EL SENTIDO SOCIAL DEL ESPACIO PÚBLICO. Encuentro con estudiantes de arquitectura para la proyección de tácticas urbanas

 

El lunes 16 y martes 17 de mayo volvimos a compartir el espacio de enseñanza aprendizaje sobre TÁCTICAS PARA EL ESPACIO PÚBLICO invitades por el taller ARQUITECTURA 3C de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Córdoba.

Coordinado por Viviana Colautti, el seminario trató sobre tácticas para el espacio público, promoviendo que les estudiantes de arquitectura discutan el programa y las formas de materialización para favorecer el encuentro entre habitantes del barrio Alta Córdoba (sector donde vienen desarrollando los ejercicios).

Desde Proyecto Habitar expusimos los lineamientos que guían el trabajo en curso de tácticas urbanas para transformar las condiciones de movilidad cotidiana desde la perspectiva del derecho a la ciudad en el marco de la actualización del Plan de Movilidad Urbana Sustentable y formulación de Estrategias de Movilidad en el Área Central para la Ciudad de Córdoba.

Profundizando en la redistribución territorial de las infraestructuras para la vida cotidiana desde una perspectiva de cuidados considerando la diversidad de usos y prestando especial atención a los movimientos de los actores sociales involucrados en la movilidad que históricamente han sido excluidos de los derechos urbanos y requieren mejoras en su movilidad cotidiana.

Nos referimos específicamente a les trabajadores que desarrollan su práctica en el espacio público, como les vendedores ambulantes, trabajadoras sexuales, feriantes, recolectores y a les jóvenes, adolescentes, personas en situación de discapacidad, infancias, personas en situación de calle, adultes mayores y responsables de tareas de cuidado.

Primeramente, les estudiantes identificaron las actividades productivas y reproductivas que reúnen a la población del barrio Alta Córdoba, luego, trabajaron intensamente en acciones tácticas que potencien desde la arquitectura aquellas que promueven la participación en la mejora del espacio.

Al cierre de la jornada, resultó revelador observar en los trabajos que se presentaron, la consideración del disfrute del encuentro con otres para proyectar las acciones en el espacio público, poniendo en debate la perspectiva productivista que tradicionalmente ordena las trasformaciones urbanas. A su vez, algunos grupos rompieron la barrera de la línea municipal proyectando recorridos que atraviesan por el interior de las manzanas para favorecer el uso del rio Suquia, el parque de ribera, la calle y los puentes. Estas propuestas resignifican los límites establecidos entre el binomio público y privado y favorecen la redistribución de los recursos urbanos.

Por último, resaltamos la incorporación de la transformación progresiva, que algunos trabajos incorporaron con propuestas de acciones efímeras que permitieran verificar la apropiación de la población de la propuesta, saliéndose de la definición inmutable y abierta al aprendizaje sobre el impacto social logrado.

El encuentro permitió conocer la perspectiva de les estudiantes sobre el espacio urbano que transitan cotidianamente y proyectar desde allí acciones hacia una transformación que les incluye, poniendo en práctica la exposición y la escucha de múltiples perspectivas que orientan el sentido social del espacio público y por tanto, de la ciudad.   

Mayo 2022

Mansueto Clara en Proyecto Habitar

 

MARCHA 8M 2022, ENCUENTRO FEMINISTA

Marchamos porque no podemos mirar para otro lado y queremos decir basta, a la persistente reproducción de la desigualdad socio urbana y la fragmentación socio espacial que crece en nuestro territorio día tras día.

Para transformar la realidad, debemos actuar de otra manera, profundizar en lecturas críticas que trasciendan el binarismo, y transformar lo que vemos injusto todos los días.

La Ley Micaela permitió avanzar en la formación de cuadros técnicos de múltiples espacios; sin embargo, los recientes acontecimientos de violencia nos indican que no ha cambiado mucho en lo cotidiano. Mientras el discurso está aprendido, el machismo, el colonialismo y el productivismo están a la orden del día, en un sistema social que lo encubre.

Es urgente transformar la habitualidad y atravesar los límites que resguardan las reglas de la opresión en el ámbito privado.

Las leyes de cupo laboral travesti-trans, de paridad de género, de parto humanizado, de protección contra la violencia, de Matrimonio Igualitario e Identidad de Género, de aborto legal seguro y gratuito, son enormes logros de una lucha que avanza contra la desigualdad; sin embargo, en el campo de la arquitectura y el urbanismo seguimos actuando con reparos en la transformación de la realidad, en el proceso mismo donde se desarrolla.

Es necesario revisar críticamente en las políticas de hábitat la lectura mercantil que cuantifica metros de vereda, postes de luz y canillas como la respuesta posible, homogeneizando nuestra vida.

Necesitamos una mirada que trascienda la preocupación por los costos, que no es más que una mirada productivista reproductora de la desigualdad.

Necesitamos una política de hábitat que financie una política de los cuidados urbanos, que valore la vida.

Necesitamos resignificar las formas de propiedad, para trascender la desigualdad necesitamos formas de propiedad colectiva.

Necesitamos la participación efectiva y la incorporación de los intereses de la población en la elaboración de las políticas, dando lugar a que surja algo nuevo, que no estaba en la planilla.

No hay grandes cambios en materia de espacio urbano: sin dinero no hay agua, ni baños, ni bancos, ni sombra, ni vivienda… Esta realidad segrega, dejando a varios grupos afuera de las posibilidades del uso de la ciudad que se valoriza con el trabajo productivo y reproductivo que no se registra.

La lucha contra la desigualdad nos encuentra hoy aquí reclamando por un lugar en el mundo donde nuestras vidas sean consideradas como tales, donde la humanidad se aprenda en libertad.

Inauguración Espacio Itinerante de la AMUAA

Maite Niborski, Clara Mansueto

Esto es lo que nos ha tocado vivir a las personas afrodescendientes, a las personas indígenas. Sacados de sus espacios, llevados de acá para allá como cosas. Hoy somos seres humanos, pero sin embargo persisten el racismo, el clasismo, y este racismo sistémico, porque se reproduce y sigue en el tiempo. Porque lo vivimos constantemente. Es estructural, porque está en las estructuras y en los pisos, de este poder blanco, racista, que es este sistema. Vivimos en un sistema, el de la blanquedad. En este sistema se escriben los libros, en este sistema pensamos, y desde este sistema se determinan las leyes. (…)

Sandra Chagas, referente de la organización Matamba, inauguración espacio itinerante AMUAA.

Estas expresiones que dan cuenta una historia de lucha por el acceso a los derechos humanos, formaron parte del encuentro organizado por la Asociación de Mujeres Afrodescendientes de Avellaneda (AMUAA), para celebrar la inauguración del espacio itinerante de la AMUAA trabajado con Proyecto Habitar. El encuentro fue una oportunidad para compartir con referentes de la comunidad afrocandombera una instancia de reflexión sobre el problema de acceso a la ciudad y a la vivienda que atraviesan, a propósito de unas entrevistas que realizó la organización.

En la reunión se valoró el avance institucional en materia de visibilización de la cultura afroargentina, desde el censo nacional del 2010, que por primera vez registra la población con origen afro como tal; la ley nacional 26.852 sancionada en el 2013, que decreta el 8 de noviembre como el día de les afroargentines y de la cultura afro, exigiendo al Ministerio de Educación y de Cultura el desarrollo de contenidos que pongan de manifiesto y concienticen sobre la existencia de la cultura afro; o el Decenio Internacional Afrodescendiente  (2015-2024) establecido por la ONU, que crea un marco en el cual se insta a los países miembros a llevar adelante políticas públicas y programas de visibilización de las comunidades afrodescendientes, como así también programas de promoción y protección de sus derechos. No obstante, los derechos de la población afrocandombera siguen siendo vulnerados, con serios problemas para acceder a la identidad, a un trabajo o a una vivienda digna.

Las historias presentes en las entrevistas dan cuenta del modo en el que la comunidad afrocandombera se ve afectada por la desigualdad en materia habitacional. Junto con el relevamiento realizado en 2017  por AMUAA con el apoyo del área de Extensión y el Observatorio de la UNDAV a una población de 108 personas de la comunidad habitantes de Avellaneda, se conoce que apenas un 4% cuenta con vivienda propia, un 33% logra acceder a la vivienda mediante alquiler, y más del 50% vive en casas ocupadas en su mayoría en la zona central del municipio. Los desalojos se presentan como el principal motivo de mudanza del 41% de las familias censadas.

La expulsión de la población afrocandombera del sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es moneda corriente en los relatos. Mientras se observa un crecimiento exponencial de valorización del suelo en este sector en los últimos años, la población vive una larga historia de desterritorialización, en la disputa por el uso y goce de los bienes y servicios de la centralidad urbana.

En sus años de vida, la AMUAA llevó a cabo diversas acciones de registro de la problemática de la población afrocandombera, con un trabajo de relevamiento local, vinculándose con las personas que tienen cerca, para conocer cómo impacta la discriminación en su vida. En esta búsqueda nos encontramos, y decidimos dar un primer paso: la producción de un espacio itinerante para la exposición pública del desarrollo de la cultura afrocandombera que realiza la AMUAA.

Durante varios meses trabajamos conjuntamente para proyectar y materializar un espacio que colabore en la visibilización de una comunidad en lucha por los derechos a la identidad, la vivienda y la ciudad. Se proyectó y construyó con el propósito de que se pueda instalar en los sitios de referencia barrial, donde el reclamo histórico por la igualdad de derechos se hace público.

La jornada de inauguración fue un hecho político; favoreció la reflexión  sobre el problema de la vivienda, y de qué manera se presenta cuando se intersectan diferentes formas de exclusión: de clase, de etnia, de género. Una acción pública, para hacer visible a la comunidad y al estado local la urgente trasformación del sistema de la blanquedad que sostiene relaciones de opresión que la comunidad afroargentina denuncia.

MESA DEBATE «HERRAMIENTAS PARA CONSTRUIR UNA CIUDAD INCLUSIVA»

Autora: Maite Niborski, arq

 

 

El día 2 de Noviembre tuvo lugar la mesa debate “Herramientas para construir una ciudad inclusiva” organizada por la Comisión de Acceso a Derechos, Hábitat y Género del CAPBA d2, en la cual expusieron Mariana Segura, Natalia Czitajlo, Eva Álvarez y Carlos Gómez sobre el trabajo realizado desde distintos espacios en las transformaciones en el hábitat.

En un primer momento expuso Mariana Segura, directora de la unidad ejecutora del Programa de Mejoramiento de Barrios de la Provincia de Buenos Aires (PRO.ME.BA.). Aportó una mirada sobre la composición del organigrama municipal según género. Se observa que las áreas municipales de infraestructura y de obras públicas, 13 están dirigidas por mujeres, en relación con 102 dirigidas por hombres. En las áreas municipales de tierras en cambio, son 7 mujeres y 8 hombres quienes están a cargo.

Asimismo, comentó que desde el Programa se están desarrollando algunos mecanismos de equidad en las políticas para operar sobre la violencia de género, tales como destinar partidas presupuestarias específicamente para proyectos de mujeres y disidencias, dar prioridad a las mujeres en los boletos de compra venta por el plan Familia Propietaria y Regularización Dominial. Recientemente se firmaron 2 disposiciones que rigen de ahora en más para el PRO.ME.BA., con objeto de priorizar empresas/cooperativas que estén a cargo de mujeres, y que cuenten con un 30% de participación del género femenino; así como fomentar desde el punto de vista de los planes urbanos, se produzcan propuestas con perspectiva de urbanismo feminista.

Desde un enfoque académico, la Dra. Arq.  Natalia Czitajlo compartió las experiencias del Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales (OFUT) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán. El observatorio se propone como un espacio para analizar el territorio del área metropolitana de Tucumán; articulando actividades de grado, investigación y extensión, que se promueven en el sentido de la formación de profesionales para leer los procesos territoriales de manera situada. Poniendo en foco en un sistema productivo que es desigual, se plantea la generación de desarrollos técnico-metodológicos que aporten a visibilizar la desigualdad, así como las necesidades y demandas de los grupos / sujetos que se omiten. El laboratorio, trabaja vinculando conceptos de otros campos del conocimiento tales como la sociología, la geografía, la antropología urbana, reconociendo los procesos interdisciplinarios, como necesaria para el desarrollo de una mirada compleja de la realidad. En las distintas acciones presentadas, queda de manifiesto un modo de investigación y extensión universitaria que  colabora en la visibilización de lo que está oculto, así como en la generación de instrumentos que promuevan otras formas de acceso al conocimiento, diagnostico, gestión y planificación territorial.

Les arquitectes Eva Álvarez y Carlos Gómez desde Valencia, aportaron una mirada de la desigualdad de géneros que atraviesa no sólo a las mujeres, sino tambien a quienes están involucrades en la producción de la ciudad. Para ello han dado cuenta de una producción de arquitectura que promueva otras relaciones sociales en el espacio, a la vez que es una arquitectura que se construye con la mirada de les pobladores. Arquitecturas que no determinan, sino permiten que la vida se transforme.

Desde Proyecto Habitar consideramos que estos espacios de discusión en los colegios que regulan la profesión son valiosos. La perspectiva de género en la producción de la ciudad aporta a pensarla desde la vida cotidiana. Haciendo visible la relación de la vida productiva y  reproductiva, desde la diversidad de necesidades, intereses, posibilidades y acciones que en ella se realizan. En el camino a revisar la práctica, para reflexionar y promover perspectivas que hacen a un ejercicio profesional que contrarreste la desigualdad en el acceso a la vida urbana.

 

 

 

Para ver el encuentro  seguir el siguiente Link

Promotoras de Hábitat Saludable en acción

Autora: Clara Mansueto – Colaboradoras: Ana Burgos, Cecilia Maggi y Victoria Mansilla

 

Pese al aislamiento, se consolida el equipo de Promotoras de Hábitat Saludable de Ciudad Evita que continúa trabajando mediante talleres virtuales. Se trata de un proyecto de formación popular que forma parte de los instrumentos de inserción territorial desarrollados por Proyecto Habitar para abordar el acceso al hábitat saludable de manera universal (ver más). El programa se comprende dentro de las acciones de Atención Primaria de Hábitat que Proyecto Habitar viene desarrollando hace 10 años como prueba piloto de un Sistema Público de Atención al derecho al hábitat y a la ciudad (ver más).

En este contexto se trabajó en el registro de “voces de la vida cotidiana” que expresan los problemas que transitan cotidianamente las mujeres en particular y les pobladores de los barrios populares en general. Esta propuesta tiene por objetivo abrir la discusión sobre el hábitat saludable y encontrarse con otros pobladores para abordar colectivamente las inquietudes que los atraviesa cotidianamente.

Los relatos cuentan conflictos asociados a la distribución del espacio, al peso del alquiler en la economía familiar, la calidad de los servicios básicos, el aumento en el consumo y en el costo del servicio de comunicación, y los acuerdos y desacuerdos que forman parte de la dinámica social para desarrollar las actividades de manera saludable. Exponemos en esta oportunidad algunos resultados alcanzados:

 

 

 

ORGANIZACIÓN SEXUAL DEL TRABAJO. Consecuencias en las condiciones de existencia.

Autoras: Ma. Eugenia Jaime, marieugeniajaime@gmail.com; Victoria Mansilla, victoria.e.mansilla@hotmail.com; Lisandry Ruiz Diaz, lisandry1901@gmail.com; Maite Ugalde, maiteayelenugalde@gmail.com

 

Como hemos desarrollado en otros escritos de Proyecto Habitar, los roles asignados a cada género son una construcción social, y como tales nos corresponde a todos/as/es trabajar para desnaturalizar las relaciones desiguales de existencia a la hora de apropiarnos del mundo que nos rodea. La división del trabajo por sexos por tanto caracteriza la distribución de los trabajos productivos y reproductivos sentando las bases de la persistencia de las desigualdades de género.

En América Latina, en las grandes áreas urbanas el salario de una mujer representa el 84% del salario promedio de un varón. Esto está relacionado a la cantidad de horas que pueden dedicar las mujeres al trabajo remunerado, en promedio las latinoamericanas dedican 40 horas semanales al trabajo fuera del hogar, mientras que los varones 48 horas semanales. En países como Guatemala, esta cifra aumenta, ya que las mujeres dedican el 86% del tiempo a tareas no remuneradas, es decir, reproductivas.

En Argentina, las mujeres dedican al trabajo remunerado 35 horas semanales en promedio, contra 45 horas que dedican los varones. En este sentido, las provincias que representan mayor brecha salarial de género son: Jujuy, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y Chubut, donde la diferencia salarial alcanza hasta un 35%.

El 94,1% de las mujeres económicamente activas en Argentina, realizan las tareas de cuidado de los niños, mientras que sólo el 64,1% de varones cumplen con las mismas tareas, es decir, solo seis de cada diez varones realizan las tareas de cuidado.

En el caso de la Provincia de Buenos Aires y CABA, la distribución de las tareas no remuneradas es similar al contexto nacional. En el caso de las tareas de limpieza y cuidado de la casa, sólo cinco de cada diez varones las realizan, contra nueve de cada diez mujeres. En el caso de cuidado de personas, tres de cada diez mujeres lo llevan a cabo y solo uno de cada diez varones lo realizan. En ese marco, las tareas no remuneradas como el cuidado de niños/as/es y adultos/as/es mayores no son valoradas social y económica y mayormente están vinculadas con la informalidad.

El 40% de las mujeres económicamente activas en el país, están desempleadas o trabajan en el sector informal, esto se traduce a casi 3 millones de mujeres participando en el mercado laboral de manera precaria. La división sexual del trabajo impacta de manera desigual en los géneros, ya que al asignarles a las mujeres las tareas reproductivas del hogar quedan limitadas a acceder a trabajos remunerados que sean acoplables con las actividades hogareñas. Aunque en todo el país se puede percibir las desigualdades entre mujeres y varones en el acceso al mercado laboral, es en los aglomerados más pequeños que esta brecha se extiende aún más.

La desocupación laboral afecta mayormente a las mujeres que, a los varones, no importa el nivel educativo ni las condiciones sociales, en este sentido, el tiempo de desocupación suele ser mayor en el caso de las mujeres, esto se debe a los roles asignados socialmente a ambos en el hogar y fuera de ella. En relación con esto, la principal ocupación de las mujeres es el servicio doméstico, representa el 21% de las asalariadas y cuenta con los mayores niveles de precarización laboral y bajos salarios. Es decir, de alguna manera las mujeres están condicionadas a reproducir fuera del hogar las tareas asignadas socialmente.

La participación en puestos de decisión es discriminada entre mujeres y varones, en los casos en los que las mujeres logran acceder a puestos jerárquicos, en general son gerencias de menor remuneración como por ejemplo recursos humanos o administrativos, en contraposición con los varones que acceden a gerencias financieras o productivas, con mejores remuneraciones. Esta brecha se percibe con claridad en el ámbito de la construcción, donde las mujeres solo ocupan el 15% de los puestos de dirección y los varones el 85%.

En el ámbito universitario, teniendo en cuenta que hay 66 universidades nacionales, solo siete tienen rectora mujer. Visto que el último censo (2010), en el que se registra que por primera vez en la historia hay más mujeres graduadas que varones, ¿por qué las mujeres siguen siendo minoría en ámbitos de decisión?

La grieta no es solo en el acceso al trabajo remunerado sino también en el sueldo que perciben mujeres y varones, las mujeres en Argentina ganan 27% menos que los varones teniendo en cuenta datos brindados por el Banco Central de la República Argentina, esto está relacionado con el tiempo que disponen las mujeres para realizar trabajos remunerados, el 79% del tiempo lo dedican a tareas reproductivas.

En este sentido, la brecha se traduce en el acceso a créditos que requieren mayores garantías y los plazos son más largos, como pueden ser las hipotecas, donde los varones acceden casi el doble que las mujeres, es decir, por cada dos varones accede una sola mujer a los créditos.

Reflexiones finales

Todas estas desigualdades económicas y sociales afectan al desenvolvimiento e independencia de las mujeres y a su vez impiden la construcción de ciudades más equitativas. En este sentido, quedan reflejadas las restricciones que tienen las mujeres para desarrollarse social y económicamente. Esto se traduce en el acceso al suelo, la vivienda y la ciudad. Si las mujeres acceden a trabajos precarizados, poco remunerados y no pueden acceder a créditos, ¿a qué tipo de vivienda pueden acceder? Si el trabajo es el generador principal de movilidad social de las sociedades modernas, es también donde debemos reconocer las principales barreras y transformarlas para generar ciudades más equitativas para todos/as/es.

La lógica mercantil que prima en la posibilidad de acceso a los derechos, y la desigualdad de géneros que padecen las mujeres, condicionan las posibilidades de acceso a servicios básicos de saneamiento, luz, gas y agua, el contemplar espacios para vivir, adecuados a las necesidades de las personas, con una correcta ventilación, con buena aislación térmica y no solo como un techo sobre nuestras cabezas. El acceso a servicios de salud pública en las cercanías, y elementos que faciliten la movilidad son algunos de las cuestiones que consideramos cuando hablamos de derecho a la vivienda y la ciudad.

 

 

 

Referencias bibliográficas: 

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/informe_ctio_documentodetrabajo.pdf

https://www.pagina12.com.ar/128936-la-brecha-salarial-de-genero

https://www.ambito.com/economia/igualdad-genero/en-america-latina-4-cada-10-trabajadores-son-mujeres-brecha-salarial-es-22-n5019601

https://blogs.iadb.org/igualdad/es/mujeres-enfrentan-mayores-riesgos-ante-coronavirus/

https://es.statista.com/grafico/17227/numero-de-horas-de-trabajode-hombres-y-mujeres/

http://www.bcra.gov.ar/Noticias/8M-Mujeresybrechaeconomica.asp#:~:text=Brecha%20en%20el%20acceso%20al,como%20pr%C3%A9stamos%20prendarios%20e%20hipotecarios.&text=1%25%20de%20varones%20y%20en,de%201%25%20de%20mujeres%20vs.

Proyecto Promotoras de Hábitat Saludable

A pesar de los tapabocas, y los metros de distancia sucedió el encuentro. En La Matanza, un grupo de mujeres se reúnen para promover proyectos colectivos que mejoren el espacio donde transita la vida cotidiana de los barrios populares.

Desde Proyecto Habitar impulsamos un proceso de formación popular de Promotoras de Hábitat Saludable que se apoya en las experiencias de producción y reproducción del hábitat en los asentamientos informales desde la perspectiva del género femenino. Con esta propuesta, convocamos a un grupo de mujeres que tienen el interés de aprender qué es el hábitat saludable, entendiéndolo como un derecho en construcción, que trascienda parámetros cuantitativos e involucre el protagonismo de les habitantes en la transformación de los espacios a la luz de los problemas que se construyen y postulan junto con los profesionales del hábitat.

En el contexto de aislamiento social y atravesadas por la histórica desigualdad espacial y de género comenzamos con la promoción del acceso al conocimiento a un hábitat saludable y el derecho a la educación. Hemos visto que son moneda corriente los conflictos por el uso del celular, el aumento de consumo de datos, la incorporación del gasto en impresiones y fotocopias que afecta los magros recursos. El acompañamiento a les niñes en las tareas se incorpora al trabajo reproductivo que recae mayormente en las mujeres en condiciones espaciales desfavorables. Estos conflictos tensan las relaciones sociales que se desarrollan en la vivienda y sofocan los esfuerzos que la población realiza por sostener las tareas de trabajo y estudio dentro de la vivienda de manera saludable.

En ese sentido, identificamos la necesidad de promover puntos barriales para el acceso a internet, útiles y equipamientos, que nos permita sostener el encuentro de manera virtual entre pobladores y arquitectes, y que le permita a la comunidad descargar los materiales informativos y didácticos suministrados desde el equipo de promotoras de hábitat saludable, la escuela, o realizar trámites, entre otras cosas.

El proceso se propone permeable, abierto a las inquietudes que nos atraviesan cotidianamente. El Proyecto Promotoras de Hábitat Saludable es una propuesta, una de las invitaciones que hace Proyecto Habitar para encontrarnos profesionales del hábitat y pobladores construyendo un proceso de formación que nos permita conocer más sobre el hábitat que protagonizamos y que queremos transformar.

 

 

             

PERSPECTIVA DE GÉNEROS. El rol de la universidad y las políticas.

Esp. Clara Mansueto 

 

La convocatoria al inicio de la séptima edición de la Diplomatura en “Géneros, políticas y participación” de la Universidad Nacional de General Sarmiento, recordaba los primeros pasos de la propuestas por el año 2014 con la invitación de Dora Barrancos “a pensarnos como parte de una genealogía abierta y huidiza de las pretensiones fundantes; de una forma de hacer ciencia no predictiva ni finalista, más bien hermanada con la inteligibilidad colectiva”. Esta perspectiva, histórica y con base en la lucha colectiva recorrió la jornada junto con los reconocimientos sobre lo logrado en estos 7 años y las urgentes demandas que evidencian la sostenida desigualdad.

Se trató de una mesa de diálogo presentada por Marisa Fournier, responsable de la diplomatura, con la participación de Andrea Catenazzi, Decana del Instituto del Conurbano; Pablo Bonaldi, Rector de la Universidad; Cecilia Checha Merchán Salvatori, Secretaria de Políticas de Igualdad y Diversidad y Alba Rueda, Subsecretaria de Políticas de Diversidad, ambas del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación.

Marisa Fournier abrió la jornada celebrando la presencia de dos representantes del ministerio recientemente creado, recuperando este hecho como un acontecimiento anhelado desde los inicios de la diplomatura. Continuaron las exposiciones sobre el rol de la universidad frente a la desigualdad de géneros, las políticas adoptadas y los cambios favorecidos hasta la fecha.

Se festejaron las trasformaciones como logros de una larga lucha feminista que la universidad acompañó, y se mencionó la necesidad de continuar trabajando para que la perspectiva de géneros atraviese la formación universitaria en su totalidad y promueva nuevas hipótesis que favorezcan la investigación científica situada en los problemas de la sociedad.

Las interpelaciones de la comunidad travesti en el debate resultaron fundamentales para pensar la compleja trama de desigualdades que se interseccionan, persisten y requieren políticas públicas transformadoras. En ese sentido, desde la diplomatura se pusieron a disposición los proyectos trabajados a lo largo de 6 años para acompañar con propuestas de gestión pública la tarea que el ministerio tiene por delante.

La jornada significó un espacio para la reflexión sobre lo logrado como nueva plataforma para idear y desarrollar políticas de inclusión social de los géneros que el binarismo omite.

8 de Marzo: Dia de la Mujer Trabajadora

¿Porque marchar el 8 de marzo?

Este 8 y 9 de marzo, desde proyecto habitar queremos rememorar al movimiento de trabajadoras que en el encuentro vislumbraron las desigualdades de género que las oprimían, y promover una lucha sostenida para transformarlas. Una lucha cotidiana por superar las reglas que proponían la incapacidad de las mujeres para trabajar, la descalificación para acceder a cargos de dirección, la remuneración desigual por igual trabajo, entre otras tantas violentas desigualdades.

Como mujeres, arquitectas, trabajadoras, nos hemos propuesto accionar y reflexionar sobre nuestra práctica en la transformación del hábitat en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Hemos identificado que las “desigualdades” operan reunidas, en tiempo y espacio, y que esas desigualdades son las que nos oprimen diariamente.

Fuimos descubriendo, que en los espacios de la vivienda y los barrios populares esta opresión recaía especialmente sobre las mujeres y los cuerpos feminizados. Así hemos llegado a encontrarnos con la desigualdad de género, interceptada por la desigualdad en la distribución del espacio y la desigualdad en la distribución de recursos.

Con un enfoque interseccional sobre la desigualdad en los procesos de transformación socio espacial  es que proyectamos la práctica disciplinar que nos convoca. Donde habitan les que fueron borrades de la historia. Les que no tienen acceso a  profesionales del hábitat, les que no tienen acceso al suelo, o a la vivienda en las mismas condiciones que aquelles que pueden pagar lo que el mercado formal impone. Les pobladores que habitan los barrios informales, en particular las mujeres, resuelven el espacio donde habitar, donde encontrarse, donde reproducir la vida a un alto costo; en suelos contaminados, sin infraestructura,  en condiciones insalubres.

Esta experiencia de trasformación colectiva nos muestra los límites y las posibilidades que enfrentamos las mujeres trabajadoras cuando, reunidas, buscamos ser protagonistas conscientes del cambio social.

 

¿Cómo repensar la práctica de la arquitectura desde esta perspectiva?

Hacer arquitectura desde esta perspectiva, requiere entonces de identificar esta superposición de opresiones, y la posibilidad de construir un proyecto con perspectiva de géneros, es una invitación  a pensar la arquitectura en un proceso, donde proyectemos los espacios necesarios para el desarrollo de la vida de las personas.

Desde esta perspectiva vislumbramos la necesidad de transformar nuestra profesión para no reproducir las desigualdades que denunciamos. Transformarla en y desde los espacios que la definen, transformarla en la universidad, en los colegios, en la práctica profesional.

Esta transformación requiere de un proceso de deconstrucción de la matriz de aprendizaje, identificando las ideas que la sostienen para transformarlas. Donde el trabajo que realizamos es reconocido por los m2 construidos o la originalidad artística y técnica de la obra desconociendo el proceso social del que esta producción es parte.

También requiere proyectar las transformaciones físicas necesarias para mejorar las condiciones en las que habita más del 10% de la población de los barrios populares. Para ello es necesario diseñar procesos de trabajo que nos permitan recoger las necesidades de la población, y programar las transformaciones necesarias de manera apropiada y consciente para les habitantes y profesionales que participen de ese proceso de producción.

Avanzar con la idea de una arquitectura que recupera las diversidades de las personas y de los territorios para incorporarles en un proceso democrático, y de construcción de espacios de decisión, donde se incorpora a las personas en el armado del programa espacial y social. Donde las personas se incorporan a proyectar su vida y los espacios que se necesitan para contenerla. Es una arquitectura que proyecta espacios de libertad. Que reconoce las necesidades y proyectos individuales en la construcción un proyecto consciente y colectivo.