A 100 años del natalicio de Osvaldo Bidinost

Imagen: Colegio Manuel Belgrano, Cordoba-Argentina. Tomada de: Archidaily, 2026

El 18 de marzo se conmemoran cien años del nacimiento del arquitecto cordobés Osvaldo Bidinost (1926–2003), cuya trayectoria se destaca tanto en el campo profesional como, en la formación de arquitectas y arquitectos. 

Bidinost fue docente en las facultades de arquitectura de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata, institución en la que desarrolló gran parte de su labor pedagógica durante más de cuatro décadas. Sostuvo una postura crítica frente a los modelos tradicionales de enseñanza de la arquitectura, a los que confrontó desde su etapa como estudiante y, posteriormente, a lo largo de toda su práctica docente y proyectual. Su posicionamiento se caracterizó por una profunda interpelación a las juventudes, a quienes convocaba a asumir una mayor conciencia respecto del sentido social de la producción arquitectónica y de la riqueza colectiva. Desde una concepción que sintetizaba en la afirmación “la arquitectura se aprende”, promovía una enseñanza activa, basada en el pensamiento crítico, la discusión, la producción y la transmisión de conocimiento dentro de las facultades. Durante el período de la última dictadura cívico-militar en Argentina, su trayectoria se vio atravesada por la persecución política: fue detenido y posteriormente forzado al exilio, experiencia que marcó tanto su vida personal como su posicionamiento intelectual y pedagógico.

Realizó destacadas obras en conjunto con Mabel Lapacó y otros arquitectos. Se destaca la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano de Córdoba (1960 el jurado otorga el primer premio), la casa Lapacó en Tres Cruces (1961) y la Casa Goldstein en Pinamar (1967) vinculadas a preocupaciones del movimiento moderno interesado en dar respuesta a las particularidades regionales. Otra obra que se destaca es el edificio de San Benito de Palermo (1958), la cual es una referencia de las experimentaciones de habitación colectiva de la época por la flexibilidad de usos y el equipamiento incorporado de las unidades. 

Con motivo de este centenario, desde Proyecto Habitar queremos restituir su aporte fundamental al pensamiento y a la producción de arquitectura en el ámbito nacional y regional. Su trabajo en docencia, sus obras de arquitectura, su compromiso social y sus reflexiones críticas invitan a concebir la arquitectura como una herramienta orientada al desarrollo humano poniendo en valor la vida colectiva, producida desde un compromiso profundo con la realidad, y ejercida con conciencia de los procesos sociales, económicos y políticos que las atraviesan.

En esta ocasión, compartimos el texto introductorio al capítulo “Docencia”, escrito por Eugenia Jaime para el libro Bidinost (2010), como una forma de acercarnos a su pensamiento y a la vigencia de sus aportes.


 

 

Docencia

De los espacios imaginados y proyectados por Osvaldo Bidinost la docencia es, sin dudas, el más creativo y fecundo. Como él mismo lo ha contado en repetidas ocasiones, la enseñanza comienza junto a sus primeros pasos en la Arquitectura a mediados de la década del 50. La base de sus planteos, tanto en la enseñanza como en el proyecto de arquitectura, fue siempre el hombre libre.

Enseñó en las Universidades de Córdoba, Buenos Aires y principalmente en La Plata, donde siguió dictando los cursos del Taller Vertical de Arquitectura hasta el año 2003. Su tarea sólo fue interrumpida durante los años de la dictadura, en los cuales sufrió privación ilegítima de su libertad, cárcel y exilio.

Como docente realizó una intensa tarea de formulación pedagógica y política en el ámbito de los Talleres de Arquitectura, dando un espacio real a la participación de los estudiantes en las decisiones referidas a su aprendizaje. Para realizar sus proyectos debió dar fuertes batallas. Prueba de esto son los hechos que ocurrieron en octubre de 1996 cuando el Jurado del llamado a concurso de cátedras de Arquitectura de la UNLP, compuesto por el Arq. Carlos Acuña Jáuregui, Arq. Juan Carlos Duffy, Arg. Javier Sotero Sánchez, Arq. Eduardo J. Castells y el Sr. Gonzalo García Lorenzo, dictamina por la mayoría que el grupo con el que se presentó a concurso no entra en el orden de mérito para acceder al dictado del taller.

Las razones giraron en torno al excesivo uso de la palabra del Arq. Bidinost, la falta de correlato entre el discurso de la producción y la materialidad con el grado de desarrollo de los trabajos de los alumnos usados para ejemplificar. En suma, le reprocharon el no desarrollo del tema en su conjunto. Esto motivó a estudiantes, ex alumnos y algunos docentes de la FAU que reconocían su trabajo y aporte en la Universidad, a salir en su defensa. Después de un año de cartas solicitando su reincorporación, invitaciones para escribir artículos o preparar conferencias de arquitectura, y frente al pedido y la movilización de los jóvenes, vuelve a la Facultad con un nuevo proyecto.

El taller para el curso 1998 pasaría a llamarse UPI (Unidad Pedagógica Integrada); el Arq. Tomas García se ofrece como responsable de dicha experiencia y comienza el año con la colaboración del taller de Estructuras del Ingeniero Danon en el intento de integrar el taller de arquitectura a las otras áreas del saber. Éste desarrollará clases teóricas de estática en el espacio del taller de Arquitectura durante el primer año de funcionamiento.

Para el año 1999 se incorporaron nuevas experiencias como films y espacios de debate sobre historia de la Arquitectura, sumando horas extras a la cursada.

 

Imagen: Boceto de Osvaldo Bidinost. Tomada de: Libro «Bidinost» 

 

El Taller de Arquitectura era concebido como el espacio de síntesis de los conocimientos que se aprendían en las cursadas. Tal era así que los dos días de taller eran un momento importantísimo para todos. Allí nos encontrábamos a trabajar, enchinchar trabajos y discutir arquitectura y realidad. Su entusiasmo e ideales provocaban los más variados sentimientos y siempre estimulaban a accionar en función de lo sentido.

Las eriticas al grupo eran recibidas con mucha angustia, sin embargo siempre se buscaba disipar aquel sentimiento con propuestas y trabajo. Al cierre del cuatrimestre Bidinost acostumbraba a corregir los trabajos individuales en correcciones públicas a las que asistían todos los estudiantes que tenían interés. Un hecho muy especial se generaba alrededor de las mencionadas correcciones. Luego de las observaciones tanto espaciales como humanas y el intercambio de opiniones con los ayudantes y alguna pregunta al responsable del trabajo, Bidinost solía redactar una pequeña crítica con la nota final del trabajo. Más allá de la calificación que acompañara a la nota, era esperada con gran entusiasmo por todos ya que era un acto con un enorme contenido humano.

Nunca busco crear clones de su persona ni trasvasar su conocimiento, más bien estuvo muy preocupado por generar un espacio democrático que estimulara al pensamiento crítico e independiente, donde la producción de Arquitectura fue el eje de cada encuentro.

Los primeros balances del trabajo realizado en la Unidad Pedagógica Integrada (como se llamó el último taller de arquitectura en el que dictó clases) mostraban un buen desarrollo de los trabajos cuando éstos trataban temas que habitualmente se suelen dar en los talleres de arquitectura del país, y un desarrollo bajo o con pocos trabajos de buen nivel cuando los temas a desarrollar salían de lo convencional.

Temas como centro de juventud, o universidad generaban gran entusiasmo al enunciarlos, pero se dificultaba mucho su desarrollo cuando ello significaba replantear el modo en que habitualmente se desarrollan las actividades en esos espacios.

Esta tendencia a trabajar con formas estereotipadas dificultaba el desarrollo del llamado «pensamiento abstracto» y seguramente fue una de las razones que motivó a Osvaldo Bidinost, junto al equipo de jóvenes docentes que lo acompañaban, a reformular el método dialéctico que usara por décadas.

Siempre estaba preocupado por la realidad, los estudiantes, la producción de la Arquitectura, la política económica del país, la humanidad entera, sin que por ello perdiera su maravilloso sentido del humor y profundo optimismo.

En este capítulo se presentan el desarrollo de la metodología de los talleres de Arquitectura, algunas de las propuestas pedagógicas y plan de trabajo, temas y formas de evaluación.

 

 

 

Fotografia: https://www.facebook.com/photo/?fbid=1092026487544987&set=a.1092026227545013

 

Fotografia: https://www.facebook.com/photo/?fbid=1092026487544987&set=a.1092026227545013

Imagen: Osvaldo Bidinost. Tomada de: Libro «Bidinost» 

La Victoria es de los Jóvenes

El estreno del audiovisual “La Victoria es de los Jóvenes”, realizado por las infancias y juventudes del barrio La Victoria, y la entrega de certificados del Taller de urbanismo para infancias y adolescencias de barrios populares.

A lo largo de los encuentros, niñas, niños y jóvenes construyeron una mirada propia sobre su barrio, recuperaron memorias de lucha, identificaron lo que les molesta y expresaron deseos y proyectos para el futuro.
A través del dibujo, las maquetas, los recorridos, las entrevistas y el lenguaje audiovisual, el taller fue un espacio de escucha y juego para pensar los derechos humanos desde la experiencia cotidiana y desde la voz de quienes habitan el territorio.

El audiovisual fue parte de ese proceso: una forma de conocer y contar el barrio desde adentro, de decir quiénes son, qué les gusta, qué les duele y qué sueñan. La entrega de certificados celebró el compromiso, la participación y el trabajo compartido, reconociendo en las infancias y juventudes a protagonistas y sujetos de derecho.

Durante la jornada también se realizó una exposición de fotografías que recuperó las acciones impulsadas por la Mesa de Urbanización del barrio, imágenes de los talleres y el manifiesto colectivo construido por las infancias y juventudes, como parte de un proceso de organización, memoria y transformación del territorio.

Este taller es impulsado por la Mesa de Urbanización La Victoria San Fernando, la Sociedad de Fomento Adonai La Victoria, Proyecto Habitar y el Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, junto a vecinas y vecinos del barrio que sostienen cotidianamente estos espacios de lucha y transformación.

Transformaciones Territoriales y Derecho a la Ciudad Programa de Posgrado UBA

Transformaciones Territoriales y Derecho a la Ciudad es un programa de posgrado de la UBA-FADU que tuvo inicio en el año 2022. El espacio esta dirigido por Julián Salvarredy, con la co-dirección de Sebastián Tedeschi y EugeniaJaime. El programa está organizado en cuatro módulos: El programa está organizado en cuatro módulos: Transformaciones Territoriales, Derecho a la Ciudad,Gestión Territorial y Gestión del Hábitat. Integra tambien el programa un espacio de taller, que se desarrolla en conjunto con los módulos para trabajar la relación de los conceptos y su aplicación a los procesos de transformacion territorial que cada estudiante está trabajando. Todos los años se desarrolla un Módulo opcional presencial,que este año se desarrolló en conjunto con el Seminario Arquitectura y Urbanismo para profundizarlademocraciaen AméricaLatina con Proyecto Habitar Escuela. 

A lo largo de sus tres cohortes han cursado profesionales de diversas disciplinas: arquitecto/as, diseñadores graficos, abogado/as, ingenieros, sociologo/as,trabajadoras sociales y urbanistas. Los asistentes provienen principalmente de CABA y Area Metropolitana de Buenos Aires,asi como tambien de la Provincia de Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, La Pampa, Mendoza, Neuquén, Rio Negro, Corrientes,  y Santa Fe. Tambien cursaron personasde otros paises tales como Colombia, México, Uruguay y Paraguay.

Los trabajos finales de los y las estudiantes tratan temas vinculados con procesos de producción de hábitat popular, mejoramiento de los espacios publicos, movilidad urbana, procesos de
extractivismo de los recursos naturales, acceso a la vivienda, planificación territorial, entre otros temas, siempre desde una perspectiva del derecho a la ciudad y al territorio.

Centro de investigaciones Transformaciones Territoriales UBA,FADU

El Centro de Investigaciones Transformaciones Territoriales de la FADU – UBA está integrado por
investigadores que desarrollan proyectos de investigación y transferencia orientados a la gestión
del hábitat y el territorio. El objetivo de construir un conocimiento que favorezca un desarrollo justo y
equitativo del territorio.

Se pretende que prevalezca la riqueza de vincular lo diverso por sobre las dicotomías simplificadoras, de manera de trabajar de modo creativo y valioso en una relación de mutuo enriquecimiento entre teoría y práctica, entre lo particular y lo general, el conocimiento y la acción.

El trabajo de las y los investigadores del CITT se apoya y vincula en la práctica y experiencia de Proyecto Habitar, que aporta el trabajo situado y en vinculo con pobladores, hecho fundamental para que las investigaciones estén orientadas con los problemas de la realidad, construyendo reflexiones colectivas y con un sentido transformador.

Actualmente existen los siguientes grupos de investigación con proyectos UBA:

Mejoramiento Habitacional y Desempeño Energético en Barrios Autoconstruidos del AMBA | Una perspectiva sustentable y participativa
Estrategias de Proyecto y Gestión Cotidiana para el Acceso al Hábitat | Formas alternativas a la producción urbana capitalista, colonialista y patriarcal
Plataforma por el Derecho a la Ciudad y los Territorios | Una Herramienta para democratizar el conocimiento
Relatos Urbanos Populares | Hacia una historia territorializada de los barrios populares en Argentina

Integrantes del CITT participan de la producción y difusión teórica en libros, revistas y seminarios.

DECLARACIÓN EN EL DIA MUNDIAL DEL HÁBITAT. ENCUENTRO POR UN HÁBITAT JUSTO Y DEMOCRÁTICO

Encontrarnos para profundizar nuestro trabajo colectivo y creativo en la construcción de territorios más justos y democráticos, resulta más necesario y urgente que nunca.

Personas, organizaciones, instituciones que lo hacemos hace muchos años sabemos que la crisis económica actual ha pegado duro en la situación habitacional de la mayor parte de la población, especialmente en nuestros barrios populares, afectando en mayor medida a mujeres, jóvenes y disidencias.

En este contexto, proponemos encontrarnos en un espacio común, reunir e intercambiar nuestros saberes, compartir perspectivas sobre el estado de situación y construir colectivamente un nuevo conocimiento que alumbre las próximas acciones, que estarán guiadas por la perspectiva de derechos, tan noblemente arraigada en el corazón de nuestro pueblo.

Las y los abajo firmantes consideramos inaceptable la injusta situación habitacional de nuestro pueblo, conocemos las valiosas experiencias históricas que hemos construido y dan cuenta de que es posible avanzar hacia un territorio justo. Denunciamos el abandono y la desidia que el gobierno nacional práctica sobre nuestros barrios y sus poblaciones, reclamamos acciones urgentes y la imperiosa activación de políticas habitacionales, urbanas y ambientales suspendidas y de las obras abandonadas.

 

Sobre la situación del hábitat: 

En la actualidad se combinan, dramáticamente en nuestro país, la historia de injusticia territorial con el gobierno nacional más insensible e inhumano que ha conocido nuestra democracia.

Esto implica la confluencia de la reproducción sistemática de la desigualdad e injusticia en el territorio, que históricamente condena a millones de habitantes a la precariedad habitacional, con el nefasto accionar del gobierno nacional en detrimento de la naturaleza social del Estado y su estructura de derechos, que se manifiesta en el abandono irracional de las obras y políticas habitacionales, urbanas y ambientales, la persecución política y estigmatización de las organizaciones barriales y de luchadoras y luchadores.

La población en situación de déficit habitacional supera los doce millones de habitantes (un poco más del 25% de la población), siendo más de cuatro millones de hogares los que requieren mejoras cualitativas en sus casas o nuevas viviendas, 1 de cada 4 hogares en Argentina no cuenta con vivienda adecuada. La población de los 6.467 barrios populares alcanza más de 5 millones de habitantes. En Argentina 4 de cada 10 jóvenes de entre 25 y 35 años no pueden acceder a una vivienda (2,3 millones de personas). Hay millones de personas en situación de déficit que no residen en barrios populares, las políticas habitacionales deben incluirlos a todos y todas, y deben detener la reproducción de la desigualdad territorial. Son necesarias acciones diversas e integrales, no se trata de remediar la pobreza, sino de transformar el modo de producir el territorio.

Durante los últimos nueve meses, la situación de nuestro pueblo empeoró de un modo permanente y agobiante, aún más si consideramos que el punto de partida ya era crítico. Como resultado de las políticas del gobierno que preside Javier Milei crecieron aceleradamente la pobreza (alcanza el 52,9% de la población) e indigencia (18,1 % de población). Esto supone un aumento exponencial de personas en situación de calle y la urgencia de abordar a nivel local políticas y planes para atender este drama social. 

Desde diciembre de 2023, los servicios básicos aumentaron: Agua 271%, Energía Eléctrica 156%, Gas natural 898%. Los alquileres en el AMBA treparon 153%. En el mismo periodo desde diciembre de 2023 los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron en promedio 136%. Las condiciones del trabajo formal e informal también son cada vez más críticas. Según los datos del CEPA en base a la SRT, entre noviembre de 2023 y junio de 2024, cerraron 11.185 empresas, lo que representa un total de 232.705 puestos menos de trabajo registrado (-2,36%). Además, aumentó el transporte público en el AMBA, el colectivo un 600%, el subte un 688%, y los trenes un 344%. Situaciones similares se evidencian en todo el país.

El trabajo vinculado a la economía popular resulta también fuertemente golpeado por la escasez generalizada que afecta las tareas que ocupan a personas en trabajos eventuales, la venta ambulante, los cuidados. En los barrios populares, al freno de toda política habitacional se suma la casi nula asistencia social del gobierno nacional, incluso a comedores populares.

Se atacan con dramática crueldad los presupuestos de la salud y la educación pública. Nuestras universidades nacionales se encuentran al borde de una situación de crisis definitiva y enarbolando una de las grandes luchas populares del presente.

Técnicos, profesionales, cooperativas y pequeñas empresas sociales, se ven también afectadas por la falta de iniciativas de trabajo en la mejora habitacional, urbana y ambientales de los barrios populares.

 

Los Derechos, a la Vivienda, al Hábitat, a la Ciudad, al Ambiente

Crecen las millones de personas que no pueden acceder a una vivienda digna. El suelo y la vivienda segura y saludable, que constituyen un derecho básico, se convierten en un anhelo cada vez más lejano. Son cada vez más quienes habitamos el país y no podemos acceder al agua corriente, a la electricidad, a todos los servicios básicos en entornos ambientalmente saludables. 

Existe una situación de negación y combate directo del gobierno nacional contra los derechos colectivos que se han construido históricamente en nuestros pueblos con trabajo, colaboración y lucha. El hábitat, la ciudad, el ambiente, los territorios que son el resultado de la obra colectiva, se concentran cada vez en menos manos. 

Se acentúa la concentración de riqueza y el poder en el territorio a partir de privilegios impositivos y desregulaciones, como las materializadas en la denominada “ley bases”, orientadas a beneficiar a los promotores de desarrollos extractivistas y contaminantes que resultan en el deterioro permanente de las condiciones ambientales del territorio.

 

La necesidad de políticas integrales 

Del mismo modo que la construcción de derechos colectivos, nuestro pueblo ha participado y edificado experiencias de diseño y aplicación de valiosas políticas habitacionales y urbanas que hoy es necesario retomar para poner en valor y exigir su continuidad. Experiencias en las que se ha puesto al frente su capacidad autogestiva, accionando para que el peso de la injusticia territorial y habitacional disminuya.

En nuestro pueblo y en nuestros barrios populares se ha construido hábitat y territorio en procesos solidarios y democráticos, desde estas experiencias se ha nutrido el diseño de las políticas estatales, promoviendo instrumentos que incluyen acciones de redistribución de riqueza, tierra y poder. Acciones que tienden a la redistribución como una de las formas de la riqueza, acciones que inciden en las posibilidades de participación y protagonismo de los y las pobladoras y sus organizaciones en la construcción y proyección del territorio.

Es necesario profundizar la aplicación de la Ley 14449 de Acceso Justo al Hábitat, recuperando el proceso colectivo de elaboración, en el que participaron organizaciones, técnicos/as, instituciones y legisladores/as. Retomando sus principios: derecho a la ciudad, función social de la propiedad, reparto equitativo de cargas y beneficios, gestión democrática. Proponemos fortalecer mesas y consejos que construyan la fuerza necesaria para recuperar y profundizar lo mejor de estas experiencias.

En el mismo sentido, es necesario poner en valor también los procesos originados desde el RENABAP a la SISU. Ambos surgidos por la movilización de las organizaciones sociales de relevamiento de barrios populares, la iniciativa de generación de un registro que incluyó más adelante la posibilidad de instrumentar políticas nacionales de integración socio urbana. En la instrumentación de estas políticas se incluyeron herramientas de redistribución como la afectación a las grandes fortunas para la constitución de un fondo específico, otra experiencia que da cuenta de que es posible abordar integralmente la situación urgente y la estructural.

Como estas, existen muchas otras iniciativas y experiencias que se han impulsado de manera autogestiva y colaborativa por organizaciones. Resulta valioso retomar y poner en la agenda del trabajo en común. La Ley Nacional de Propiedad Comunitaria Indígena; Ley Nacional de Alquileres; el Consenso Nacional por un Hábitat Digno; los proyectos de Ley Nacional de Ordenamiento Territorial y Regulación de Procesos de Desalojo; la propuesta de Ley Nacional de Producción Social Autogestionaria de Hábitat (PSAHP, nacionalización y profundización de ley 341 de CABA); la propuesta de Ley de Acompañamiento Técnico Profesional y Público; entre muchas otras iniciativas de regulación y ordenamiento del territorio y el ambiente nacional a favor de los derechos colectivos.

Es urgente avanzar en la construcción de territorios más justos y democráticos, la experiencia nos indica que ello requiere trabajo colectivo y organización. Por todo esto nos encontramos otro primer lunes de octubre, en el Día Mundial del Hábitat, para volver a levantar nuestras voces y poner en valor nuestras experiencias, reclamar por nuestros derechos a la vivienda, al hábitat, a la ciudad y continuar la tarea común de construir un territorio justo y democrático, para todos y todas. 

 

Organizaciones firmantes:

Proyecto Habitar | Fundación Vivienda y Comunidad (FVC) | Laboratorio Proyecto y Género, FADU-UBA | Fundación Rosa Luxemburgo Cono Sur | Centro de Estrategias y Acción por la Igualdad (CEAPI) | Centro de Investigaciones Transformaciones Territoriales, FADU-UBA | Área de Estudios Urbanos del Instituto de Investigaciones Gino Germani, FSoC-UBA | Fábrica de Hábitat | Hábitat ICO. Investigación, Acción, Participación | Centro de Estudios Desarrollo y Territorio (CEDYT) | INSITU Grupo de trabajo socioambiental | Federación de Cooperativas Autogestionarias MOI – Argentina | Asociación Mutual Seis de Agosto – Hugo Esteban Gaitán | Federación de Cooperativas Todos Juntos | Habitar Patagonia | Canoa Hábitat Popular | Colectivo Poder Habitar | Asociación Civil Barrios Unidos por el ambiente y el progreso barrial | Laboratorio en Sistemas de Información Geográfica y Teledetección (FHCS-UNSJB) | Taller Libre de Proyecto Social | Madre Tierra | HIC-AL | FTV – Asociación civil La Amistad- frente barrial cta | Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano PBA | Nuestramérica  | Casa de género y diversidades Micaela Bastidas Barrio Nicole | Concejalia Popular de Rosario-Santa Fe | Construir Colectivo | Caritas Neuquén | Grupo Ciencia y Tecnología del Habitar Popular – Fundación «Soporte» | Diplomatura en Hábitat y Acción Pública | Cooperativa de Vivienda Nuevos Aires | Cooperativa de vivienda Dulce Hogar y YONOFUI

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La gestión democrática del hábitat y el territorio: Transformaciones territoriales y derecho a la ciudad

Justicia Espacial es una plataforma de investigación en diseño y arquitectura para comprender, compartir y desarrollar proyectos de justicia espacial, mediante un ecosistema de aprendizaje que promueve agencia e intercambios comunitarios, multisectoriales y a través de las disciplinas.

En esta oportunidad nos invitaron a compartir la experiencia de Proyecto Habitar en un espacio de publicaciones donde comparten proyectos en Latino América que promueven la justicia espacial.

 Para leer la nota completa ingresá al siguiente enlace: https://www.justiciaespacial.com/pildoras

 

 

Libertad

No hay libertad sin derechos humanos.
 
No hay libertad sin igualdad y justicia en los territorios
 
Como con muchas otras palabras a lo largo de la historia, hoy nos encontramos frente al abuso engañoso del término libertad. Llegamos al punto en que la palabra libertad se ha consolidado como una bandera de quienes cotidianamente, e históricamente, reproducen la injusticia, la exclusión y la desigualdad a través de la opresión sistemática de los pueblos.
Esto es tan perverso como cínico.
 
La libertad que enuncian se lee a través de los lentes de la acumulación y la competencia, desde el prisma de las billeteras, es la ley de la selva. Se trata de relaciones entre personas libradas a las posibilidades que les otorgan sus fuerzas, sus bienes, sus armas. Las prácticas sociales desarrolladas bajo este supuesto eje libertario que esconde el pensamiento único del individualismo mercantil, nos encaminan a la destrucción del planeta como resultado de subordinación de los bienes comunes y de la función social de la propiedad a la supremacía de los bienes individuales y de la propiedad privada. Nos encontramos frente a la censura del debate sobre estas lógicas que se estructuran en la satisfacción de los impulsos personales, y la fuerza bruta para imponerlos, frente a los otros (pobladores de la misma ciudad o barrio, colegas, parientes) y frente a la salud del planeta que nos cobija.
 
La historia no empieza en cada minuto. Las personas no nacen en un punto de partida igualitario. La mayoría de las personas son obligadas a vivir en la austeridad y en los bordes de las ciudades. Otras viven en la abundancia disfrutando de la centralidad de las ciudades. A unos les toca poder y recursos infinitos, a otros una carrera de esfuerzos agotadores para la supervivencia. Es injusto dar carta abierta, sin mediaciones, para operar según su voluntad e impulso a habitantes en tan disimiles circunstancias. Es tan obvio el concepto como incomprensible. Es perversa la omisión de esta condición básica de la desigualdad social, territorial, de nuestro país y el mundo. Entonces, no está bien establecer como regla general que cada uno hace lo que quiere a partir de donde está, del dinero y la fuerza que tiene. Es necesario volver a hacer presente las nociones más fraternales del acuerdo de convivencia y desarrollo que nos trazamos como comunidad y en relación con nuestro entorno. Porque no hay libertad sin igualdad.
 
Las personas, organizaciones, instituciones, movimientos, que luchamos por la libertad en un sentido profundo, democrático, lo hacemos colectivamente. Con la certeza que el ejercicio pleno de la libertad requiere como guía de organización humanitaria la igualdad y la justicia. Igualdad y justicia a la que intentamos aproximarnos cotidianamente en el camino la de lucha por los derechos. Entre todos los derechos humanos, como grandes logros de los debates más avanzados de la humanidad, los derechos colectivos, los derechos económicos sociales y culturales son la forma más desarrollada en términos intelectuales y sensibles.
Reconocer un principio de igualdad como personas modifica positivamente nuestro horizonte de acción. Se trata de lo opuesto, de reconocernos como iguales, como personas para construir en conjunto una realidad más humana. No se trata de una igualdad ridículamente parodiada por los mentores del cinismo, que diluye las diversidades o que omite la relación entre el esfuerzo personal y social, y los resultados materiales del trabajo.
 
Reconocernos en las otras personas para entender que no hay argumentos para tolerar que millones de personas estén condenadas a no poder acceder a una vivienda, a los servicios básicos, al trabajo, al esparcimiento y el deporte. El desarrollo actual del trabajo nos permite rápidamente comprender que los recursos alcanzan. A partir del consenso sobre esta base de igualdad, lo que se impone son las acciones que remedian la desigualdad, por su carácter injusto respecto del solo hecho de la condición humana. En un territorio abismalmente injusto es ridículo proponer que ser libres es únicamente dejar accionar a los individuos con lo que tengan a mano.
 
Entonces, podremos proponernos una versión solidaria y humana de la libertad que pretendemos construir, a partir de la valiosa experiencia social acumulada en los procesos de organización para el trabajo, para la lucha y para la construcción de un mundo más justo. Porque no hay libertad sin justicia.
 
Existe también una operación falaz de una efectividad alarmante: pretenden imponer que la opresión de la libertad individual radica en los acuerdos colectivos y humanos, en las leyes que resguardan nuestros derechos sociales más elementales (a trabajar, habitar, educarse, a la salud, a la ciudad, a los territorios). Una hipótesis insostenible, nunca verificada ni argumentada, que sostiene que por “culpa” de los derechos no somos libres. Cuya versión mediática asimila en una hábil, aunque rudimentaria maniobra discursiva la existencia de corrupción, la ineficiencia del aparato gubernamental, la organización del Estado, la existencia derechos y entonces, debido a todo esto: la falta de libertad.
 
Según esta maniobra discursiva, la opresión de los pueblos no hay que buscarla en las acciones individuales “libres” de sectores poderosos como los grandes propietarios de la tierra, los operadores de las finanzas mundiales, los empresarios de las multinacionales, o los operadores del extractivismo rural y urbano. Estos sectores sociales que se benefician con todos los gobiernos, más allá de los partidos políticos, incluso de su carácter democrático, no guardan ninguna responsabilidad sobre la sistemática reproducción de la pobreza de millones, sino que estarían siendo impedidos de producir la riqueza suficiente y la abundancia actual no rebasa como para considerar las terribles circunstancias de vida de las poblaciones que trabajan para sus emprendimientos, o las consecuencias devastadoras que producen sobre el planeta.
 
Por el contrario, es indispensable salir de esta trama estridente. De la oferta mercantil de una versión de libertad vacía e individualista.
 
Es indispensable defender el carácter socialmente valioso de la libertad como base del ejercicio de la voluntad individual en una comunidad. Del desarrollo de los proyectos personales o grupales sobre la base de los acuerdos sociales que el avance de la humanidad ha podido construir en una historia de debates y luchas. Los derechos colectivos, como el derecho a la vivienda, a la ciudad, a los territorios, son parte de estas nociones guía, en construcción y debate. Muy necesarias para reconocernos como iguales, para trabajar en conjunto por revertir el desarrollo injusto de los territorios.
 
Los derechos, lejos de considerarse en extraña contradicción con la libertad, son un aspecto central de la organización social que nos permite ser libres, es imposible pensar en ejercer la libertad individual sin continuar la lucha y el trabajo cotidiano por los derechos humanos. Porque no hay libertad sin Derechos Humanos.
 
Proyecto Habitar, diciembre 2023

La lucha cotidiana, a modo de homenaje.

Iniciaba la década del 80, y comenzaba a debilitarse lentamente el aparato represivo más feroz de la historia argentina. Las políticas urbanas de la dictadura alejaban a las familias trabajadoras de la posibilidad de acceder al suelo y la vivienda. Para los sectores que hegemonizaban estas políticas mercantiles, la ciudad no era un derecho, sino algo exclusivo de quien lo merecía.

Por aquellos años, en un descampado húmedo, a unas veinte cuadras de la ruta 3, un grupo de personas que llegan al lugar construyen la primera versión de sus casas. Edificaciones que se levantaron rápidamente, como suele ser en estos casos, con madera y chapas, y sobre el piso de tierra del campo en el que se montaban. Para cualquiera que no vivió este tipo de situaciones, es prácticamente imposible imaginar de que se trata el frío, la oscuridad, la desolación en la que se pasan las primeras horas, los primeros días, los primeros tiempos de estos barrios.

Quien mira con el cristal de lo privado, de la propiedad y el dinero, ve una usurpación, un acto delictivo. Desde el ojo de lo privado no hay derechos (salvo el de la propiedad privada). A pesar de que la acción de la toma de tierras y de autoconstrucción sea un acto desesperado perpetrado por quienes no tienen alternativa. Lo verán de esa manera, aunque sus constructores se encuentren luego habitando un espacio que era de todos o de nadie, o un terreno de alguien a quien le sobra, un lugar que nadie está usando.

Las casillas se van consolidando con mucho esfuerzo, con el trabajo solidario de las familias en las tardes noches, y en el fin de semana. Las encargadas del cuidado –generalmente las mujeres- sostienen los hogares y buscan el modo de que los niños puedan seguir asistiendo a las escuelas. Son desafíos altos, implican transitar cuadras de barro hasta alguna parada de un colectivo que queda lejos, para llegar a una escuela que queda aún más lejos.

Las horas transcurren en la incertidumbre y el esfuerzo de transformar ese territorio pantanoso que es la cuenca del Riachuelo. Tras los primeros días, alguien consigue traer un cable desde la ruta, van “cortando” con postes improvisados por el campo, y así, el barrio consigue un poco de luz. El agua todavía queda lejos, pero a las semanas entre todos pagan un pozo, que ubican en el lote del vecino más amable, ya que por un tiempo largo tendrá que tolerar el transito constante de vecinas y vecinos con baldes y botellones.

Más o menos así, trascurrió la historia del barrio María Elena, desarrollado a la altura del km 27 de la ruta 3, en Laferrere, partido de La Matanza. La salud, la atención médica pública, fue una de las primeras necesidades y reivindicaciones colectivas que este barrio construyó.

Así nació la salita, que como resultado del trabajo solidario se construyó durante los primeros años.

* * *

Los profesionales tenían su propio desafío. Entre los primeros, llegar hasta el barrio, y aprender a trabajar como parte de este proceso solidario. Territorios donde abunda la colaboración, y condiciona la escasez. Allí llego el Dr. Chino, hace como cuarenta años, y comenzó una historia que hoy anida en el corazón de su pueblo, y ha sido también reflejada en documentales y películas.

En el espacio de la sala también funcionó desde su origen lo que después se llamó la junta vecinal. El lugar en el que las delegadas por manzana se juntaban para organizar como mejorar el barrio con el esfuerzo conjunto, y como luchar para exigir por sus derechos a las autoridades que corresponda. En eso también fue histórico este barrio, como espacio de organización y lucha de vecinos y trabajadores.

El Chino sabía decir “no tenemos la sala que queremos, tenemos la sala que pudimos construir, que pudieron los vecinos construir”. Asi fue creciendo este espacio comunitario con el barrio. La atención de salud, la junta vecinal, el comedor y la atención comunitaria, este espacio fue siempre un lugar de intensa actividad barrial, y una referencia de construcción comunitaria.

* * *

En nuestra primera entrevista el Chino, hace ya quince años, compartió con ternura un recuerdo entrañable de la década del sesenta. “Claro que lo conocí a tu viejo, me dijo. Él hablaba en las asambleas multitudinarias en medicina cuando yo estudiaba. Por él volví a la medicina.” Resulta que el Chino militaba en el campo, con los pequeños agricultores, promoviendo la revolución en el mismo partido que mi viejo. Raúl, mi viejo, y el Chino compartían un enorme corazón revolucionario, en el sentido amplio y humano que permite ejercer el trabajo y lucha cotidiana democráticamente, integrando lo firme y lo fraternal. Con los años me di cuenta que también compartían una sonrisa enorme, y el recuerdo entrañable de quienes se cruzaron con ellos.

Es cierto que la noche de la dictadura lesionó gravemente a nuestros luchadores sobrevivientes. Sin embargo, no pudo apagar su vocación transformadora. Desde el final de aquel gobierno, ambos doctores mantuvieron e intensificaron su militancia política, sindical y social. Especialmente valiosos como demostraciones de un ejercicio creativo y coherente de sus profesiones. No casualmente hoy, las salas de salud comunitaria que ambos dirigían hasta su muerte, uno en Avellaneda, el otro en La Matanza, llevan su nombre como reflejo de su impronta en el corazón de estos barrios.

Contaba el Chino que en una ocasión, ya en los ochenta, al re encontrarse en democracia, mi viejo lo interpela para que vuelva a ejercer la medicina, como parte de una tarea que podía potenciar su militancia. Le “pasa una guardia” y lo acompaña en la vuelta a la profesión. Esto se acordaba el Chino, y lo compartía con nosotros muchos años después, entendiendo rápidamente la fuerza que la historia y los proyectos tiene en nosotros. Recuperaba con cariño una historia que nos unía fraternalmente, sin conocernos. Lo hacía en la primera entrevista que le hicimos con Eugenia, como coordinadores de un grupo de estudiantes y profesionales de la arquitectura que llegaba al María Elena a desarrollar lo que en aquel momento llamamos Consultorios de Arquitectura. Con una perspectiva muy similar a la que lo había llevado hasta ese lugar al Chino hacia muchos años, a militar por el derecho a la vivienda, a la ciudad, al territorio.

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Para nuestro grupo, aquella fue una experiencia fundante, así como todo lo que aprendimos del equipo de la sala y de la junta vecinal. Para Proyecto Habitar, como se llama el colectivo de profesionales que fundamos en aquellos años, un territorio al que siempre nos es grato volver.

El equipo de la sala nos acompañó en el proceso de abordaje integral del territorio, en lo que implica la práctica de conocer las personas y sus casas, las organizaciones y sus barrios, hacerlos desde su historia y sus proyectos. Lo hicieron invitándonos a entrar a sus casas, y compartiendo también una de las experiencias más avanzadas de educación popular en salud que conoce la región. Allá por el dos mil nueve, compartimos la experiencia de formación comunitaria de agentes de salud, que hoy lleva más de treinta y cuatro ediciones, iba por su versión número diecinueve.

Así fue como en una mañana de martes, fría, del invierno de dos mil nueve, pedimos permiso para asistir a una clase del Chino. Con calidez, simpleza y profundidad, el Chino explicaba de que se trataba la cuestión de la salud. En forma y contenido, era una clase de docencia para cualquier rubro. La salud, decía, se organiza en cuatro sistemas. Está el de la salud privada, la que se compra y se vende en las clínicas. El de los trabajadores formales, que se pueden atender en las obras sociales. Esta la salud popular, la que se practica informalmente. Y esta la salud pública, que es de donde somos nosotros-refiriéndose a la sala-, a la que todos tenemos derecho. Con la misma naturalidad del trato cotidiano, pasaba un rato más tarde a hablar de los parásitos, de cómo eran, preguntando en el aula que sabían del tema, y que experiencia tenían sobre esta cuestión, para construir desde allí el conocimiento necesario y situado.

En un solo movimiento, había dado algunas referencias estructurales, y señales claras de su posicionamiento, teórico y práctico. Sobre los sistemas de salud y los derechos, sobre los conocimientos y la construcción desde el encuentro de saberes. La sala trabaja por el acceso público a la salud, como un derecho de todos. Como técnicos y profesionales, su equipo se ubicaba en un lugar de compromiso integral, consciente de estas alternativas, y eligiendo un lugar y un modo de ejercicio de la disciplina que construya un mundo de personas con iguales derechos.

En el mismo proceso, Hugo, el psicólogo social de la sala de salud, nos enseñó algunos criterios de trabajo estructurales para el ejercicio democrático de nuestras profesiones. Hugo aportó guías conceptuales profundas, como reflexionar reconociendo que los profesionales son los mejores cuadros que genera el sistema, entonces: ¿Cómo trabajar desde una perspectiva de derechos sin desnaturalizar lo aprendido? Desde esta mirada se trata de construir problemas y reflexiones a partir de un vínculo de pares, en el que la diferencia está en el conocimiento. También lo hizo en la práctica, poniendo en una mañana cualquiera de la multitudinaria sala de espera de la salita un buzón, e invitaba a los vecinos a contestar un volante que preguntaba ¿Para qué sirve un arquitecto?

Nos proponía empezar desde ahí, confrontar con la historia de nuestra profesión, su carácter de clase y la dificultad de integrar nuestras acciones a los procesos y recursos que se movilizan en estos barrios. En el mismo camino de construcción crítica y colaborativa, el Chino, Hugo y el equipo nos “derivaban” pacientes. Personas que tenían en sus casas problemas que acentuaban o eran parte de los factores que generan enfermedades eran entonces quienes llegaban a nuestro consultorio. Nuevamente, el desafío de construir un plan de problematización y proyección de un espacio más adecuado para la vida en salud, con sus pobladores, en el desarrollo de su vida cotidiana.

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Más de una década después, nos encontramos en la sala junto a su equipo y a la junta vecinal trabajando desde una perspectiva de derechos. Seguimos compartiendo la tarea de construir un modo de trato social en el que la colaboración y la solidaridad guíen el encuentro, construyan la casa, el barrio, la ciudad y el territorio.

En la arquitectura y el urbanismo, como contaba el Chino en el curso, también como profesionales comprometidos elegimos cómo y con quienes trabajar. La producción urbana tiene, como la salud, distintos modos y sentidos. La vivienda y la ciudad también pueden entenderse como resueltas por distintos sistemas.

En algunos casos, las casas son cosas. Mercancías que se ubican en barrios privados o en torres, en algún lugar que puedan ser vendidas a buen precio. Ahí la ciudad es también una cosa que se compra y se vende.

A veces, los gobiernos, por distintos motivos también construyen casas como cosas, como objetos de las góndolas. Al principio, generalmente, esas no se compran ni se venden. Aunque son otorgadas a personas que lo necesitan, en general nadie las elige, sino que son un modo de vivir bajo techo y a resguardo de la lluvia, en la mayoría de los casos lejos del centro.

En algunos casos, como en el barrio María Elena, los pobladores se organizan y con su trabajo construyen sus casas y su barrio. Estos procesos tienen la paradoja de sostenerse prevalentemente en valores humanos como la solidaridad o la colaboración, y el mismo tiempo ser los que más padecen las injusticias. En general, durante su desarrollo, los pobladores construyen lazos de solidaridad y colaboración para todas las tareas. Durante el trabajo de la producción para conseguir materiales, edificar y movilizarse. También para las tareas de la reproducción, se generan lazos sociales que se construyen cuando colaboran cotidianamente en los cuidados, en la salud, la educación. Al mismo tiempo, son los territorios en los que se padecen las desigualdades que en otros territorios se disfrutan. Barrios donde tener agua potable, o cualquier otro servicio básico adecuado resulta siempre el logro final de una larga lucha colectiva.

Nosotros, como el Chino, queremos trabajar en procesos de construcción de vivienda y ciudad en los que la solidaridad y la colaboración sea una guía. No hay barrios populares, salas de salud ni Proyecto Habitar sin construcción colectiva. No hay historia del Chino sin el equipo de trabajo de la sala, no hay Chino sin el apoyo de Mónica, la histórica enfermera de la sala; sin Jorge, ese colega que siempre lo acompaño con igual compromiso en la coincidencia y la disidencia; sin Nuria, esa referente barrial que siempre sostuvo la tarea, sin Hugo, el psicólogo social que hasta hoy continua la ardua tarea de dirigir la sala manteniendo este horizonte de sentido. En ellos y ellas, tantos otros. De esta manera seguimos trabajando con la coherencia que aprendimos en estos territorios, así seguimos en la senda que compartimos desde el primer día que nos cruzamos con él, en aquel reportaje. En la tarea que hoy llevamos adelante con el equipo de la sala, y la junta vecinal, que sigue promoviendo un espacio de un encuentro inclusivo y democrático; y el acceso de todos sus pobladores al derecho a la vivienda, a la ciudad, al territorio.

Ese es nuestro homenaje más profundo al Chino, y a todos y todas los luchadores. Seguir la tarea cotidiana que construye el mundo que queremos y necesitamos.

Julián Salvarredy. Proyecto Habitar, junio de 2023

 

Relevamiento de Proyecto Habitar y el equipo de la junta vecinal, 2023.

Taller y homenaje al Chino, 2023.

Relevamiento de Proyecto Habitar y el equipo de la junta vecinal, 2023.

Dr. Nestor «Chino» Olvieri, atendiendo en la toma de Abasto.

Dr. Raúl Salvarredy en la sala de salud, 1993.

Configuraciones espaciales y género. Una aproximación a los elementos urbanos desde la perspectiva de género

Este artículo forma parte de la publicación N° 52: Dossier “Género y Ciudad” organizado por Mundo Urbano y Urbared

Accesible en: https://onx.la/b5574

Resumen:

En el presente texto, se abordará la relación entre las actividades cotidianas productivas y reproductivas que se desarrollan en el espacio de la vivienda y extramuros y las configuraciones de los elementos urbanos, desde la perspectiva de género. Se transitará por la espacialización de la desigualdad social que oprime al género femenino a través de la lectura de la distribución y organización espacial en relación con las prácticas sociales de las mujeres. Este análisis forma parte de una investigación que tiene por objetivo general, desarrollar las reglas del sistema de producción urbana formal que definen las configuraciones de la edificación autoconstruida en los barrios informales. Para abordar dicho estudio se obtuvo como fuente de información, las entrevistas, los relevamientos y los talleres colectivos registrados durante el proceso de “consultorios de atención primaria de hábitat” desarrollados durante los años 2012, 2013 y 2014 por equipos de Proyecto Habitar en el barrio autoconstruido informal “Un Techo Para Todos”, ubicado en Ciudad Evita, La Matanza. Los principales resultados que se pretenden exponer son las primeras aproximaciones a la identificación y caracterización de las problemáticas que se leen en el espacio cotidiano de la vivienda en base a la relación propuesta.

La lucha por el acceso a la vivienda en el centro de São Pablo. La experiencia de Sãn João.

Relator: Ricardo De Francesco

Durante el mes de enero algunes integrantes del colectivo Proyecto Habitar partimos desde Buenos Aires a Brasil para conocer los procesos de producción de arquitectura y urbanismo; sus protagonistas, su instrumentación y los aprendizajes surgidos de la gestión social. Visitamos diferentes ciudades, con el fin de conocer procesos actuales y pasados donde se promovieron luchas para transformar la desigualdad que atraviesa nuestro continente. Esta nota se centrará en particular en la ciudad de São Paulo, donde nos reunimos con Evaniza Rodrigues, referenta nacional de la União Nacional por Moradia Popular (UNMP).

Evaniza se desempeña en la elaboración de propuestas de políticas urbanas y de vivienda por ayuda mutua junto a los movimientos populares, y realiza actividades de formación vinculadas a dicha temática. Con una larga trayectoria en gestión del hábitat, se destaca su desempeño como jefa de gabinete de la Secretaría de Programas Urbanos del Ministerio das Cidades durante la gestión de Raquel Rolnik como Secretaria Nacional (2003-2007).

La posibilidad de habernos cruzado con Evaniza en distintos encuentros latinoamericanos, como los de Producción Social del Hábitat organizados por HIC-AL en México o el IV Foro por el Derecho a la Tierra y la Ciudad en Paraguay organizado por Vivienda Cooperativa, han permitido el encuentro de nuestros intereses sobre la instrumentación de políticas públicas que favorezcan el acceso a la vivienda y el protagonismo de los moradores en la lucha por la transformación del espacio.

Nos recibió Evaniza en la sede de la UNMP y luego de una conversación sobre los inicios del movimiento, sus objetivos y proyecciones, salimos a recorrer por el centro de São Paulo varios edificios y proyectos en curso. Finalmente llegamos a la ocupación São João, próxima a la Estación República del metro. Se trata de una ocupación de un antiguo hotel abandonado en el que actualmente viven alrededor de 60 familias.

Allí nos recibió Nildo, habitante y referente del Movimento Sem Teto pela Reforma Urbana, quien restituyó el proceso de lucha del movimiento y la gestión del edificio por parte de la organización. En esta restitución aparecieron aspectos teóricos que orientan el diseño de la política de hábitat del movimiento social, y también aspectos instrumentales que reflejan esa teoría. Ejemplo de ello son el registro de inmuebles ociosos, el reconocimiento de aquellos inmuebles que forman parte del patrimonio del estado, la situación legal e impositiva de los inmuebles que quedan abandonados.

Aquellos edificios que ya fueron expropiados por el gobierno local o están en vías de expropiación se consideran los más adecuados para ocupar, ya que las organizaciones tienen mayores posibilidades de incidir en que el gobierno destine recursos para la rehabilitación del edificio incluyendo a los habitantes de la ocupación como parte del proyecto. Se trata de procesos extensos y complejos, en los que las organizaciones ocupan los edificios durante muchos años, teniendo que resistir múltiples desalojos violentos por parte de las fuerzas de seguridad.

Uno de los aspectos más relevantes de esta experiencia es que en esta sucesión de acciones, los movimientos sociales no subordinan la relevancia de desarrollar un programa social que efectivamente construya nuevas formas de relación social y nuevos criterios de organización del espacio.

Nildo nos guío por todas las instalaciones del edificio y de esta manera pudimos conocer el modo en que se organizan para el uso, gestión y mantenimiento de los espacios colectivos. La propuesta programática mantiene las habitaciones del hotel como vivienda de les ocupantes y los espacios comunes pre existentes para las actividades colectivas y reproductivas de la comunidad que lo habita.

Las paredes del hall de acceso están destinadas a contar el proceso histórico de lucha del movimiento. Registros fotográficos, murales y paneles con investigaciones cuentan sobre el trabajo de la organización realizados en conjunto con militantes políticos y académicos por el derecho a la vivienda y la ciudad en América Latina.

El antiguo salón comedor actualmente es el espacio para las asambleas, reuniones y actividades culturales de la organización. Asociado a éste se desarrollan las actividades de niñes, como una juegoteca, una biblioteca, una cocina comunitaria y un salón para actividades de formación política. En una de las paredes de este espacio están las fotos de les protagonistas que ocuparon el edificio. Un registro que pone los rostros humanos de quienes sostienen cotidianamente esta lucha.

El sistema de gestión comunitaria para el mantenimiento de los espacios colectivos incluye a todes les ocupantes. Nos contaron sobre cronogramas semanales para definir por pisos la administración y limpieza de estos espacios, como así la posta de seguridad en el ingreso.

En el intercambio con Evaniza y Nildo pudimos comprender la importancia de la lucha de estas organizaciones para acceder a una vivienda y que la misma esté localizada en el centro de São Pablo. Este par se sustenta en dos aspectos relevantes. Por un lado, la vivienda es considerada un medio para resolver un problema social que afecta gran parte de la vida cotidiana de las personas. Y, por otro lado, la importancia de la localización en la centralidad urbana, que reconoce el conjunto de oportunidades y beneficios de la ciudad, que incluye una dirección para conseguir un trabajo; la proximidad a los espacios culturales, educativos, de salud, como así también el acceso a los múltiples servicios urbanos, redes de transporte, comercios e infraestructuras.

Sin perder de vista las condiciones propias de cada territorio y los actores que inciden y participan en las transformaciones urbanas, las ideas y acciones de estas organizaciones representan una referencia política a tener en cuenta para profundizar la lucha por el acceso a la vivienda en cada ciudad de nuestra región latinoamericana.

 

LA GESTIÓN DEL HÁBITAT EN EL MUNICIPIO DE MORÓN. #1

Autora: arq. Teresita Sacón | Entrevistas realizadas por: Ma. Laura Brandolini, Ricardo De Francesco y Teresita Sacón.

 

En el marco del trabajo entre Proyecto Habitar y la Plataforma por el Derecho a la Ciudad, realizamos una serie de entrevistas para indagar en los diversos modos de gestión del hábitat en los Municipios de Área Metropolitana de Buenos Aires donde se han conformado Consejos Locales de Hábitat. Estos son instrumentos con fuerte potencial en dos aspectos: como articulador entre actores de distintos sectores que realizan transformaciones en la ciudad, y como promotor de la democratización de la toma de decisiones en materia de hábitat.

En esta ocasión, entrevistamos al Director de Hábitat y Vivienda del Municipio de Morón y a representantes de tres organizaciones que, además de contar con una larga trayectoria de trabajo en hábitat en este municipio, han participado activamente en la creación del Consejo Local.

Para profundizar en el conocimiento sobre la implementación en el distrito, indagamos sobre los trabajos específicos sobre la temática que ha realizado y realizan en este municipio, sobre las dificultades y avances en la gestión del hábitat, y las motivaciones que los llevaron a impulsar la creación del Consejo Local.

Punto de partida

El Área Metropolitana de Buenos Aires está integrada por 24 municipios[1] y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, allí habita el 82% de la población de la Provincia de Buenos Aires[2]. Son más de 400mil familias las que habitan en Barrios Populares según el RENABAP.

Hacia fines del 2012 se sancionó la Ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat, la cual tiene por objeto promocionar el derecho a la vivienda y a un hábitat digno y sustentable. Dicha ley es la institucionalización de muchos años de lucha de organizaciones sociales y pobladores por sus derechos urbanos.

Morón es uno de 12 municipios del AMBA que ha adherido a la ley. En junio del 2015 se sancionó la ordenanza del Consejo Local de Hábitat y Derecho a la Ciudad[3], la cual tiene por objeto en el artículo 1°: “promover la Gestión Democrática de la Ciudad como principio rector de las políticas de hábitat, vivienda y derecho a la ciudad que se adopten o implemente en el ámbito del Municipio de Morón, de conformidad con la Ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat.”

Municipio de Morón

El Municipio de Morón tiene 321.109 habitantes. Según el Censo 2010, aproximadamente el 1% vive en barrios populares. Daniel D’Alessandro, Director de Hábitat y Vivienda del Municipio, nos comenta que el tejido de Morón es un tejido consolidado, no necesariamente con mucha densidad pero si ocupado. Asimismo afirma, “la  problemática es compleja, es grave, es profunda. La escala de la demanda es alta, el contexto sanitario agrava la problemática que tiene que ver con lo ambiental y habitacional” ilustra esta situación con un caso reciente “abrimos una pre-inscripción, en un modelo de cogestión con el PROCREAR Nación y abrimos solicitudes para que la gente pueda inscribirse para un programa de selección que arma el Banco Hipotecario, y en una hora y media se anotaron 600 personas para pedir turno. Y aquí estoy hablando de sectores medios, cuando hablamos de sectores populares, la demanda es aun mayor, la urgencia de respuesta y la complejidad tambien”.

Como particularidad en la organización política del Municipio, la Dirección de Hábitat y Vivienda forma parte de la Secretaria de Planificación Estratégica junto con otras nueve direcciones, entre las que se encuentran ambiente, arquitectura, catastro, planeamiento, obras particulares, infraestructura. La confluencia en esta secretaría es un aspecto favorable en el trabajo articulado de las distintas direcciones cuando los proyectos lo requieren.

Por otra parte, a nivel territorial, Morón esta organizado en 14 Unidades de Gestión Comunitaria (UGC). Estas oficinas descentralizadas promueven un vinculo cercano y una interacción fluida entre el municipio y los pobladores. Lucas Spinosa del Movimiento Evita comenta que “Morón es un distrito ampliamente intervenido desde el punto de vista del hábitat”. Tambien valora la promoción de la participación ciudadana que se establece a partir de la creación de las UGC, “que tienen entre sus incumbencias, competencias en la gesitón del habitat, como por ejemplo, crear consejos vecinales, que discutan los usos del espacio publico, y a su vez esos consejos vecinales  participen del consejo local de hábitat.

Desde el Movimiento Evita Morón, trabajan en cuestiones vinculadas al hábitat en sentido amplio. Lucas Spinosa explica que sus propuestas están orientadas a “repensar y recuperar el uso del espacio público. Uno puede pensar que no es hábitat, pero las repercusiones que tiene en la vida barrial efectivamente da cuenta de lo importante que es para la comunidad”. También menciona que desde la organización, han gestionado recursos para ejecutar mejoras habitacionales de las viviendas de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, así como también de los espacios comunitarios a donde asisten cotidianamente.

Por su parte, la ONG Madre Tierra, trabaja en el municipio de Morón desde antes que se dividiera en Moron-Hurlingham-Ituzaingó. Andrea y Virginia señalan que «Madre Tierra se crea en 1985, y entre sus primeros espacios de trabajo y militancia llevaron a cabo el acompañamiento técnico y social a una red de barrios que había nacido en la década de los ´80, entre los últimos años de la dictadura y en los primeros años de la democracia. Desde allí, conformaron un consejo entre los barrios que estaban sobre tierras fiscales para realizar la regularización dominial de los mismos”. Las acciones de Madre Tierra se desarrollaron de manera sostenida acompañando diversos procesos, alctualmente llevan adelante mejoramientos habitacionales con fondos rotativos, mujeres constructoras y agroecología comunitaria.

La cooperativa “La primera de Gallo” es un caso interesante para conocer otras formas de organización del espacio y los recursos para alcanzar el derecho al hábitat y la vivienda de sus asociados. Como cooperativa han privilegiado los principios de  la autogestión, la propiedad colectiva y la ayuda mutua  social, desde el 2009 “construyendo sin ladrillos”, siendo que hacia el 2014 firman un contrato de comodato con el municipio e inician la obra, logra realizarse el SUM y un avance en los cimientos. Durante los siguientes años la obra avanza de manera intermitente entre la gestión de recursos estatales y/o privados. Hacia febrero de 2020, según Laura Ferrari “nos encontramos con la reanudación de la obra de nuestra cooperativa. Por otro lado, también como cooperativa participamos del Consejo local de Hábitat, que reúne a varias organizaciones sociales y de vivienda que damos pelea por el acceso a la vivienda digna y a un medioambiente saludable”.

Consejo Local de Hábitat

Haciendo una restitución histórica, en septiembre de 2015, se creó en Moron el Consejo Local de Hábitat y Derecho a la Ciudad, bajo la ordenanza 16954/2015. La primera reunión finalmente se pudo efectuar en 2019 con el cambio de gestión.

A mediados de 2019, de manera autoconvocada, las organizaciones se reunieron para promover nuevamente el Consejo Local. Lucas Spinosa agrega que “Nos reunimos en la 1° de gallo, con un halo de esperanza frente a la renovación de autoridades. Luego tuvimos otra reunión en el comedor de Mari, y redactamos un documento que contiene propuestas para la promoción del hábitat justo y el derecho a la ciudad. Dicho documento se presentó en el municipio de Morón en octubre de 2019.[4] Allí se describe que el Derecho a la ciudad “implica incorporar un nuevo paradigma político y filosófico que no se reduce a lo jurídico, sino a entender el espacio en el que vivimos como el soporte de los derechos humanos, ambientales y laborales. Implica también la prevalencia de lo “público”, es decir considerar a la ciudad como un bien común

Actualmente, el consejo está conformado por organizaciones que trabajan en hábitat y vivienda, se han incorporado algunos consejos profesionales, y la perspectiva es ampliar la participación en ese grupo. Es un gran espacio de intervención con mucho más potencial del que hoy tiene, por lo que sostenerlo recogiendo los problemas que estas organizaciones han identificado en la práctica territorial, puede ser un aporte significativo en la implementación de la ley de forma situada.

Los y las entrevistadas valoran al Consejo Local de Hábitat como un espacio de ampliación de la democracia. En particular, Lucas Spinosa comenta que “el consejo hoy funciona de manera autoconvocada, a demanda de algunas organizaciones. Y que es necesario para su institucinoalización que el ejecutivo lo convoque y realice la reglamentación que este requiere.” Por su parte, las integrantes de Madre Tierra estan convencidas “que es necesario que organizaciones como nosotrxs construyamos, y validamos que hay que construir un estado garante de los derechos sociales, y garante de la redistribución de la riqueza, de la justicia social.” Esta posición reafirma su compromiso en la participación activa en la promoción del Consejo Local.

En cuanto a la implementación del Consejo Local de Hábitat, desde Madre Tierra plantean que “…una de las grandes dificultades que hay para una buena implementación de estos consejos es que todavía se percibe como un espacio donde la población se acerca a hacer demandas. Y al revés, en realidad el objetivo central de esos espacios es alimentar un diagnóstico a partir de lo que cada uno sabe del territorio”.  

Hacia la gestión democrática del hábitat

Hemos identificado que el modo en que las instituciones llevan adelante acciones para la transformación del habitat es sobretodo desde una perspectiva de cooperación y trabajo colectivo. De las entrevistas se desprende que de las acciones que se realizan han prevalecido aquellas vinculadas a mejoramientos habitacionales, actividades de promoción comunitaria, y actividades vinuculadas al fomento de la economía popular.

Asi también, el gobierno municipal muestra una perspectiva de articulación con las organizaciones sociales, y apoyo a las acciones propuestas. Esto se puede observar en la propuesta de las UGL, en el acompañamiento en la gestión a las organizaciones, y en la creación del Consejo Local.

La gestión democrática de la ciudad requiere que estas iniciativas existan, y, a su vez que los espacios de deliberación se constituyan como espacios de toma de decisiones conjunta. La participación de las organizaciones sociales, del estado local, de los colegios profesionales, de los desarrolladores inmobiliarios, la cámara de la construcción resultan relevantes para que el Consejo Local se convierta en una mesa de concertación donde se puedan orientar las decisiones urbanas del municipio en materia de hábitat.

 

 

[1] El AMBA comprende a la ciudad de Buenos Aires y a un conjunto compuesto por 24 jurisdicciones (partidos) de la provincia de Buenos Aires cercanas a la ciudad: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, San Fernando e Islas, San Isidro, San Miguel, Tigre e Islas, Tres de Febrero y Vicente López.

[2] Según el Censo realizado por el INDEC en 2010, en la Provincia de Buenos Aires habitaban 15.625.083 personas, mientras que en los 24 municipios + CABA 12.806.866

[3] Boletín oficial DECRETO Nº 1411/2015 Ordenanza Nº 16954/15, GESTIÓN DEMOCRÁTICA DE LA CIUDAD. CREACIÓN DEL CONSEJO LOCAL DE VIVIENDA, HÁBITAT y DERECHO A LA CIUDAD: https://acortar.link/FIAhL

[4] https://acortar.link/jOKck

MESA DEBATE «HERRAMIENTAS PARA CONSTRUIR UNA CIUDAD INCLUSIVA»

Autora: Maite Niborski, arq

 

 

El día 2 de Noviembre tuvo lugar la mesa debate “Herramientas para construir una ciudad inclusiva” organizada por la Comisión de Acceso a Derechos, Hábitat y Género del CAPBA d2, en la cual expusieron Mariana Segura, Natalia Czitajlo, Eva Álvarez y Carlos Gómez sobre el trabajo realizado desde distintos espacios en las transformaciones en el hábitat.

En un primer momento expuso Mariana Segura, directora de la unidad ejecutora del Programa de Mejoramiento de Barrios de la Provincia de Buenos Aires (PRO.ME.BA.). Aportó una mirada sobre la composición del organigrama municipal según género. Se observa que las áreas municipales de infraestructura y de obras públicas, 13 están dirigidas por mujeres, en relación con 102 dirigidas por hombres. En las áreas municipales de tierras en cambio, son 7 mujeres y 8 hombres quienes están a cargo.

Asimismo, comentó que desde el Programa se están desarrollando algunos mecanismos de equidad en las políticas para operar sobre la violencia de género, tales como destinar partidas presupuestarias específicamente para proyectos de mujeres y disidencias, dar prioridad a las mujeres en los boletos de compra venta por el plan Familia Propietaria y Regularización Dominial. Recientemente se firmaron 2 disposiciones que rigen de ahora en más para el PRO.ME.BA., con objeto de priorizar empresas/cooperativas que estén a cargo de mujeres, y que cuenten con un 30% de participación del género femenino; así como fomentar desde el punto de vista de los planes urbanos, se produzcan propuestas con perspectiva de urbanismo feminista.

Desde un enfoque académico, la Dra. Arq.  Natalia Czitajlo compartió las experiencias del Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales (OFUT) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán. El observatorio se propone como un espacio para analizar el territorio del área metropolitana de Tucumán; articulando actividades de grado, investigación y extensión, que se promueven en el sentido de la formación de profesionales para leer los procesos territoriales de manera situada. Poniendo en foco en un sistema productivo que es desigual, se plantea la generación de desarrollos técnico-metodológicos que aporten a visibilizar la desigualdad, así como las necesidades y demandas de los grupos / sujetos que se omiten. El laboratorio, trabaja vinculando conceptos de otros campos del conocimiento tales como la sociología, la geografía, la antropología urbana, reconociendo los procesos interdisciplinarios, como necesaria para el desarrollo de una mirada compleja de la realidad. En las distintas acciones presentadas, queda de manifiesto un modo de investigación y extensión universitaria que  colabora en la visibilización de lo que está oculto, así como en la generación de instrumentos que promuevan otras formas de acceso al conocimiento, diagnostico, gestión y planificación territorial.

Les arquitectes Eva Álvarez y Carlos Gómez desde Valencia, aportaron una mirada de la desigualdad de géneros que atraviesa no sólo a las mujeres, sino tambien a quienes están involucrades en la producción de la ciudad. Para ello han dado cuenta de una producción de arquitectura que promueva otras relaciones sociales en el espacio, a la vez que es una arquitectura que se construye con la mirada de les pobladores. Arquitecturas que no determinan, sino permiten que la vida se transforme.

Desde Proyecto Habitar consideramos que estos espacios de discusión en los colegios que regulan la profesión son valiosos. La perspectiva de género en la producción de la ciudad aporta a pensarla desde la vida cotidiana. Haciendo visible la relación de la vida productiva y  reproductiva, desde la diversidad de necesidades, intereses, posibilidades y acciones que en ella se realizan. En el camino a revisar la práctica, para reflexionar y promover perspectivas que hacen a un ejercicio profesional que contrarreste la desigualdad en el acceso a la vida urbana.

 

 

 

Para ver el encuentro  seguir el siguiente Link

Barrio La Esperanza. Conocer para proyectar.

Autoras: Mariana Aleksandrowicz, Gabriela Torrents

 

La Esperanza es un barrio que tiene origen en el año 2000 (ver nota anterior), localizándose sobre una barranca con pendiente hacia la planta de Petromining. Se encuentra en el perímetro identificado con el ID 1493 dentro del Registro Nacional de Barrios Populares. Nuestro trabajo se ha enfocado en el relevamiento de 4 manzanas que se encuentran en uno de sus extremos, el sector más reciente del barrio.

A lo largo del mes de octubre, realizamos junto con les pobladores un relevamiento a distancia. Mediante el análisis de imágenes aéreas del barrio con algunos intercambios por whatsapp pudimos mapear los conflictos urbanos, aproximándonos a la elaboración de un informe que recupere lo observado, reunido con las perspectivas de les pobladores.

El sector analizado tiene una superficie de 1.82ha y viven 50 familias. Les primeres pobladores se asentaron hace 20 años. Marcaron y delimitaron las primeras 2 calles, trazando la continuidad de la calle Gismundi, y otra calle perpendicular (sin nombre), conformando una nueva manzana. Desde ese momento, fueron coordinando distintas acciones, disponiendo de sus recursos, tiempo y trabajo para construir sus viviendas, asi como las infraestructuras y el espacio barrial.

Las viviendas se distribuyeron en un loteo delimitado por les pobladores. Las superficies de los terrenos varían entre 200m2 y 400m2, en cada uno se edificaron entre 1 y 3 viviendas, en su mayoría desarrolladas en planta baja. Durante los primeros años las viviendas fueron de madera y chapas. Actualmente un 65% poseen cerramientos de mampostería, con distintos tipos de terminación (un alto porcentaje no están revocadas).

En cada lote cuentan con pozos absorbentes que reciben las aguas negras, mientras que las aguas grises en general son volcadas en los patios o en las zanjas que se encuentran en los frentes de los lotes.

Las calles son de tierra y tienen 7 metros de ancho, admitiendo la circulación vehicular. Además hay tres pasillos de uso y circulación pedestre. A 1 metro de la línea de frente de lotes, les pobladores cavaron estas zanjas para el escurrimiento del agua de lluvia y para volcar las aguas grises. Estos efluentes finalmente desembocan sobre la barranca.

En los últimos años, el barrio se extendió hacia la base de la barranca, dónde hay más de 50 viviendas. Esta transformación incremento el flujo de circulación entre ambos niveles, aspecto por el cual se trazaron senderos en la tierra, en áreas que presentan una pendiente de 50°, configurados por el uso de quienes bajan y suben a diario.

El barrio cuenta con una red de agua autoconstruída. Realizaron una instalación troncal de 250 metros para el abastecimiento de estas manzanas. Según lo relevado, el caudal de agua es insuficiente, ya que no disponen de presión constante. Esta instalación al igual que las de las viviendas requieren mejoras. En la mayoría de los casos no cuentan con tanque de reserva, almacenan el agua en bidones, baldes y tachos de 200 lts. Por hogar hemos relevado menos de 2 canillas, en numerosos casos se encuentra fuera de la vivienda.

Con respecto a la disposición de residuos, en el barrio hay un contenedor de 1100lts desde mayo de este año, que el municipio vacía una vez por semana. Si bien este fue un logro del reclamo de les pobladores, el volumen del mismo y la frecuencia de recolección es insuficiente para la cantidad de personas que habitan el sector. Les pobladores han trazado otras estrategias para resolver este problema. Algunos trabajan con residuos sólidos urbanos y realizan separación en origen y reciclaje, otres realizan compostaje, en otros casos queman sus residuos. En este proceso, se conformaron 2 puntos de microbasurales en sectores no habitados y linderos a la barranca, provocando contaminación, presencia de ratas y otros roedores en el sector.  

Las calles, pasillos y bordes de la barranca son los únicos espacios de uso común y de esparcimiento. Allí se desarrollan, en simultáneo, distintas actividades: la circulación de vehículos y de personas, el lugar de encuentro y reunión entre vecines, y el espacio de juego cotidiano de les niñes.

Los pobladores del barrio La Esperanza no pueden esperar más. El relevamiento realizado desde Proyecto Habitar ha aportado en construir los datos necesarios para poner en agenda la desigualdad urbana con la que conviven. Es necesario conocer las condiciones físicas y sociales del barrio para proyectar alternativas de mejora y acceso tanto a infraestructuras como a espacios saludables para les pobladores.

 

NO SE PUEDE ESPERAR MAS. LA DEVALUACIÓN DE LOS MEJORAMIENTOS HABITACIONALES.

Autora: Maite Niborski, Colaborador: Javier Orlando

 

La cooperativa de Campo Unamuno[1], luego de varios años de lucha y de problematización sobre las condiciones habitacionales de sus pobladores, ha alcanzado convenios para la mejora del hábitat. Acompañamos este proceso desde hace 4 años con el sentido de mejorar la calidad de los espacios de la vivienda para la vida cotidiana. En esa lucha, y en ese trabajo, quedan pendientes convenios, los cuales fueron frenados por falta de pago. En este artículo comentaremos brevemente algunos de los conflictos que surgen en estos procesos de trabajo.

Desde el 2016, se firmaron 3 convenios por un total de 107 mejoramientos de viviendas, de las cuales 28 fueron terminadas, y 78 están en espera para iniciar los trabajos. En el transcurso de estos cuatro años, los costos de la construcción han aumentado a la par del dólar y las necesidades de la población. ¿Cómo incide la dolarización de los materiales de construcción en los programas de mejoramiento habitacional en el territorio?

Cuando se firmó el convenio en 2016, el costo del m2 de obra rondaba los $13.000/m2, el valor del dólar estaba a 15 pesos, lo que daba un valor de $400.000 para hacer la mejora. Esto permitía construir una mejora de 30m2. El convenio estuvo inactivo hasta 2018, cuando se dispusieron los recursos para iniciar. En ese entonces, el valor del dólar había aumentado a 38 pesos, el costo de obra había pasado a $24.000 /m2, y el monto del convenio se mantuvo invariable; lo que provocó que los mismos $400.000, alcanzaran para construir 16 m2, la mitad de lo posible al momento de realizado el convenio. 

En octubre de 2019 las obras se frenaron por falta de pago, y aún hoy continúan las gestiones para su reactivación. En el transcurso de estos 4 años, se ejecutó el 27% de los 3 convenios, dadas las condiciones materiales para llevarlas adelante. Estas obras se hicieron gracias al esfuerzo de les trabajadores (cooperativa de trabajo y profesionales), que no cuentan con una espalda financiera para abordar los magros recursos distribuidos en el tiempo. También se vieron disminuidas las posibilidades materiales de transformación ante la suba del valor de los materiales, herramientas e insumos.

El 73% restante de las viviendas a intervenir quedó en suspenso con la paralización de la obra. Si el convenio se reactivara hoy, habría que llevarlo adelante con un valor del dólar a 80 pesos, y un costo de construcción que superó los $50.100/m2. Lo que implica que si se mantuvieran las condiciones, los mismos $400.000 permiten construir 8m2, aproximadamente el 26% de la superficie posible de construcción a la fecha de la firma del contrato (2016). 

El incremento de los materiales de la construcción en función del dólar, tiene una repercusión en las políticas de mejoramientos habitacionales. No se puede esperar más. El paso de los años, y el incremento del precio de los materiales, hacen más difícil la ejecución de un mejoramiento habitacional que atienda las necesidades de la población. Aún nos queda por delante construir las estrategias para cambiar las condiciones estructurales de este conflicto.

 

 

 

[1] La Cooperativa de Trabajo Campo Unamuno se conformó desde la mesa barrial con la idea de que los propios vecinos del barrio sean quienes produzcan las mejoras. Proyecto Habitar y representantes barriales que conforman la mesa de trabajo y la cooperativa, trabajamos de forma conjunta para llevar adelante las obras de mejoramiento habitacional en los barrios D.A.M., 3 de enero, Libertad, 1° de Octubre y 2 de Mayo.

Lo cotidiano en la toma de Guernica. La lucha por un espacio para la vida.

Autor: Miguel Caamaño y Javier Orlando

 

Desde el lunes 20 de julio se estima[1]  que 2 mil familias de tres barrios de la zona decidieron tomar un predio de 100 hectáreas del Barrio Numancia, en el Partido de Presidente Perón, al sur del conurbano. Necesitadas de un espacio para la vida, las familias ocuparon el predio que se encontraba en estado de abandono desde hace más de 40 años.

El barrio, esta formado por cuatro zonas: 20 de Julio, San Martín, La Unión y La Lucha, cada una de estas zonas tiene unas 20 a 25 manzanas con unos 18 a 22 lotes, con accesos y calles internas que proponen la integración a la traza urbana existente promoviendo la continuidad de las mismas.

El trabajo por parte de las familias es constante, realizan ollas populares que brindan el sustento diario de alimento a los y las pobladoras. Tambien estan trabajando en el proyecto para las viviendas, los espacios verdes, las salitas, asi como espacios de recreación, jardín de infantes, un centro cultural con apoyo escolar, merendero, comedor y actividades culturales.  

Los cuidados frente al COVID-19, no fueron fáciles de efectivizar debido a las condiciones del hábitat y la vivienda. El acceso al agua segura para consumo y la energía eléctrica son limitados o nulos.

El trabajo sostenido que realizan las familias para autoproducir su hábitat se puede observar en las fotografias que compartimos. El derecho a la vivienda y a la ciudad se invisibiliza cuando se criminaliza la lucha por un espacio para la vida. 

Como arquitectes, la revisión crítica de estos procesos nos moviliza a pensar constantemente cómo desarrollar procesos hacia la universalización de conocimientos y la construcción de políticas públicas que incluyan como parte de sus objetivos el acompañamiento técnico-profesional. De esta forma, pobladores y trabajadores del hábitat seguimos en conjunto, construyendo un camino para promover la transformación necesaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Si bien todavía no se realizó un censo, las diferentes organizaciones locales estiman una población de de 2000 familias  que equivalen a 10000 personas.

Promotoras de Hábitat Saludable en acción

Autora: Clara Mansueto – Colaboradoras: Ana Burgos, Cecilia Maggi y Victoria Mansilla

 

Pese al aislamiento, se consolida el equipo de Promotoras de Hábitat Saludable de Ciudad Evita que continúa trabajando mediante talleres virtuales. Se trata de un proyecto de formación popular que forma parte de los instrumentos de inserción territorial desarrollados por Proyecto Habitar para abordar el acceso al hábitat saludable de manera universal (ver más). El programa se comprende dentro de las acciones de Atención Primaria de Hábitat que Proyecto Habitar viene desarrollando hace 10 años como prueba piloto de un Sistema Público de Atención al derecho al hábitat y a la ciudad (ver más).

En este contexto se trabajó en el registro de “voces de la vida cotidiana” que expresan los problemas que transitan cotidianamente las mujeres en particular y les pobladores de los barrios populares en general. Esta propuesta tiene por objetivo abrir la discusión sobre el hábitat saludable y encontrarse con otros pobladores para abordar colectivamente las inquietudes que los atraviesa cotidianamente.

Los relatos cuentan conflictos asociados a la distribución del espacio, al peso del alquiler en la economía familiar, la calidad de los servicios básicos, el aumento en el consumo y en el costo del servicio de comunicación, y los acuerdos y desacuerdos que forman parte de la dinámica social para desarrollar las actividades de manera saludable. Exponemos en esta oportunidad algunos resultados alcanzados: