impositivos y desregulaciones, como las materializadas en la denominada “ley bases”, orientadas a beneficiar a los promotores de desarrollos extractivistas y contaminantes que resultan en el deterioro permanente de las condiciones ambientales del territorio.

 

La necesidad de políticas integrales 

Del mismo modo que la construcción de derechos colectivos, nuestro pueblo ha participado y edificado experiencias de diseño y aplicación de valiosas políticas habitacionales y urbanas que hoy es necesario retomar para poner en valor y exigir su continuidad. Experiencias en las que se ha puesto al frente su capacidad autogestiva, accionando para que el peso de la injusticia territorial y habitacional disminuya.

En nuestro pueblo y en nuestros barrios populares se ha construido hábitat y territorio en procesos solidarios y democráticos, desde estas experiencias se ha nutrido el diseño de las políticas estatales, promoviendo instrumentos que incluyen acciones de redistribución de riqueza, tierra y poder. Acciones que tienden a la redistribución como una de las formas de la riqueza, acciones que inciden en las posibilidades de participación y protagonismo de los y las pobladoras y sus organizaciones en la construcción y proyección del territorio.

Es necesario profundizar la aplicación de la Ley 14449 de Acceso Justo al Hábitat, recuperando el proceso colectivo de elaboración, en el que participaron organizaciones, técnicos/as, instituciones y legisladores/as. Retomando sus principios: derecho a la ciudad, función social de la propiedad, reparto equitativo de cargas y beneficios, gestión democrática. Proponemos fortalecer mesas y consejos que construyan la fuerza necesaria para recuperar y profundizar lo mejor de estas experiencias.

En el mismo sentido, es necesario poner en valor también los procesos originados desde el RENABAP a la SISU. Ambos surgidos por la movilización de las organizaciones sociales de relevamiento de barrios populares, la iniciativa de generación de un registro que incluyó más adelante la posibilidad de instrumentar políticas nacionales de integración socio urbana. En la instrumentación de estas políticas se incluyeron herramientas de redistribución como la afectación a las grandes fortunas para la constitución de un fondo específico, otra experiencia que da cuenta de que es posible abordar integralmente la situación urgente y la estructural.

Como estas, existen muchas otras iniciativas y experiencias que se han impulsado de manera autogestiva y colaborativa por organizaciones. Resulta valioso retomar y poner en la agenda del trabajo en común. La Ley Nacional de Propiedad Comunitaria Indígena; Ley Nacional de Alquileres; el Consenso Nacional por un Hábitat Digno; los proyectos de Ley Nacional de Ordenamiento Territorial y Regulación de Procesos de Desalojo; la propuesta de Ley Nacional de Producción Social Autogestionaria de Hábitat (PSAHP, nacionalización y profundización de ley 341 de CABA); la propuesta de Ley de Acompañamiento Técnico Profesional y Público; entre muchas otras iniciativas de regulación y ordenamiento del territorio y el ambiente nacional a favor de los derechos colectivos.

Es urgente avanzar en la construcción de territorios más justos y democráticos, la experiencia nos indica que ello requiere trabajo colectivo y organización. Por todo esto nos encontramos otro primer lunes de octubre, en el Día Mundial del Hábitat, para volver a levantar nuestras voces y poner en valor nuestras experiencias, reclamar por nuestros derechos a la vivienda, al hábitat, a la ciudad y continuar la tarea común de construir un territorio justo y democrático, para todos y todas. 

 

Organizaciones firmantes:

Proyecto Habitar | Fundación Vivienda y Comunidad (FVC) | Laboratorio Proyecto y Género, FADU-UBA | Fundación Rosa Luxemburgo Cono Sur | Centro de Estrategias y Acción por la Igualdad (CEAPI) | Centro de Investigaciones Transformaciones Territoriales, FADU-UBA | Área de Estudios Urbanos del Instituto de Investigaciones Gino Germani, FSoC-UBA | Fábrica de Hábitat | Hábitat ICO. Investigación, Acción, Participación | Centro de Estudios Desarrollo y Territorio (CEDYT) | INSITU Grupo de trabajo socioambiental | Federación de Cooperativas Autogestionarias MOI – Argentina | Asociación Mutual Seis de Agosto – Hugo Esteban Gaitán | Federación de Cooperativas Todos Juntos | Habitar Patagonia | Canoa Hábitat Popular | Colectivo Poder Habitar | Asociación Civil Barrios Unidos por el ambiente y el progreso barrial | Laboratorio en Sistemas de Información Geográfica y Teledetección (FHCS-UNSJB) | Taller Libre de Proyecto Social | Madre Tierra | HIC-AL | FTV – Asociación civil La Amistad- frente barrial cta | Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano PBA | Nuestramérica  | Casa de género y diversidades Micaela Bastidas Barrio Nicole | Concejalia Popular de Rosario-Santa Fe | Construir Colectivo | Caritas Neuquén | Grupo Ciencia y Tecnología del Habitar Popular – Fundación «Soporte» | Diplomatura en Hábitat y Acción Pública | Cooperativa de Vivienda Nuevos Aires | Cooperativa de vivienda Dulce Hogar y YONOFUI

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HABITAR LAS IMAGENES. Descentrar la mirada. Imágenes del habitar cotidiano en barrios populares

 

HABITAR LAS IMAGENES. 

Conversatorio: Descentrar la mirada. Imágenes del habitar cotidiano en barrios populares

En el marco del cierre de la exposición fotográfica “HABITAR», nos proponemos conversar acerca de la necesidad de corrernos del lugar de los discursos audiovisuales hegemónicos, en esta ocasión desde la fotografía. Discursos que estigmatizan y simplifican negativamente el habitar de los barrios populares, para darle otras imágenes, palabras y/o voces al habitar cotidiano que indagan en problematizar y politizar la vida cotidiana y la transformación del hábitat, dejando entrever otras aproximaciones y proyecciones del presente.
Compartirán la mesa:

 

Marcos Sierras. Fotoperiodista. Es Profesor en Ciencias Políticas. Trabaja en escuelas medias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Fotoperiodista/ fotodocumentalista con enfoque en conflictos sociales y políticos. Autor de  “Íntima 31  Organización popular y pandemia” ensayo fotográfico sobre la realidad de los barrios populares durante la pandemia de Covid-19 (Villa 31)

 

Agustina Salinas. Fotoperiodista. Estudió fotografía básica en el Imdafta en el año 2016 y centró su interés en el fotoperiodismo. Fue parte de diversos medios comunitarios y alternativos durante varios años. Realizó talleres de ensayo y documental con diversos colegas. Publicó fanzines de manera colectiva e individual. Su trabajo fotográfico sobre la toma de Guernica, además de ser reconocido en diversas oportunidades, dejó una huella personal por el impacto que le generó este conflicto habitacional que dejó al descubierto una problemática estructural en Argentina como lo es la falta de vivienda.

 

Paloma Cerna. Se inició en la fotografía, realizando la carrera en IMDAFTA durante el 2015 y ahora continúa capacitándose en ARGRA. Trabaja como fotoperiodista para el medio comunitario, La Garganta Poderosa. Su enfoque fotográfico es lo social, lo cultural, lo político y los DDHH. 
Desde el 2016 retrata el barrio en el que vivió sus primeros años de infancia, Isla Maciel, ubicado en Avellaneda, PBA. Tratando de mostrar otro lado de un barrio estigmatizado.

 

Felipe Restrepo. Realizador Integral en Artes Audiovisuales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Tandil, Argentina) y Abogado de la Universidad del Rosario (Bogotá, Colombia). Especializado en Montaje en la ESCAC – Escuela Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (adscrita a la Universitat de Barcelona). 
Profesor de la Maestría en Periodismo Documental y tutor del Laboratorio Audiovisual de Investigación y Experimentación (LAIE) – UNTREF. Profesor en el Taller de Producción Audiovisual I y II en la Licenciatura de Comunicación en la Universidad Nacional General Sarmiento (IDH – UNGS). Investigador docente del proyecto:  Política (s) en torno a medios de comunicación en la Argentina contemporánea IDH/ UNGS. Docente en la materia de Proyecto Audiovisual 2 (Cátedra Gismondi) en la Carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires FADU-UBA (desde el año 2009). Desarrolla actividades vinculadas al campo de la dirección, el guión, el montaje y la producción audiovisual.

 

Miguel M. Caamaño. Arquitecto, fotógrafo documentalista de espacios urbanos, formado en FILO, UBA y la FSOC, UBA, especializado en fotografía documental. Estudiante de fotoperiodismo en ARGRA.  La práctica de la fotografía, como herramienta de expresión e investigación. Investigador del laboratorio bio-ambiental de diseño de la Universidad de
Flores. Miembro de la ONG Proyecto Habitar desde 2012, donde ha desarrollado, entre otras acciones, un trabajo de registro fotográfico documental, tanto de las prácticas profesionales como docentes destinadas a la exposición de cursos, conferencias en distintos países y co-autor de publicaciones académicas impresas y digitales.

 

Modera: Laura Brandolini, Proyecto Habitar
El encuentro será el viernes 26 de julio de 18 a 21.30 horas, en el Multiespacio UNGS. José León Suárez 1502-1800, Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires

HABITAR LAS IMÁGENES. El espacio cotidiano del conurbano bonaerense en la pantalla grande

El viernes 28 de junio se llevó adelante el encuentro titulado “HABITAR LAS IMÁGENES” en el que se reunieron equipos de producción audiovisual que han trabajado sobre el hábitat del conurbano bonaerense desde distintas perspectivas: académicas, científicas, políticas o profesionales, irrumpiendo con una nueva mirada en el relato audiovisual, atravesándolo desde la espacialidad.

Nos propusimos discutir sobre los discursos audiovisuales hegemónicos, que estigmatizan y simplifican negativamente el habitar de los barrios populares, y proponer otras imágenes, palabras y voces del habitar cotidiano que nos muestren la problematización y politización colectiva de la transformación del hábitat, dejando entrever otras aproximaciones y proyecciones de transformación.

El encuentro tuvo cita en el multiespacio de la Universidad Nacional General Sarmiento, donde primeramente, se proyectaron 6 audiovisuales (para saber mas click aqui) y luego se conformó un conversatorio en el que se compartieron impresiones, que retomaron las motivaciones por las cuales se habían producido los registros, así como la relación que se encontraban entre las expectativas y las producciones observadas.

El espacio se transformó, pasó del cine, con las sillas ordenadas en filas y luz apagada para que todos pudieran ver la pantalla, a una gran ronda iluminada donde nos pudiéramos ver las 50 personas que estábamos dispuestas a escuchar y contar nuestros pareceres.

La conversación primeramente giró alrededor de las razones que guiaron la producción de audiovisuales, razones que recuperan una lógica sensible, en la que se reconoce la belleza de la vida cotidiana, y se visibiliza la desigualdad desde las voces de los barrios.

 

    

Integrantes del equipo de “Salvando Salvatori”, contaron cómo se acercaron a los protagonistas del proceso que tuvo lugar en el audiovisual, interpelados por la consigna de “conocer el conurbano”, buscaron mostrar la difícil situación que tanta gente vive diariamente, pero también las acciones que se hacen para mejorar el espacio. Por ello registraron acciones y relatos de un grupo de pobladores que recuperaron un humedal de valor ambiental y junto con este, el derecho a un ambiente sano, a la recreación y la memoria.

Identificaron similitudes con otras producciones donde también se revaloriza el espacio cotidiano y la diversidad que habita en los barrios a través del recuerdo de los momentos de la infancia que anhelamos. Finalmente, el equipo reflexionó acerca del valor que tiene contar historias con interés en lo cercano, en la proximidad de la vida cotidiana, historias que nos transforman la mente y el corazón.

El equipo de “los frutos del naranjo” contó que les sucedió algo similar. Que sin hacer algo informativo, querían que la producción sirviera para contar lo que estaba pasando en el campo la Juanita. Querían enfocarse en cómo luchan colectivamente para recuperar un predio, que deje de ser un basural a cielo abierto y pase a ser una reserva natural. En este camino, los y las vecinas, además de informar y guiar sobre lo realizado, les permitieron atravesar emocionalmente el espacio con las historias que se registran en el audiovisual.

Una vecina del campo de La Juanita, valoró el audiovisual, la manera sensible de recuperar una memoria colectiva de cuidado del espacio y destacó la importancia de utilizar el arte como medio de difusión. Contó que sintió emoción al verlo y dijo “Nos vimos en otras miradas, es fuerte.”

Por su parte, el equipo de “Los pinos existe” remarcó la intensión de restituir la existencia de un barrio, sus pobladores y el derecho a un hábitat digno, a través de imágenes, datos y relatos de mujeres referentas que presentan los riesgos que enfrentan cotidianamente por la cercanía con industrias contaminantes.

 El equipo utilizó la comunicación audiovisual como estrategia para trascender las fronteras de la investigación científica e intervenir en el debate público sensibilizando a los que deben responsabilizarse por la situación, favoreciendo el conocimiento situación y “haciendo una ciencia justa”.

En línea con las prácticas de investigación, el equipo de “mapas del encuentro” contó sobre un proyecto de servicio a la comunidad. Los audiovisuales se reúnen en un “anecdotario” creado como parte del proyecto donde, mayormente mujeres, cuentan historias de los barrios atravesadas por sus propias historias. Allí no solo aparecen problemas recurrentes como el acceso al suelo, a servicios urbanos, al ambiente sano, sino también las formas de accionar frente a esa realidad, las estrategias para reunirse y encontrar soluciones.

Finalmente, a modo de conclusiones se rescataron los proyectos colectivos que transitan las fronteras de las disciplinas, rompiendo los bordes que las encasillan y disputando su sentido social. Se destacó la importancia de visibilizar la realidad de millones de personas que viven en territorios afectados por injusticias y vulneraciones de derechos, así como la relevancia de que una universidad pública brinde espacio para trabajar estas problemáticas, subrayando la importancia de integrar la formación académica con la realidad.

Quedó resonando, el valor que tiene encontrarnos en la mirada de otros, de sentir que uno fue mirado, que fue representado por estas imágenes. Se valoró también que es necesario visibilizar la construcción y disputa de una identidad individual y colectiva, que se ha ido conformando a través del tiempo gracias a nuestra capacidad de transformación.

Ordenamiento Territorial y Gestión del Hábitat de la provincia en revisión

El 25 de junio participamos de un acto que se realizó en el Pasaje Dardo Rocha, La Plata, enmarcado en el espacio del Consejo Provincial de Vivienda y Hábitat de Buenos Aires. Con la presentación de los ministros Silvina Batakis, Andres Larroque y Carlos Bianco, quienes expusieron su perspectiva respecto a la situación del ordenamiento urbano y sus regulaciones, en relación con el problema del acceso al hábitat en la provincia.

El encuentro se presentó como el primero de una serie de Jornadas Bonaerenses en donde se debatirá sobre el Derecho a un Territorio Justo y a un Hábitat Digno, a llevarse a cabo en distintas universidades.

La cuestión del ordenamiento urbano y territorial es un problema que históricamente ha estado en debate. Hoy la gestión provincial toma una iniciativa en este sentido y propone encuentros para observar críticamente la normativa frente al desfasaje que se expresa entre la producción urbana real y las reglas que se establecieron hace más de 40 años. La ley de Ordenamiento Territorial y Usos de suelo 8912/77 es el instrumento que se implementa desde el gobierno de facto hasta nuestros días. Creado con la intención de iniciar un proceso de planificación con criterio progresivo, su ejecución ha sido desigual en los municipios de la provincia, y en el marco de las políticas neoliberales que se profundizaron en los 90, se produjo una profunda concentración de la renta urbana, favoreciendo las prácticas especulativas y remarcando una fuerte desigualdad urbana.  

En 2012, como resultado de la movilización de organizaciones sociales, académicas y territoriales, tomo fuerza la propuesta de la Ley 14449 de Acceso Justo al hábitat y se logró su sanción. Ese instrumento pretendía promover el derecho a la vivienda y el hábitat digno, modificando en parte las lógicas de la 8912, definiendo lineamientos generales que abordaran el derecho a la ciudad y el territorio, priorizando los sectores menos favorecidos. Esta ley, que busca regular en términos amplios la producción urbana, incorpora entre sus principios rectores la gestión democrática de la ciudad, que toma cuerpo en los instrumentos de participación y organización comunitaria como el Consejo Provincial de hábitat y los consejos locales de hábitat. Sin embargo, este punto como tantos otros no se encuentra reglamentado, por lo que la participación de la comunidad queda relegada al criterio de cada gobierno local.

Cabe mencionar que entre sus principios rectores también se enuncia el derecho a la vivienda y la ciudad, la función social de la propiedad y el reparto equitativo de cargas y beneficios. En sumatoria los cuatro puntos proponen que el abordaje del acceso al hábitat se desarrolle desde una mirada integral, donde los distintos sectores que transforman el territorio tengan lugar en la toma de decisiones.  

   

Finalmente, convocaron a una serie de jornadas con el interés de conformar un ámbito multisectorial y participativo, donde se debatirá sobre el proceso histórico de desarrollo urbano, el acceso a la tierra, las leyes vigentes, la creación de suelo urbano, los procesos de integración social y urbana, entre otros. Se pretende de esta manera ir hacia un nuevo marco normativo de ordenamiento territorial y urbano, que según se mencionó, favorezca la construcción de ciudades integradas, abiertas e inclusivas.

Desde Proyecto Habitar estaremos participando de las jornadas propuestas, en busca de encontrarnos quienes proyectamos los territorios hacía unos más sustentables, justos y equitativos.

Nos parece fundamental que se retomen las convocatorias al Consejo Provincial, y que se generen ámbitos de participación sostenidos, donde se restituyan las experiencias y perspectivas de los actores que transforman el territorio, para promover políticas de hábitat desde una perspectiva de derechos humanos.

 

Para conocer más sobre estas leyes, podes ingresar a:

PODCAST Ley de Acceso Justo al Hábitat 10 años

https://open.spotify.com/show/419lnI06JSg4dnjnL4oGb9

https://www.gba.gob.ar/static/gobierno/docs/DECRETOley891277.pdf 

https://normas.gba.gob.ar/documentos/B3mgaUj0.html

HABITAR LAS IMÁGENES

HABITAR LAS IMÁGENES

Conversatorio

Durante los meses de junio y julio estaremos presentado la exposición fotográfica “HABITAR” en el Multiespacio de la Universidad Nacional General Sarmiento. En ese marco, hemos realizado la proyección del film que lleva el mismo nombre, y tuvimos la oportunidad de generar la mesa de diálogo “DESCENTRAR LA MIRADA” donde participaron Adriana Preste, Cooperativista del Barrio las Praderas; Pablo Vitale, Docente universitario, Co-director de ACIJ; Julia Ramos, Socióloga y gestora cultural, Parte de Ciudades Reveladas, territorios de arte e investigación y Omar Varela, Docente-Investigador ICO-UNGS, miembro de INFOHABITAT.
https://www.youtube.com/watch?v=iWf4mUC3zhw&ab_channel=ProyectoHabitar

Próximamente realizaremos un encuentro de proyecciones y conversatorio «HABITAR LAS IMÁGENES». Se trata de una invitación a conversar acerca de producciones audiovisuales que presentan el hábitat del conurbano desde distintas perspectivas: académicas, científicas, políticas o profesionales, e irrumpen visibilizando una nueva mirada desde el espesor de la espacialidad en el relato audiovisual. 

Para este encuentro hemos confirmado la participación de:

Salvando Salvatori / 2022 (Duración 11:14)

Taller de Producción Audiovisual I y II de la Licenciatura de Comunicación UNGS
Abel Arias, Fernando Mayorga, Giuliana Gonzales, Belén Tommasi, Juan Manuel Matoso y Martín Montenegro.
https://youtu.be/vaV9V8ILhQg

Los frutos del Naranjo / 2023 (Duración 9:00)

Taller de Producción Audiovisual I y II de la Licenciatura de Comunicación UNGS
Marisol Barreiro, Cuyen Herrera, Tomás Mehl, Stefano Lembo, Eugenia Loza, Cecilia Ramírez, Victoria Torres.
https://youtu.be/axnJrC5-LWQ?si=bjxf0StPxYRgNa6H

Los Pinos existe / 2023 (Duración 15:50)

De la serie «Voces de mi barrio en Quilmes», Instituto de Investigaciones Gino Germani FSOC, CONICET
Agustin Bidinost, Soledad Fernández Bouzo, Agustina Brun Tropiano, Camila Chiara, Oliver Davenport, Matías Galgano, Noelia Manso, Diego Pacheco, Maria Carla Rodríguez, Lucia Sayapin, Marina Werheimer, Maria Cecilia Zapata.
https://www.youtube.com/watch?v=GDJrvnXpRqc&ab_channel=InstitutodeInvestigacionesGinoGermani

Textiles circulares / 2023 (Duración 13 minutos)

De la serie “Eco Circular”, Agencia I+D+I. Pulsar
Sebastián Carenzo, Gabriel Díaz Córdova, Martín Locarnini
https://www.puls.ar/contenidos/economia-circular/ep-02—textiles-circulares/categoria/series/89/episodio/426

La toma del barrio Aguas Claras / 2022 (Duración 3:18)

Proyecto de vinculación con la comunidad, Mapas del encuentro ICO-IDH, UNGS
Denise Córdoba, Pablo Gullino, Eugenia Jaime.
https://mapasdelencuentro.ar/anecdotario/

Enseñaje /2014 (Duración 12:15)

Proyecto Habitar junto a equipo de Extensión Universitaria, FADU UBA
Maru Aleksandrowicz, Ricardo de Francesco, Eugenia Jaime, Gabi Jaime, Marina Mansueto, Gaby Torrent, Franciasco Plos, Teresita Sacón, Clara Zuñiga.
https://youtu.be/EmTa91FJYHc?si=vwDMtE-LeacjuHVR

Habitar / 2023 (Duración 15 minutos, fragmento)

Proyecto Habitar junto a profesoras titulares de Taller documental I y II del Instituto de Arte Cinematográfico – Avellaneda
María Laura Brandolini, Miguel M. Caamaño, Ximena González, Eugenia Jaime, Gabi Jaime,
https://youtu.be/DvTxJ_7pvIM

Modera: Laura Brandolini, Proyecto Habitar
El encuentro será el viernes 28 de junio de 18 a 21 horas, en el Multiespacio UNGS. José León Suárez 1502-1800, Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires
 

La gestión democrática del hábitat y el territorio: Transformaciones territoriales y derecho a la ciudad

Justicia Espacial es una plataforma de investigación en diseño y arquitectura para comprender, compartir y desarrollar proyectos de justicia espacial, mediante un ecosistema de aprendizaje que promueve agencia e intercambios comunitarios, multisectoriales y a través de las disciplinas.

En esta oportunidad nos invitaron a compartir la experiencia de Proyecto Habitar en un espacio de publicaciones donde comparten proyectos en Latino América que promueven la justicia espacial.

 Para leer la nota completa ingresá al siguiente enlace: https://www.justiciaespacial.com/pildoras

 

 

Libertad

No hay libertad sin derechos humanos.
 
No hay libertad sin igualdad y justicia en los territorios
 
Como con muchas otras palabras a lo largo de la historia, hoy nos encontramos frente al abuso engañoso del término libertad. Llegamos al punto en que la palabra libertad se ha consolidado como una bandera de quienes cotidianamente, e históricamente, reproducen la injusticia, la exclusión y la desigualdad a través de la opresión sistemática de los pueblos.
Esto es tan perverso como cínico.
 
La libertad que enuncian se lee a través de los lentes de la acumulación y la competencia, desde el prisma de las billeteras, es la ley de la selva. Se trata de relaciones entre personas libradas a las posibilidades que les otorgan sus fuerzas, sus bienes, sus armas. Las prácticas sociales desarrolladas bajo este supuesto eje libertario que esconde el pensamiento único del individualismo mercantil, nos encaminan a la destrucción del planeta como resultado de subordinación de los bienes comunes y de la función social de la propiedad a la supremacía de los bienes individuales y de la propiedad privada. Nos encontramos frente a la censura del debate sobre estas lógicas que se estructuran en la satisfacción de los impulsos personales, y la fuerza bruta para imponerlos, frente a los otros (pobladores de la misma ciudad o barrio, colegas, parientes) y frente a la salud del planeta que nos cobija.
 
La historia no empieza en cada minuto. Las personas no nacen en un punto de partida igualitario. La mayoría de las personas son obligadas a vivir en la austeridad y en los bordes de las ciudades. Otras viven en la abundancia disfrutando de la centralidad de las ciudades. A unos les toca poder y recursos infinitos, a otros una carrera de esfuerzos agotadores para la supervivencia. Es injusto dar carta abierta, sin mediaciones, para operar según su voluntad e impulso a habitantes en tan disimiles circunstancias. Es tan obvio el concepto como incomprensible. Es perversa la omisión de esta condición básica de la desigualdad social, territorial, de nuestro país y el mundo. Entonces, no está bien establecer como regla general que cada uno hace lo que quiere a partir de donde está, del dinero y la fuerza que tiene. Es necesario volver a hacer presente las nociones más fraternales del acuerdo de convivencia y desarrollo que nos trazamos como comunidad y en relación con nuestro entorno. Porque no hay libertad sin igualdad.
 
Las personas, organizaciones, instituciones, movimientos, que luchamos por la libertad en un sentido profundo, democrático, lo hacemos colectivamente. Con la certeza que el ejercicio pleno de la libertad requiere como guía de organización humanitaria la igualdad y la justicia. Igualdad y justicia a la que intentamos aproximarnos cotidianamente en el camino la de lucha por los derechos. Entre todos los derechos humanos, como grandes logros de los debates más avanzados de la humanidad, los derechos colectivos, los derechos económicos sociales y culturales son la forma más desarrollada en términos intelectuales y sensibles.
Reconocer un principio de igualdad como personas modifica positivamente nuestro horizonte de acción. Se trata de lo opuesto, de reconocernos como iguales, como personas para construir en conjunto una realidad más humana. No se trata de una igualdad ridículamente parodiada por los mentores del cinismo, que diluye las diversidades o que omite la relación entre el esfuerzo personal y social, y los resultados materiales del trabajo.
 
Reconocernos en las otras personas para entender que no hay argumentos para tolerar que millones de personas estén condenadas a no poder acceder a una vivienda, a los servicios básicos, al trabajo, al esparcimiento y el deporte. El desarrollo actual del trabajo nos permite rápidamente comprender que los recursos alcanzan. A partir del consenso sobre esta base de igualdad, lo que se impone son las acciones que remedian la desigualdad, por su carácter injusto respecto del solo hecho de la condición humana. En un territorio abismalmente injusto es ridículo proponer que ser libres es únicamente dejar accionar a los individuos con lo que tengan a mano.
 
Entonces, podremos proponernos una versión solidaria y humana de la libertad que pretendemos construir, a partir de la valiosa experiencia social acumulada en los procesos de organización para el trabajo, para la lucha y para la construcción de un mundo más justo. Porque no hay libertad sin justicia.
 
Existe también una operación falaz de una efectividad alarmante: pretenden imponer que la opresión de la libertad individual radica en los acuerdos colectivos y humanos, en las leyes que resguardan nuestros derechos sociales más elementales (a trabajar, habitar, educarse, a la salud, a la ciudad, a los territorios). Una hipótesis insostenible, nunca verificada ni argumentada, que sostiene que por “culpa” de los derechos no somos libres. Cuya versión mediática asimila en una hábil, aunque rudimentaria maniobra discursiva la existencia de corrupción, la ineficiencia del aparato gubernamental, la organización del Estado, la existencia derechos y entonces, debido a todo esto: la falta de libertad.
 
Según esta maniobra discursiva, la opresión de los pueblos no hay que buscarla en las acciones individuales “libres” de sectores poderosos como los grandes propietarios de la tierra, los operadores de las finanzas mundiales, los empresarios de las multinacionales, o los operadores del extractivismo rural y urbano. Estos sectores sociales que se benefician con todos los gobiernos, más allá de los partidos políticos, incluso de su carácter democrático, no guardan ninguna responsabilidad sobre la sistemática reproducción de la pobreza de millones, sino que estarían siendo impedidos de producir la riqueza suficiente y la abundancia actual no rebasa como para considerar las terribles circunstancias de vida de las poblaciones que trabajan para sus emprendimientos, o las consecuencias devastadoras que producen sobre el planeta.
 
Por el contrario, es indispensable salir de esta trama estridente. De la oferta mercantil de una versión de libertad vacía e individualista.
 
Es indispensable defender el carácter socialmente valioso de la libertad como base del ejercicio de la voluntad individual en una comunidad. Del desarrollo de los proyectos personales o grupales sobre la base de los acuerdos sociales que el avance de la humanidad ha podido construir en una historia de debates y luchas. Los derechos colectivos, como el derecho a la vivienda, a la ciudad, a los territorios, son parte de estas nociones guía, en construcción y debate. Muy necesarias para reconocernos como iguales, para trabajar en conjunto por revertir el desarrollo injusto de los territorios.
 
Los derechos, lejos de considerarse en extraña contradicción con la libertad, son un aspecto central de la organización social que nos permite ser libres, es imposible pensar en ejercer la libertad individual sin continuar la lucha y el trabajo cotidiano por los derechos humanos. Porque no hay libertad sin Derechos Humanos.
 
Proyecto Habitar, diciembre 2023

La lucha cotidiana, a modo de homenaje.

Iniciaba la década del 80, y comenzaba a debilitarse lentamente el aparato represivo más feroz de la historia argentina. Las políticas urbanas de la dictadura alejaban a las familias trabajadoras de la posibilidad de acceder al suelo y la vivienda. Para los sectores que hegemonizaban estas políticas mercantiles, la ciudad no era un derecho, sino algo exclusivo de quien lo merecía.

Por aquellos años, en un descampado húmedo, a unas veinte cuadras de la ruta 3, un grupo de personas que llegan al lugar construyen la primera versión de sus casas. Edificaciones que se levantaron rápidamente, como suele ser en estos casos, con madera y chapas, y sobre el piso de tierra del campo en el que se montaban. Para cualquiera que no vivió este tipo de situaciones, es prácticamente imposible imaginar de que se trata el frío, la oscuridad, la desolación en la que se pasan las primeras horas, los primeros días, los primeros tiempos de estos barrios.

Quien mira con el cristal de lo privado, de la propiedad y el dinero, ve una usurpación, un acto delictivo. Desde el ojo de lo privado no hay derechos (salvo el de la propiedad privada). A pesar de que la acción de la toma de tierras y de autoconstrucción sea un acto desesperado perpetrado por quienes no tienen alternativa. Lo verán de esa manera, aunque sus constructores se encuentren luego habitando un espacio que era de todos o de nadie, o un terreno de alguien a quien le sobra, un lugar que nadie está usando.

Las casillas se van consolidando con mucho esfuerzo, con el trabajo solidario de las familias en las tardes noches, y en el fin de semana. Las encargadas del cuidado –generalmente las mujeres- sostienen los hogares y buscan el modo de que los niños puedan seguir asistiendo a las escuelas. Son desafíos altos, implican transitar cuadras de barro hasta alguna parada de un colectivo que queda lejos, para llegar a una escuela que queda aún más lejos.

Las horas transcurren en la incertidumbre y el esfuerzo de transformar ese territorio pantanoso que es la cuenca del Riachuelo. Tras los primeros días, alguien consigue traer un cable desde la ruta, van “cortando” con postes improvisados por el campo, y así, el barrio consigue un poco de luz. El agua todavía queda lejos, pero a las semanas entre todos pagan un pozo, que ubican en el lote del vecino más amable, ya que por un tiempo largo tendrá que tolerar el transito constante de vecinas y vecinos con baldes y botellones.

Más o menos así, trascurrió la historia del barrio María Elena, desarrollado a la altura del km 27 de la ruta 3, en Laferrere, partido de La Matanza. La salud, la atención médica pública, fue una de las primeras necesidades y reivindicaciones colectivas que este barrio construyó.

Así nació la salita, que como resultado del trabajo solidario se construyó durante los primeros años.

* * *

Los profesionales tenían su propio desafío. Entre los primeros, llegar hasta el barrio, y aprender a trabajar como parte de este proceso solidario. Territorios donde abunda la colaboración, y condiciona la escasez. Allí llego el Dr. Chino, hace como cuarenta años, y comenzó una historia que hoy anida en el corazón de su pueblo, y ha sido también reflejada en documentales y películas.

En el espacio de la sala también funcionó desde su origen lo que después se llamó la junta vecinal. El lugar en el que las delegadas por manzana se juntaban para organizar como mejorar el barrio con el esfuerzo conjunto, y como luchar para exigir por sus derechos a las autoridades que corresponda. En eso también fue histórico este barrio, como espacio de organización y lucha de vecinos y trabajadores.

El Chino sabía decir “no tenemos la sala que queremos, tenemos la sala que pudimos construir, que pudieron los vecinos construir”. Asi fue creciendo este espacio comunitario con el barrio. La atención de salud, la junta vecinal, el comedor y la atención comunitaria, este espacio fue siempre un lugar de intensa actividad barrial, y una referencia de construcción comunitaria.

* * *

En nuestra primera entrevista el Chino, hace ya quince años, compartió con ternura un recuerdo entrañable de la década del sesenta. “Claro que lo conocí a tu viejo, me dijo. Él hablaba en las asambleas multitudinarias en medicina cuando yo estudiaba. Por él volví a la medicina.” Resulta que el Chino militaba en el campo, con los pequeños agricultores, promoviendo la revolución en el mismo partido que mi viejo. Raúl, mi viejo, y el Chino compartían un enorme corazón revolucionario, en el sentido amplio y humano que permite ejercer el trabajo y lucha cotidiana democráticamente, integrando lo firme y lo fraternal. Con los años me di cuenta que también compartían una sonrisa enorme, y el recuerdo entrañable de quienes se cruzaron con ellos.

Es cierto que la noche de la dictadura lesionó gravemente a nuestros luchadores sobrevivientes. Sin embargo, no pudo apagar su vocación transformadora. Desde el final de aquel gobierno, ambos doctores mantuvieron e intensificaron su militancia política, sindical y social. Especialmente valiosos como demostraciones de un ejercicio creativo y coherente de sus profesiones. No casualmente hoy, las salas de salud comunitaria que ambos dirigían hasta su muerte, uno en Avellaneda, el otro en La Matanza, llevan su nombre como reflejo de su impronta en el corazón de estos barrios.

Contaba el Chino que en una ocasión, ya en los ochenta, al re encontrarse en democracia, mi viejo lo interpela para que vuelva a ejercer la medicina, como parte de una tarea que podía potenciar su militancia. Le “pasa una guardia” y lo acompaña en la vuelta a la profesión. Esto se acordaba el Chino, y lo compartía con nosotros muchos años después, entendiendo rápidamente la fuerza que la historia y los proyectos tiene en nosotros. Recuperaba con cariño una historia que nos unía fraternalmente, sin conocernos. Lo hacía en la primera entrevista que le hicimos con Eugenia, como coordinadores de un grupo de estudiantes y profesionales de la arquitectura que llegaba al María Elena a desarrollar lo que en aquel momento llamamos Consultorios de Arquitectura. Con una perspectiva muy similar a la que lo había llevado hasta ese lugar al Chino hacia muchos años, a militar por el derecho a la vivienda, a la ciudad, al territorio.

* * *

Para nuestro grupo, aquella fue una experiencia fundante, así como todo lo que aprendimos del equipo de la sala y de la junta vecinal. Para Proyecto Habitar, como se llama el colectivo de profesionales que fundamos en aquellos años, un territorio al que siempre nos es grato volver.

El equipo de la sala nos acompañó en el proceso de abordaje integral del territorio, en lo que implica la práctica de conocer las personas y sus casas, las organizaciones y sus barrios, hacerlos desde su historia y sus proyectos. Lo hicieron invitándonos a entrar a sus casas, y compartiendo también una de las experiencias más avanzadas de educación popular en salud que conoce la región. Allá por el dos mil nueve, compartimos la experiencia de formación comunitaria de agentes de salud, que hoy lleva más de treinta y cuatro ediciones, iba por su versión número diecinueve.

Así fue como en una mañana de martes, fría, del invierno de dos mil nueve, pedimos permiso para asistir a una clase del Chino. Con calidez, simpleza y profundidad, el Chino explicaba de que se trataba la cuestión de la salud. En forma y contenido, era una clase de docencia para cualquier rubro. La salud, decía, se organiza en cuatro sistemas. Está el de la salud privada, la que se compra y se vende en las clínicas. El de los trabajadores formales, que se pueden atender en las obras sociales. Esta la salud popular, la que se practica informalmente. Y esta la salud pública, que es de donde somos nosotros-refiriéndose a la sala-, a la que todos tenemos derecho. Con la misma naturalidad del trato cotidiano, pasaba un rato más tarde a hablar de los parásitos, de cómo eran, preguntando en el aula que sabían del tema, y que experiencia tenían sobre esta cuestión, para construir desde allí el conocimiento necesario y situado.

En un solo movimiento, había dado algunas referencias estructurales, y señales claras de su posicionamiento, teórico y práctico. Sobre los sistemas de salud y los derechos, sobre los conocimientos y la construcción desde el encuentro de saberes. La sala trabaja por el acceso público a la salud, como un derecho de todos. Como técnicos y profesionales, su equipo se ubicaba en un lugar de compromiso integral, consciente de estas alternativas, y eligiendo un lugar y un modo de ejercicio de la disciplina que construya un mundo de personas con iguales derechos.

En el mismo proceso, Hugo, el psicólogo social de la sala de salud, nos enseñó algunos criterios de trabajo estructurales para el ejercicio democrático de nuestras profesiones. Hugo aportó guías conceptuales profundas, como reflexionar reconociendo que los profesionales son los mejores cuadros que genera el sistema, entonces: ¿Cómo trabajar desde una perspectiva de derechos sin desnaturalizar lo aprendido? Desde esta mirada se trata de construir problemas y reflexiones a partir de un vínculo de pares, en el que la diferencia está en el conocimiento. También lo hizo en la práctica, poniendo en una mañana cualquiera de la multitudinaria sala de espera de la salita un buzón, e invitaba a los vecinos a contestar un volante que preguntaba ¿Para qué sirve un arquitecto?

Nos proponía empezar desde ahí, confrontar con la historia de nuestra profesión, su carácter de clase y la dificultad de integrar nuestras acciones a los procesos y recursos que se movilizan en estos barrios. En el mismo camino de construcción crítica y colaborativa, el Chino, Hugo y el equipo nos “derivaban” pacientes. Personas que tenían en sus casas problemas que acentuaban o eran parte de los factores que generan enfermedades eran entonces quienes llegaban a nuestro consultorio. Nuevamente, el desafío de construir un plan de problematización y proyección de un espacio más adecuado para la vida en salud, con sus pobladores, en el desarrollo de su vida cotidiana.

* * *

Más de una década después, nos encontramos en la sala junto a su equipo y a la junta vecinal trabajando desde una perspectiva de derechos. Seguimos compartiendo la tarea de construir un modo de trato social en el que la colaboración y la solidaridad guíen el encuentro, construyan la casa, el barrio, la ciudad y el territorio.

En la arquitectura y el urbanismo, como contaba el Chino en el curso, también como profesionales comprometidos elegimos cómo y con quienes trabajar. La producción urbana tiene, como la salud, distintos modos y sentidos. La vivienda y la ciudad también pueden entenderse como resueltas por distintos sistemas.

En algunos casos, las casas son cosas. Mercancías que se ubican en barrios privados o en torres, en algún lugar que puedan ser vendidas a buen precio. Ahí la ciudad es también una cosa que se compra y se vende.

A veces, los gobiernos, por distintos motivos también construyen casas como cosas, como objetos de las góndolas. Al principio, generalmente, esas no se compran ni se venden. Aunque son otorgadas a personas que lo necesitan, en general nadie las elige, sino que son un modo de vivir bajo techo y a resguardo de la lluvia, en la mayoría de los casos lejos del centro.

En algunos casos, como en el barrio María Elena, los pobladores se organizan y con su trabajo construyen sus casas y su barrio. Estos procesos tienen la paradoja de sostenerse prevalentemente en valores humanos como la solidaridad o la colaboración, y el mismo tiempo ser los que más padecen las injusticias. En general, durante su desarrollo, los pobladores construyen lazos de solidaridad y colaboración para todas las tareas. Durante el trabajo de la producción para conseguir materiales, edificar y movilizarse. También para las tareas de la reproducción, se generan lazos sociales que se construyen cuando colaboran cotidianamente en los cuidados, en la salud, la educación. Al mismo tiempo, son los territorios en los que se padecen las desigualdades que en otros territorios se disfrutan. Barrios donde tener agua potable, o cualquier otro servicio básico adecuado resulta siempre el logro final de una larga lucha colectiva.

Nosotros, como el Chino, queremos trabajar en procesos de construcción de vivienda y ciudad en los que la solidaridad y la colaboración sea una guía. No hay barrios populares, salas de salud ni Proyecto Habitar sin construcción colectiva. No hay historia del Chino sin el equipo de trabajo de la sala, no hay Chino sin el apoyo de Mónica, la histórica enfermera de la sala; sin Jorge, ese colega que siempre lo acompaño con igual compromiso en la coincidencia y la disidencia; sin Nuria, esa referente barrial que siempre sostuvo la tarea, sin Hugo, el psicólogo social que hasta hoy continua la ardua tarea de dirigir la sala manteniendo este horizonte de sentido. En ellos y ellas, tantos otros. De esta manera seguimos trabajando con la coherencia que aprendimos en estos territorios, así seguimos en la senda que compartimos desde el primer día que nos cruzamos con él, en aquel reportaje. En la tarea que hoy llevamos adelante con el equipo de la sala, y la junta vecinal, que sigue promoviendo un espacio de un encuentro inclusivo y democrático; y el acceso de todos sus pobladores al derecho a la vivienda, a la ciudad, al territorio.

Ese es nuestro homenaje más profundo al Chino, y a todos y todas los luchadores. Seguir la tarea cotidiana que construye el mundo que queremos y necesitamos.

Julián Salvarredy. Proyecto Habitar, junio de 2023

 

Relevamiento de Proyecto Habitar y el equipo de la junta vecinal, 2023.

Taller y homenaje al Chino, 2023.

Relevamiento de Proyecto Habitar y el equipo de la junta vecinal, 2023.

Dr. Nestor «Chino» Olvieri, atendiendo en la toma de Abasto.

Dr. Raúl Salvarredy en la sala de salud, 1993.

EL SENTIDO SOCIAL DEL ESPACIO PÚBLICO. Encuentro con estudiantes de arquitectura para la proyección de tácticas urbanas

 

El lunes 16 y martes 17 de mayo volvimos a compartir el espacio de enseñanza aprendizaje sobre TÁCTICAS PARA EL ESPACIO PÚBLICO invitades por el taller ARQUITECTURA 3C de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba.

Coordinado por Viviana Colautti, el seminario trató sobre tácticas para el espacio público, promoviendo que les estudiantes de arquitectura discutan el programa y las formas de materialización para favorecer el encuentro entre habitantes del barrio Alta Córdoba (sector donde vienen desarrollando los ejercicios).

Desde Proyecto Habitar expusimos los lineamientos que guían el trabajo en curso de tácticas urbanas para transformar las condiciones de movilidad cotidiana desde la perspectiva del derecho a la ciudad en el marco de la actualización del Plan de Movilidad Urbana Sustentable y formulación de Estrategias de Movilidad en el Área Central para la Ciudad de Córdoba.

Profundizando en la redistribución territorial de las infraestructuras para la vida cotidiana desde una perspectiva de cuidados considerando la diversidad de usos y prestando especial atención a los movimientos de los actores sociales involucrados en la movilidad que históricamente han sido excluidos de los derechos urbanos y requieren mejoras en su movilidad cotidiana.

Nos referimos específicamente a les trabajadores que desarrollan su práctica en el espacio público, como les vendedores ambulantes, trabajadoras sexuales, feriantes, recolectores y a les jóvenes, adolescentes, personas en situación de discapacidad, infancias, personas en situación de calle, adultes mayores y responsables de tareas de cuidado.

Primeramente, les estudiantes identificaron las actividades productivas y reproductivas que reúnen a la población del barrio Alta Córdoba, luego, trabajaron intensamente en acciones tácticas que potencien desde la arquitectura aquellas que promueven la participación en la mejora del espacio.

Al cierre de la jornada, resultó revelador observar en los trabajos que se presentaron, la consideración del disfrute del encuentro con otres para proyectar las acciones en el espacio público, poniendo en debate la perspectiva productivista que tradicionalmente ordena las trasformaciones urbanas. A su vez, algunos grupos rompieron la barrera de la línea municipal proyectando recorridos que atraviesan por el interior de las manzanas para favorecer el uso del rio Suquia, el parque de ribera, la calle y los puentes. Estas propuestas resignifican los límites establecidos entre el binomio público y privado y favorecen la redistribución de los recursos urbanos.

Por último, resaltamos la incorporación de la transformación progresiva, que algunos trabajos incorporaron con propuestas de acciones efímeras que permitieran verificar la apropiación de la población de la propuesta, saliéndose de la definición inmutable y abierta al aprendizaje sobre el impacto social logrado.

El encuentro permitió conocer la perspectiva de les estudiantes sobre el espacio urbano que transitan cotidianamente y proyectar desde allí acciones hacia una transformación que les incluye, poniendo en práctica la exposición y la escucha de múltiples perspectivas que orientan el sentido social del espacio público y por tanto, de la ciudad.   

Mayo 2022

Mansueto Clara en Proyecto Habitar