
Imagen: Colegio Manuel Belgrano, Cordoba-Argentina. Tomada de: Archidaily, 2026
El 18 de marzo se conmemoran cien años del nacimiento del arquitecto cordobés Osvaldo Bidinost (1926–2003), cuya trayectoria se destaca tanto en el campo profesional como, en la formación de arquitectas y arquitectos.
Bidinost fue docente en las facultades de arquitectura de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata, institución en la que desarrolló gran parte de su labor pedagógica durante más de cuatro décadas. Sostuvo una postura crítica frente a los modelos tradicionales de enseñanza de la arquitectura, a los que confrontó desde su etapa como estudiante y, posteriormente, a lo largo de toda su práctica docente y proyectual. Su posicionamiento se caracterizó por una profunda interpelación a las juventudes, a quienes convocaba a asumir una mayor conciencia respecto del sentido social de la producción arquitectónica y de la riqueza colectiva. Desde una concepción que sintetizaba en la afirmación “la arquitectura se aprende”, promovía una enseñanza activa, basada en el pensamiento crítico, la discusión, la producción y la transmisión de conocimiento dentro de las facultades. Durante el período de la última dictadura cívico-militar en Argentina, su trayectoria se vio atravesada por la persecución política: fue detenido y posteriormente forzado al exilio, experiencia que marcó tanto su vida personal como su posicionamiento intelectual y pedagógico.
Realizó destacadas obras en conjunto con Mabel Lapacó y otros arquitectos. Se destaca la Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano de Córdoba (1960 el jurado otorga el primer premio), la casa Lapacó en Tres Cruces (1961) y la Casa Goldstein en Pinamar (1967) vinculadas a preocupaciones del movimiento moderno interesado en dar respuesta a las particularidades regionales. Otra obra que se destaca es el edificio de San Benito de Palermo (1958), la cual es una referencia de las experimentaciones de habitación colectiva de la época por la flexibilidad de usos y el equipamiento incorporado de las unidades.
Con motivo de este centenario, desde Proyecto Habitar queremos restituir su aporte fundamental al pensamiento y a la producción de arquitectura en el ámbito nacional y regional. Su trabajo en docencia, sus obras de arquitectura, su compromiso social y sus reflexiones críticas invitan a concebir la arquitectura como una herramienta orientada al desarrollo humano poniendo en valor la vida colectiva, producida desde un compromiso profundo con la realidad, y ejercida con conciencia de los procesos sociales, económicos y políticos que las atraviesan.
En esta ocasión, compartimos el texto introductorio al capítulo “Docencia”, escrito por Eugenia Jaime para el libro Bidinost (2010), como una forma de acercarnos a su pensamiento y a la vigencia de sus aportes.
Docencia
De los espacios imaginados y proyectados por Osvaldo Bidinost la docencia es, sin dudas, el más creativo y fecundo. Como él mismo lo ha contado en repetidas ocasiones, la enseñanza comienza junto a sus primeros pasos en la Arquitectura a mediados de la década del 50. La base de sus planteos, tanto en la enseñanza como en el proyecto de arquitectura, fue siempre el hombre libre.
Enseñó en las Universidades de Córdoba, Buenos Aires y principalmente en La Plata, donde siguió dictando los cursos del Taller Vertical de Arquitectura hasta el año 2003. Su tarea sólo fue interrumpida durante los años de la dictadura, en los cuales sufrió privación ilegítima de su libertad, cárcel y exilio.
Como docente realizó una intensa tarea de formulación pedagógica y política en el ámbito de los Talleres de Arquitectura, dando un espacio real a la participación de los estudiantes en las decisiones referidas a su aprendizaje. Para realizar sus proyectos debió dar fuertes batallas. Prueba de esto son los hechos que ocurrieron en octubre de 1996 cuando el Jurado del llamado a concurso de cátedras de Arquitectura de la UNLP, compuesto por el Arq. Carlos Acuña Jáuregui, Arq. Juan Carlos Duffy, Arg. Javier Sotero Sánchez, Arq. Eduardo J. Castells y el Sr. Gonzalo García Lorenzo, dictamina por la mayoría que el grupo con el que se presentó a concurso no entra en el orden de mérito para acceder al dictado del taller.
Las razones giraron en torno al excesivo uso de la palabra del Arq. Bidinost, la falta de correlato entre el discurso de la producción y la materialidad con el grado de desarrollo de los trabajos de los alumnos usados para ejemplificar. En suma, le reprocharon el no desarrollo del tema en su conjunto. Esto motivó a estudiantes, ex alumnos y algunos docentes de la FAU que reconocían su trabajo y aporte en la Universidad, a salir en su defensa. Después de un año de cartas solicitando su reincorporación, invitaciones para escribir artículos o preparar conferencias de arquitectura, y frente al pedido y la movilización de los jóvenes, vuelve a la Facultad con un nuevo proyecto.
El taller para el curso 1998 pasaría a llamarse UPI (Unidad Pedagógica Integrada); el Arq. Tomas García se ofrece como responsable de dicha experiencia y comienza el año con la colaboración del taller de Estructuras del Ingeniero Danon en el intento de integrar el taller de arquitectura a las otras áreas del saber. Éste desarrollará clases teóricas de estática en el espacio del taller de Arquitectura durante el primer año de funcionamiento.
Para el año 1999 se incorporaron nuevas experiencias como films y espacios de debate sobre historia de la Arquitectura, sumando horas extras a la cursada.

Imagen: Boceto de Osvaldo Bidinost. Tomada de: Libro «Bidinost»
El Taller de Arquitectura era concebido como el espacio de síntesis de los conocimientos que se aprendían en las cursadas. Tal era así que los dos días de taller eran un momento importantísimo para todos. Allí nos encontrábamos a trabajar, enchinchar trabajos y discutir arquitectura y realidad. Su entusiasmo e ideales provocaban los más variados sentimientos y siempre estimulaban a accionar en función de lo sentido.
Las eriticas al grupo eran recibidas con mucha angustia, sin embargo siempre se buscaba disipar aquel sentimiento con propuestas y trabajo. Al cierre del cuatrimestre Bidinost acostumbraba a corregir los trabajos individuales en correcciones públicas a las que asistían todos los estudiantes que tenían interés. Un hecho muy especial se generaba alrededor de las mencionadas correcciones. Luego de las observaciones tanto espaciales como humanas y el intercambio de opiniones con los ayudantes y alguna pregunta al responsable del trabajo, Bidinost solía redactar una pequeña crítica con la nota final del trabajo. Más allá de la calificación que acompañara a la nota, era esperada con gran entusiasmo por todos ya que era un acto con un enorme contenido humano.
Nunca busco crear clones de su persona ni trasvasar su conocimiento, más bien estuvo muy preocupado por generar un espacio democrático que estimulara al pensamiento crítico e independiente, donde la producción de Arquitectura fue el eje de cada encuentro.
Los primeros balances del trabajo realizado en la Unidad Pedagógica Integrada (como se llamó el último taller de arquitectura en el que dictó clases) mostraban un buen desarrollo de los trabajos cuando éstos trataban temas que habitualmente se suelen dar en los talleres de arquitectura del país, y un desarrollo bajo o con pocos trabajos de buen nivel cuando los temas a desarrollar salían de lo convencional.
Temas como centro de juventud, o universidad generaban gran entusiasmo al enunciarlos, pero se dificultaba mucho su desarrollo cuando ello significaba replantear el modo en que habitualmente se desarrollan las actividades en esos espacios.
Esta tendencia a trabajar con formas estereotipadas dificultaba el desarrollo del llamado «pensamiento abstracto» y seguramente fue una de las razones que motivó a Osvaldo Bidinost, junto al equipo de jóvenes docentes que lo acompañaban, a reformular el método dialéctico que usara por décadas.
Siempre estaba preocupado por la realidad, los estudiantes, la producción de la Arquitectura, la política económica del país, la humanidad entera, sin que por ello perdiera su maravilloso sentido del humor y profundo optimismo.
En este capítulo se presentan el desarrollo de la metodología de los talleres de Arquitectura, algunas de las propuestas pedagógicas y plan de trabajo, temas y formas de evaluación.

Fotografia: https://www.facebook.com/photo/?fbid=1092026487544987&set=a.1092026227545013

Fotografia: https://www.facebook.com/photo/?fbid=1092026487544987&set=a.1092026227545013

Imagen: Osvaldo Bidinost. Tomada de: Libro «Bidinost»

