Concluyó la primera etapa del Proyecto de Obras Tempranas en el Barrio San Lorenzo

Junto a con lxs vecines del Barrio San Lorenzo y los trabajadores y trabajadoras referentes y cooperativistas del Movimiento Evita Tigre, concluimos la primera etapa del proyecto de Obras tempranas de la SISU, que comprende la mejora en la instalación eléctrica de 26 viviendas.

A lo largo de estos meses se consolido un grupo de trabajo que llevó adelante la mejora y renovación de las instalaciones eléctricas.

A partir de los conocimientos previos que cada miembro del equipo traía, aportamos nuevos conocimientos para poder desarrollar la tarea. Para ello produjimos un manual que permitió mejorar el trabajo de cada cuadrilla. En el proceso les trabajadores fueron registrando las dudas y hallazgos para luego compartirlos en espacios de reflexión colectiva que destinamos entre cuadrillas.

Promovimos la participación activa de lxs oficiales para enseñar sobre la práctica, y un rol inquieto de les ayudantes para buscar esos aprendizajes del oficio. En los trabajos realizados, lxs trabajadores y trabajadoras alcanzaron realizar el armado de tableros, colocación jabalina, tendido de cañerías firmes para la distribución de los circuitos en las viviendas, pilares compartidos para las futuras conexiones.

En simultáneo continuamos con los relevamientos y proyectos trabajando junto a las familias de la próxima etapa, partiendo de los usos y sus artefactos, y trabajando en la seguridad para las personas para que se materialice una mejora en la vida cotidiana a partir de la instalación eléctrica segura.

Pasantía 2020: La perspectiva integral en la construccion de una formación hacia el derecho a la ciudad

Autores: Ezequiel Biagioni y Cecilia Maggi

 

Durante septiembre y octubre llevamos a cabo la Pasantía Plataforma por el Derecho a la Ciudad, un proceso de enseñanza – aprendizaje junto a más de 100 estudiantes de distintas carreras vinculadas al hábitat. Los mismos pertenecían a diversas universidades nacionales del Área Metropolitana de Buenos Aires: FADU-UBA, Universidad de General Sarmiento, Universidad Nacional de La Matanza, Universidad nacional de Avellaneda, Universidad San Martin, Universidad Nacional de Lanús, Universidad Nacional de Moreno, Universidad Nacional de La Plata, y la Universidad Nacional de José C. Paz.

Rediseñar la propuesta de formación este año implicó un desafío diferente. El contexto de aislamiento social preventivo y obligatorio, nos obligó a atravesar el proceso de enseñanza y aprendizaje sin compartir el espacio del aula, sin realizar visitas a los territorios. Sin embargo, el objetivo profundo de transformación de nuestra profesión hacia una socialmente valiosa sigue siendo el motor que impulsa ese rediseño.

Este año entonces, pudimos trabajar con les estudiantes y les pobladores, promoviendo relaciones de proximidad restituyendo la historia de trabajo conjunto y repensando críticamente los espacios de la ciudad. Nos encontramos en talleres y foros virtuales; realizamos relevamientos a partir de herramientas digitales, observando las condiciones físicas del espacio, e incorporamos la dimensión social llevando a cabo 30 entrevistas por video llamada a les pobladores del territorio, con la perspectiva de profundizar en el análisis e incorporar la experiencia cotidiana de las personas en la construcción de su hábitat.

Trabajamos en el proyecto de investigación Plataforma por el Derecho a la Ciudad, en la construcción de datos concretos de las condiciones espaciales del AMBA, con la intención de realizar un aporte al registro de la gestión participativa de las trasformaciones en la producción urbana. En ese sentido, nuestro objetivo fue aproximarnos, desde una perspectiva relacional, a comprender algunos aspectos de la desigualdad urbana, enfocándonos en las manifestaciones físicas y sociales que se producen en los espacios de esparcimiento de los territorios de Lomas de Zamora y Malvinas Argentinas.

Desde el colectivo Proyecto Habitar entendemos que es relevante incorporar la perspectiva integral del hábitat a la formación de les futuros profesionales, estudiantes de arquitectura y urbanismo, otorgándole el lugar central que requiere en las instituciones académicas. Poner en valor las propuestas pedagógicas que reconozcan las dinámicas territoriales, que contemplen la producción social del hábitat y los procesos sociales, para trascender la descontextualización y la formación acrítica que reproduce la injusta desigualdad espacial. Desde las prácticas de formación, es necesario participar activamente en los procesos de transformación urbana con aportes específicos, reflexionando sobre los procesos de manera democrática y situada, trabajando colectivamente en la construcción de herramientas disciplinares para revertir las condiciones desiguales del territorio, hacia el derecho a la ciudad.

El Derecho a la Vivienda. Entrevista en el Programa de Radio “Entre vos y yo”

Durante la tarde del jueves 23 de julio, Gabriela Torrents, integrante de Proyecto Habitar, participó del programa de radio “Entre vos y Yo”, realizado por les jóvenes del Barrio 22 de Enero en La Matanza. En esta oportunidad, la charla hizo foco en el derecho a la vivienda, tomando como punto de partida la toma de tierras del barrio 28 de Octubre, en un área lindera a los barrios 22 de Enero, Un Techo para Todos, Gauchito Gil, y Tierra y Libertad, situados en Ciudad Evita. La ocupación tiene más de un año, y durante este tiempo les pobladores han intentado gestionar ante el municipio y las empresas prestatarias, el uso de estas tierras para vivir. En estos meses de aislamiento social,  preventivo y obligatorio, la situación crítica de las 125 personas que viven en el barrio se ha visto agravada debido a la ausencia de servicios básicos como red de agua y electricidad, al mismo tiempo que continúan resistiendo frente a los intentos de desalojo por parte de las autoridades municipales.

Situados en el territorio de La Matanza, donde se han registrado más de 122 barrios populares cuyo origen remite a distintos momentos a lo largo del siglo XX, nos preguntamos cómo y por qué se produce una toma de tierras. La escasez de recursos y la necesidad de acceder a un cobijo van de la mano, y el momento crítico que atraviesa gran parte de la población frente a la falta de empleo propicia que se desarrollen otras estrategias para acceder a un lugar donde vivir. Retomando la experiencia de miles de pobladores del AMBA, la toma de tierras se convierte en una alternativa para quienes no pueden pagar un alquiler, comprar una vivienda o un terreno. La toma de tierras del barrio 28 de Octubre en Ciudad Evita es una de las tantas que ha crecido durante el periodo de aislamiento social,  resistiendo incluso los intentos de desalojo.

En el recorrido de la entrevista se hizo referencia al trabajo que la población ha tenido que resolver sin asistencia técnica y con escasos recursos materiales para la mejora de su hábitat. Muchas veces violentades por las fuerzas policiales, invisibilizades por la omisión del Estado frente al problema de la vivienda. ¿Por qué sucede? ¿Cómo se relaciona con su vida cotidiana y, en una escala mayor, con las transformaciones urbanas? Las relaciones de desigualdad que se observan en la ciudad ponen en juego al sistema de reglas que sostiene y profundiza la brecha entre quienes pueden acceder a la tierra y quiénes no. Las consecuencias físicas de quienes habitan en espacios insalubres con infraestructuras deficientes, localizados en áreas de riesgo ambiental, sometides a continuas situaciones de violencias, son algunas de las manifestaciones que dan cuenta de los múltiples derechos vulnerados. Esta profundización de la desigualdad se produce en un contexto en el cual la tierra y la vivienda se insertan en circuitos formales e informales donde se convierten en bienes de cambio, se mercantilizan, y nuevamente les habitantes son expulsados a zonas más alejadas y peor abastecidas, o sometidos a pagar precios desproporcionados a sus salarios por un alquiler.

¿Qué políticas urbanas se han llevado a cabo desde el municipio con respecto a la toma de tierras? En las tomas que se han producido durante los últimos meses, las respuestas por parte del municipio han resguardado, por sobre todas las cosas, la propiedad privada. El derecho a la vivienda en las tomas de La Matanza, hasta ahora, se ha abordado desde las oficinas de Desarrollo Social o Salud cuantitativamente y sin contemplar las particularidades que presenta cada barrio. Las políticas de hábitat están encriptadas, el estado actúa por omisión durante las tomas, y cuando estas se han consumado, la demanda urgente se atiende suministrando chapas, algunos tirantes, colchones y bolsones de comida, y en el mejor de los casos  con módulos de vivienda. Pero, ¿qué  transforma? Estas políticas sociales son prevalentemente asistencialistas, no modifican las condiciones estructurales de desigualdad y las condiciones espaciales en las que habitan les pobladores de los barrios populares, que además de la violencia que han padecido durante la toma, en la mayoría de los casos terminan judicializados. La legalidad prevalece por encima de los derechos humanos.

¿De qué manera se puede transformar esta situación desigual? La transformación de las políticas en la toma de tierras requiere asumir un abordaje multiescalar y multiactoral, que recupere las voces y preocupaciones de quienes transforman el territorio. La prioridad en la construcción de los ámbitos democráticos de participación y protagonismo popular es clave, ya que hoy son les pobladores quienes gestionan su hábitat. Estos procesos deben ser acompañados por profesionales capacidates, que trabajen en un asesoramiento técnico sostenido. De esta manera existen más y mejores oportunidades de alcanzar salidas apropiadas, con procesos y productos socialmente valiosos. Pero por sobre todo requiere que el Estado asuma el desafío de transformar estructuralmente las políticas urbanas vigentes por políticas urbanas integrales, que sean redistributivas y pongan el foco en el valor de uso del espacio. Con especial atención en las demandas de la población, resulta imprescindible que el Estado termine con la mercantilización del hábitat, y que reconozca el acceso a la tierra y a la vivienda como un derecho para todes, y no como un privilegio para quienes pueden pagarlo.  

 

 

LEY DE ALQUILERES. Avances y desafios en la lucha por el acceso a la vivienda

Arq. Teresita Sacón

 

 

Desde el primero de julio, con su previa publicación en el Boletín Oficial de la República Argentina, rige la nueva ley 27.551[1], la cual introduce cambios en la regulación de los contratos de alquiler con destino de vivienda. El 16% de los hogares de Argentina[2] acceden a la vivienda a través del alquiler. Esta forma de acceso a la vivienda, está mediada, en nuestro país, por un contrato entre privados, donde las condiciones desiguales entre las partes se constituyen muchas veces en relaciones de abuso, quedando el derecho a una vivienda digna  muy lejos de alcanzarse.

El alquiler, como forma de acceso a la vivienda, ha sido en muchos momentos de la historia un detonante que ha movilizado a la población a transformar las condiciones que lo rigen. La propuesta de una ley nacional, gestada por lo organización de Inquilinos agrupados, ha retomado estas luchas históricas, con el apoyo y trabajo de otras organizaciones como Habitar Argentina[3]

La ley busca avanzar en la promoción del rol del estado como regulador del mercado de alquileres, creando el Programa Nacional de Alquiler Social. Allí se propone incorporar como grupos prioritarios a las mujeres que sufren situaciones de violencia de género, jubilados, pensionados, titulares de la prestación de desempleo y cualquier otra persona que se encuentre en situación de vulnerabilidad.

Este Programa trabajará en la regulación de la actividad de las entidades que otorgan garantías de fianza o seguros de caución, la promoción de un seguro obligatorio para cubrir las faltas de pago de alquileres y las indemnizaciones por daños y ocupación indebida de inmuebles. También, dispondrá del desarrollo de mecanismos de bajo costo o gratuitos para la resolución de conflictos derivados de los contratos de locación.

Otro punto relevante de la nueva ley, es la extensión del plazo de contrato, lo que brinda algo más de estabilidad a las familias inquilinas. Brindando un plazo mínimo de la locación de inmueble por tres años.

Cabe señalar que propone una nueva regulación sobre el precio de los alquileres. Se propone un ajuste anual de los alquileres, el mismo se calculará con una fórmula compuesta en un 50% por la evolución de los salarios (el índice Ripte) y 50% por la evolución de la inflación que mide el Indec (IPC). Este índice será elaborado y publicado mensualmente por el Banco Central (BCRA).

Los puntos señalados anteriormente son relevantes a la hora de regular los contratos de alquiler, sin embargo existen conflictos que atraviesan les inquilines en la lucha por el acceso a una vivienda digna que no sólo tienen que ver con el abuso económico que principalmente se regulara a través de esta ley.

Les inquilines muchas veces tienen que acceder a vivir en viviendas que tienen humedad, no ventilan, no tienen acceso a los servicios básicos, y que frente a los reclamos no obtienen respuesta de los propietarios ni del estado.

Una cuenta pendiente de esta  ley, es abordar  la regulación y mejora de las condiciones habitacionales de quienes acceden a la vivienda a través de los alquileres informales.

En este sentido la ley es un valioso aporte en el proceso de garantizar mejores condiciones de hábitat para les inquilines. Sin embargo, queda aún mucho por hacer en tanto instrumentos de registro y regulación de las características espaciales de las viviendas que se ponen en alquiler.

Desde una perspectiva feminista, siguiendo la propuesta de que todo problema personal es político, tenemos por delante el desafío de revisar el modo en que se celebran los contratos, y los conflictos en relación al acceso a una vivienda digna, que quedan invisibilizados en el acuerdo entre privados. El camino hacia el acceso a la justicia es un camino muy difícil de transitar para quienes tienen menos recursos, menos poder, y sus voces no son escuchadas. De esta manera,  para terminar con los abusos que someten a gran parte de la población que busca acceder a una vivienda, resulta necesario trascender el carácter privatista de la relación entre ambas partes.

La perspectiva es garantizar el derecho universal de acceso a una vivienda digna. En este sentido, es necesario avanzar en construir el rol de un estado que garantice a quienes tienen la necesidad, este derecho vulnerado, promoviendo registros y regulaciones que colaboren con mejorar las condiciones habitacionales de toda la población.

[1] Publicación en el Boletín Oficial Link para ver publicación

[2] Según datos de Censo 2010, INDEC.

[3] Presentación de HABITAR Argentina e HIC-AL de la ley de Alquileres. Link para Ver el video

Proyecto Promotoras de Hábitat Saludable

A pesar de los tapabocas, y los metros de distancia sucedió el encuentro. En La Matanza, un grupo de mujeres se reúnen para promover proyectos colectivos que mejoren el espacio donde transita la vida cotidiana de los barrios populares.

Desde Proyecto Habitar impulsamos un proceso de formación popular de Promotoras de Hábitat Saludable que se apoya en las experiencias de producción y reproducción del hábitat en los asentamientos informales desde la perspectiva del género femenino. Con esta propuesta, convocamos a un grupo de mujeres que tienen el interés de aprender qué es el hábitat saludable, entendiéndolo como un derecho en construcción, que trascienda parámetros cuantitativos e involucre el protagonismo de les habitantes en la transformación de los espacios a la luz de los problemas que se construyen y postulan junto con los profesionales del hábitat.

En el contexto de aislamiento social y atravesadas por la histórica desigualdad espacial y de género comenzamos con la promoción del acceso al conocimiento a un hábitat saludable y el derecho a la educación. Hemos visto que son moneda corriente los conflictos por el uso del celular, el aumento de consumo de datos, la incorporación del gasto en impresiones y fotocopias que afecta los magros recursos. El acompañamiento a les niñes en las tareas se incorpora al trabajo reproductivo que recae mayormente en las mujeres en condiciones espaciales desfavorables. Estos conflictos tensan las relaciones sociales que se desarrollan en la vivienda y sofocan los esfuerzos que la población realiza por sostener las tareas de trabajo y estudio dentro de la vivienda de manera saludable.

En ese sentido, identificamos la necesidad de promover puntos barriales para el acceso a internet, útiles y equipamientos, que nos permita sostener el encuentro de manera virtual entre pobladores y arquitectes, y que le permita a la comunidad descargar los materiales informativos y didácticos suministrados desde el equipo de promotoras de hábitat saludable, la escuela, o realizar trámites, entre otras cosas.

El proceso se propone permeable, abierto a las inquietudes que nos atraviesan cotidianamente. El Proyecto Promotoras de Hábitat Saludable es una propuesta, una de las invitaciones que hace Proyecto Habitar para encontrarnos profesionales del hábitat y pobladores construyendo un proceso de formación que nos permita conocer más sobre el hábitat que protagonizamos y que queremos transformar.

 

 

             

Riesgo ambiental en los barrios populares: aproximación a un problema cotidiano

Autoras: Eugenia Jaime, Gabriela Torrents; Colaborador: Ricardo De Franceso

 

Desde Proyecto Habitar trabajamos con distintas organizaciones sociales a lo largo de estos 10 años en la promoción del Derecho a la Ciudad en los barrios populares, y en este proceso hemos conocido múltiples situaciones de vulnerabilidad a la que se exponen constantemente. Existe un factor común en la relación entre el habitar de esos barrios y la profundización del riesgo ambiental que los atraviesa. Esta condición espacial que afecta la vida cotidiana de sus habitantes tiene origen en otras dimensiones propias de una producción urbana que es excluyente: la informalidad jurídica, las dificultades en el acceso laboral, las deficientes condiciones de la infraestructura urbana, entre otras. El riesgo ambiental es una manifestación de estos procesos desiguales, que debe leerse de manera multidimensional y multiescalar, interpelando al sistema de relaciones en el que se inscriben los barrios populares, para comprender porque estos continúan siendo territorios ambientalmente vulnerables.

En esta oportunidad queremos presentar dos casos localizados en el Área Metropolitana de Buenos Aires, en los que hemos desarrollado trabajos de investigación y de asesoría urbana: el barrio Monte Matadero en Quilmes, y el barrio Nicole en La Matanza. Este artículo restituye brevemente las adversas condiciones en las que se han producido ambos barrios, con la perspectiva de contribuir, desde una mirada crítica, en la proyección de las mejoras necesarias para hacer de ellos, barrios saludables.  

 

Barrio Monte Matadero, Quilmes

El municipio de Quilmes está ubicado en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Se trata de un territorio escasamente requerido por accidentes geográficos, pero notoriamente estructurado por su relación con el Río de la Plata y por las cuencas hidrográficas que lo componen.

Esta planicie de escasa capacidad de evacuación natural dificulta su escurrimiento frente a las sudestadas y se encuentra afectada por su condición de borde costero. Existen al menos tres condicionantes producto de los procesos de urbanización que dificultan el drenaje natural hacia el Río de la Plata:

  1. Los rellenos del CEAMSE[1], que modificaron la topografía de la planicie configurando un relieve que supera los 25 metros de altura.
  2. El Ferrocarril, cuya traza divide el municipio en dos atravesando las zonas más altas del territorio y generando un obstáculo para el escurrimiento de los arroyos.
  3. La Autopista Buenos Aires-La Plata que traza una barrera y limita el acceso a la costa.

En el barrio Monte y Matadero existen tres cursos de agua, el canal Monteagudo que oficia de límite entre el barrio El Monte y El Matadero, y dos zanjones aliviadores del agua de lluvia: uno paralelo a la autopista y el segundo, perpendicular al anterior y a la autopista es el límite SE del barrio. Cuando éstos se obstruyen las consecuencias para la comunidad son graves. 

En las inmediaciones de los zanjones se observan espacios libres sin edificar cuya vacancia es anterior a 1960. La vegetación en el sector es abundante, aunque se ha visto diezmado por la deforestación, hecho que ha favorecido al anegamiento de la zona.

La autopista Buenos Aires-La Plata configuro una barrera para el escurrimiento de las aguas y un límite material para la llegada de la población al río. La lectura de las cotas de nivel da cuenta del riesgo hídrico al que está expuesta la población ya que el barrio queda entre la cota 5 y 3,75m.

En los últimos años se implementaron políticas de mejoramientos de espacios públicos mediante la construcción de canchas de futbol de pasto sintético, políticas que continúan sin abordar el problema de las inundaciones:

Desde que hicieron las canchas, las zanjas y en particular la que bordea la Autopista, cuando rebalsa el agua, se inundan porque no hicieron un desagüe, no hay lugar donde pueda salir el agua y queda estancada ahí.

Desde el punto de vista urbano, las características del proceso de transformación territorial ponen de manifiesto la negación de las condiciones naturales y ambientales del sector. Hechos que inciden en la vida cotidiana de la población:

Uno de los problemas principales de las familias es la Salud, pero creo que no hay mucha conciencia, las personas no se dan cuenta que les puede afectar, pero sí hay problemas en lo Económico por todo lo que se lleva el agua cuando se desborda el zanjón, creo que ese es uno de los problemas que más afecta a las familias. Porque siempre que el zanjón desborda se ve a los vecinos pedir colchón, se busca conseguir ropa.

En este contexto, son las familias quienes se organizan para afrontar los problemas. En una actividad con niñes elaboraron videos[2] para visibilizar las inundaciones en el barrio. Si bien estas acciones son valiosas no son suficientes. Para abordar la situación se requieren políticas públicas que permitan dar respuesta a los problemas:

Lo que nosotros estuvimos trabajando es la mirada entre las mismas familias, los grados de responsabilidad. Las familias, las personas y los individuos tienen una responsabilidad que es no tirar la basura, pero sabemos que el problema viene de arriba, que hay una Municipalidad, un Estado que debería hacer algo con el zanjón, la limpieza y acompañar a las familias con información. Hay mucho desconocimiento sobre el tema. Antes culpaba a los vecinos ahora me pregunto por qué tenemos que caminar cinco cuadras para tirar la basura. Creo que esa sería una buena intervención, acompañando a las familias a entender el problema. Y no que se tire la basura por naturalidad [3].

  

 

Barrio Nicole, La Matanza

Barrio Nicole es un barrio popular que se encuentra en Virrey del Pino, partido de La Matanza. Creado en 1997 por aproximadamente 100 familias que fueron relocalizadas allí, provenientes de los desalojos de dos tomas de tierras: una en Ciudad Evita (La Matanza) y otra en Villa Fiorito (Lomas de Zamora). Frente al adverso contexto económico y social que vivieron muches trabajadores durante los años 90, producto del feroz neoliberalismo que profundizaba esa desigualdad histórica en los barrios populares, la oferta de ser relocalizades por parte de las autoridades locales se presentó como la única alternativa posible para acceder a una porción de tierra para vivir.

Al ser trasladades al lugar prometido, ubicado a 17 cuadras de la Ruta 3, a la altura del km 35,   se encontraron con 60 has de tierras descampadas, desprovistas de servicios y equipamientos. Rodeados por el predio del CEAMSE de González Catán (el barrio está a 150 mts), el Arroyo Morales, cementerios privados, atravesados por una línea de alta tensión, levantaron las primeras viviendas autoconstruidas sin saber que 3 años después sufrirían el impacto de la primera inundación. 

Muchas vecinas recuerdan las fuertes inundaciones del año 2000. En esa oportunidad la totalidad de les vecines del barrio debieron ser evacuades de sus viviendas. En los sucesivos años, esta situación de vulnerabilidad ambiental se ha acrecentado, a causa de las represas construidas sobre los afluentes del Rio Matanza Riachuelo, para evitar los desbordes de este curso de agua sobre los barrios cerrados que han impulsado distintas desarrolladoras.

La historia de este barrio es una historia de constante lucha, organización popular y autogestión, signada por hechos de injusta desigualdad, como la muerte de varies niñes durante los primeros años del asentamiento, a causa de las precarias condiciones en las que se encontraban las instalaciones de las viviendas. Estos problemas, sumados a su cercanía con el relleno del predio del CEAMSE, han instalado la presencia de enfermedades respiratorias (que se agravan durante el invierno) y cutáneas, causadas por la alta contaminación de la tierra, afectando principalmente a niñes y adultes mayores.

Actualmente en el barrio viven más de 1500 familias, según el Registro Provincial de Villas y Asentamientos de la Ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat. Estas familias son mayoritariamente jóvenes y numerosas, y frente a las dificultades para acceder a una vivienda, en los últimos años se han comenzado a asentar sobre el margen del arroyo Morales y en nuevas tomas de tierras que se encuentran alrededor del asentamiento original.

Luego de las inundaciones ocurridas el 12 de octubre de 2019, en la que sufrieron grandes daños y pérdidas, muchas de ellas debieron ser evacuadas hacia refugios improvisados. En el municipio de La Matanza, más de 20000 personas fueron afectadas por las fuertes lluvias, y 5000 tuvieron que evacuarse de sus viviendas. El barrio Nicole, estuvo entre los 4 barrios más perjudicados del municipio, lo que motivó a iniciar un proceso de trabajo colectivo con Proyecto Habitar.   

Desde el equipo de la Asesoría Urbana de Proyecto Habitar, durante octubre, noviembre y diciembre de 2019, junto a las Mujeres Autoconvocadas del barrio e integrantes del Centro Popular 26 de julio, elaboramos un diagnóstico físico social para conocer el estado de situación de las viviendas y del barrio.

En instancias de participación, se desarrollaron las preguntas de las entrevistas y los criterios de selección de los casos a relevar, en un dialogo democrático y apropiado con las vecinas. El proceso estuvo enfocado en conocer las múltiples desigualdades espaciales que les habitantes viven cotidianamente en el barrio, y a su vez, con una perspectiva de géneros, el modo en que esas desigualdades se profundizan en las vivencias de las mujeres y los cuerpos feminizados, tanto en la distribución del espacio como en la distribución de recursos.

Este diagnóstico trascendió el ámbito de los talleres barriales, y fue presentado por las vecinas en distintos ámbitos de gestión municipal, provincial y nacional. Fue un aporte en un proceso histórico mayor, en el que promovimos la apropiación consciente y colectiva de lo aprendido y el reconocimiento de la potencialidad de un trabajo común. Este trabajo es una herramienta de lucha, frente a la omisión histórica de su realidad, en manos de quienes viven esta injusta desigualdad y buscan alcanzar mejores condiciones habitacionales.

 

Algunas reflexiones

Este artículo nos permite aproximarnos a la comprensión de los problemas ambientales de los barrios populares, desde una perspectiva que más allá de lo que conocemos en primera instancia. En estos casos presentados, nos motiva compartir estas experiencias vinculadas a situaciones de vulnerabilidad, ya que entendemos que esta no se explica solamente con las características de la localización sobre terrenos inundables o la cercanía a los focos de contaminación, como generalmente sucede.

El abordaje de este problema multiescalar y multidimensional requiere de la aplicación de políticas públicas que actúen de manera relacional, teniendo en cuenta otras dimensiones más allá de la física (económicas, políticas, sociales, culturales) para dar lugar a procesos situados de mitigación de estos conflictos ambientales.

 

 

[1] Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado

[2] «Jóvenes con Memoria» 2019. Trabajo Audiovisual sobre el Arroyo Monteagudo, realizado por los chicos del El Garelli – Asoc. Civil Villa Valdocco Quilmes.  Link al video

[3] Citas extraídas de la entrevista realizada a Noelia Peyraube referente del barrio.

 

Arquitectura en la Producción Urbana Latinoamericana

Hace 10 años nuestros compañeros con más vida trabajaron en la construcción de este espacio de encuentro y debate sobre la producción de arquitectura. Hoy, seguimos pensando que la producción de arquitectura en Latinoamérica sigue en disputa, que somos miles los que sabemos que la arquitectura y la ciudad son para las personas, para la vida.
Para ello, entendemos necesario trabajar sobre problemas urbanos reales y concretos que nos permitan identificar las injusticias cotiianas que nos afectan a nosotros, a nuestros compañeros, a los sujetos y colectivos de los barrios en los que trabajamos. Somos parte de los problemas identificados y queremos enfrentarlos.
Creemos que este espacio es valioso porque nos permite difundir la importancia que tiene para nosotros los procesos de enseñanza aprendizaje y en particular promover el contenido de las pasantías que desarrollamos. Estos procesos representan una posibilidad y una responsabilidad de incidir en la formación y la experiencia de vida de estudiantes y docentes.
Vamos al ELAC/ULACAV a encontrarnos con otros profesionales y colectivos de profesionales, buscando precisar y fortalecer las ideas que promovemos, a partir de leer críticamente las ideas y practica de los sujetos y colectivos con lo que nos vamos encontrar.

CONVERSATORIO EN GESTIÓN LOCAL DEL HÁBITAT

El viernes 10 de agosto se realizó el “Conversatorio en gestión local del hábitat” organizado por el Instituto de Hábitat del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires, distrito Uno (Capba I). Fue un encuentro numeroso en asistentes, y rico en el debate, coordinado por la arq. Soledad del Cueto. Los expositores presentaron ideas y experiencias alrededor de la gestión local del hábitat. Estas experiencias confluyen hoy en la instalación de los Consultorios de Atención Primaria de Hábitat, en el marco de la gestión local de Malvinas Argentinas.
En primer lugar la Arq. Maite Niborski y el Arq. Julián Salvarredy de Proyecto Habitar presentaron las ideas y acciones de arquitectos y arquitectas que a través del trabajo sostenido y militancia comprometido luchan cotidianamente por la construcción de una ciudad más justa. Este trabajo colectivo tiene sus inicios hace 10 años cuando emprenden el desarrollo de los Consultorios de Atención Primaria de Hábitat.
Participaron del panel el Arq. Oscar Mesa como representante del Capba IV, quien expuso sobre el trabajo en el Colegio de arquitectos y las intenciones de acompañar trabajos de gestión local. Por último, el arq. Mariano García Colinas de la Municipalidad de Malvinas Argentinas quien compartió experiencias de trabajo en el hábitat popular promovidas en el marco de la Dirección de Regularización Dominial, Vivienda y Hábitat que coordina.
Finalmente, los presentes intercambiaron ideas alrededor de lo expuesto valorando la participación de los actores en la producción del hábitat y en la distribución equitativa de los recursos. Arquitectos y arquitectas, presentaron la dificultad que enfrentamos a la hora de avanzar en un ejercicio profesional con perfil social, tanto por cuestiones burocráticas, costos del ejercicio de la profesión, como por haber transitado un proceso de formación fragmentario.
Las exposiciones y los debates de este encuentro nos permitieron compartir y visibilizar experiencias que dan cuenta de que, con trabajo responsable y compromiso social se puede avanzar hacia la construcción de una ciudad espacialmente más justa e igualitaria.

8A | ABORTO LEGAL #QUESEALEY

Este 8 de agosto volvemos a las calles. Las mujeres, como protagonistas principales de esta lucha histórica, nos encontramos y nos organizamos exigiendo un derecho para todxs. Desde Proyecto Habitar, apoyamos la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Un rápido recorrido por la historia nos permitiría reconocer la opresión que padece el género femenino, en términos sociales, económicos y políticos. Esta opresión no es la única que promueve el sistema, pero existe y es muy cruda para quienes la padecemos.
Apoyamos esta ley porque busca romper con uno más de los múltiples privilegios que sostiene este sistema patriarcal: el privilegio de disponer del cuerpo y del tiempo de las personas, en particular, de las mujeres.
Como arquitectas y urbanistas vemos como los privilegios del sexo fuerte definen las reglas que usamos para distribuir el espacio tanto al interior como al exterior de la vivienda. Las reglas que ponderan la fragmentación del espacio y las personas, la invisibilización de las actividades de reproducción, el anonimato de las personas, la muerte sin rostro.
Hoy, el aborto sucede. Y aun cuando se tienen recursos para realizarlo de manera asistida, acompañadas por profesionales, somos criminalizadas por disponer de nuestro cuerpo. La desigualdad se manifiesta en el acceso a esta práctica de forma segura o insegura, en el acceso a la atención médica o sin ella, en el acceso a espacios con las condiciones de salubridad necesarias o espacios insalubres, donde los riesgos se agudizan.
Apoyamos esta ley, como un paso necesario hacia la construcción de mujeres que dispongamos de nuestro cuerpo y nuestro tiempo, que desde el protagonismo podamos pensar y hacer a una sociedad sin opresión, que podamos construir una ciudad más justa para todxs.

Proyecto Habitar, Arquitectas y urbanistas

DICIEMBRE 2017 | DECLARACIÓN DEL CONSEJO PROVINCIAL DE HÁBITAT Y VIVIENDA

Desde Proyecto Habitar acompañamos y difundimos la declaración del Consejo Provincial de Hábitat y Vivienda ante el desguace de la Subsecretaria de Tierras, Urbanismo y Vivienda, autoridad de aplicación de la Ley de Acceso Justo al Hábitat
«La decisión del gobierno de la provincia de Buenos Aires de poner en marcha un programa de urbanización integral de barrios populares en el AMBA (tal como lo anunció la gobernadora Vidal) es de una enorme trascendencia en la medida que la provincia concentra el 40% del déficit habitacional nacional.
Su implementación requiere, entre otras cuestiones, de una fuerte concentración de recursos humanos, técnicos y económicos que además aproveche al máximo las estructuras tecnico administrativas con experiencia con las que cuenta el propio gobierno en la Subsecretaría de Urbanismo, Tierras y Vivienda.
Sin embargo la información recibida de diferentes medios señala que a través de la reforma de la ley de Ministerios que se enviará en los próximos días a la legislatura se pretende desintegrar dicha Subsecretaría repartiendo sus competencias y personal en muy  diversas dependencias. La Subsecretaría es la autoridad de aplicación de la Ley 14.449 conocida como Ley de Acceso Justo al Hábitat que fuera aprobada a finales de 2012 y que sirve de marco general de gestión de la política provincial de tierra, vivienda y urbanismo. La norma es un potente instrumento para facilitar el acceso universal a una hábitat adecuado y entre muchos mecanismos crea, entre los artículos 26 y 36, un programa participativo de integración socio urbana de villas y asentamientos, otro de loteos sociales planificados y otro de microcréditos para viviendas.
De tal forma, el camino que se quiere adoptar con esta reforma deja, insólitamente, sin autoridad de gestión a la ley y no hace otra cosa que imposibilitar la ejecución de todos estos programas. 
Es fundamental resaltar que todos los casos (nacionales e internacionales) de intervención en barrios populares muestran la necesidad de articulación de acuerdos con las organizaciones,  una capacidad de gestión relevante  y una mirada abarcativa e integral (urbanística, social, ambiental, legal y de regularización dominial). 
Esto solo se consigue con voluntad política de consenso y con equipos públicos con experiencia y compromiso. Lamentablemente, hasta ahora, el camino que se pretende seguir con esta reforma que desconoce por completo como se debe trabajar en los barrios populares y no cumple con ninguno de estos atributos virtuosos e imprescindibles.
Por todo esto solicitamos al gobierno provincial:
1. No seguir adelante con el desmantelamiento de la Subsecretaría Social de Urbanismo, Tierra y Urbanismo como se encuentra previsto en el proyecto de reforma de la ley de Ministerios.
2. Fortalecer su capacidad financiera y de gestión de las políticas territoriales en el ámbito del Ministerio de Infraestructura.
3. Poner en marcha un Plan Provincial de Integración Socio Urbana de Villas y Asentamientos en el marco de lo establecido en la ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat articulando con eficiencia y eficacia las capacidades de la Subsecretaría con la de otras dependencias del gobierno provincial.
4. Diseñar el plan con un enfoque que priorice los derechos humanos de las familias vulneradas de nuestra provincia dotándolo de capacidad de construcción de consensos políticos con municipios y organizaciones territoriales y de las fuentes de financiamiento aseguradas.»

DESIGUALDAD Y DESIDIA | Crónica de una gestión anunciada

El 28 de Octubre murió Martín Firma Paz, un poblador del barrio de Lugano, en ocasión de sufrir una crisis de salud producto de un problema personal, llegó a la sala de salud del barrio, y no fue atendido porque la sala, situada en un barrio de 40000 habitantes, no cuenta con una guardia las 24 horas acorde a lo que es necesario para esa población. Esta situación generó el repudio de sus vecinos y amigos, y activó el reclamo para que el gobierno de la ciudad resuelva con urgencia la necesaria disposición de profesionales de atención pública de salud.
Como profesionales del hábitat que conformamos PROYECTO HABITAR, queremos manifestarnos a favor del reclamo que viene ejerciendo la Coordinadora Barrial de Lugano 1 y 2 de la Comuna 81 de la Ciudad, sobre la situación de precariedad del sistema de salud.
Esta situación no es nueva, sino todo lo contrario. Históricamente, el sur de la Ciudad de Buenos Aires se caracteriza por ser la zona desfavorecida por una distribución desigual e injusta de los recursos, los bienes y servicios urbanos. Esto se debe al proceso histórico de producción de ciudad que en la Argentina es marcadamente desigual, persistiendo la precariedad urbano habitacional de los sectores populares, que se encuentran sujetos a residir en condiciones materiales insalubres.
Inserta dentro de este proceso histórico, la Comuna 8 representa el sector más desfavorable de la ciudad, con los mayores índices de vulnerabilidad, especialmente en términos de acceso a la salud; educación; vivienda digna y un hábitat saludable 2
La población que reside en las Comuna 8 es la que más utiliza el sistema público de salud, superando la media de la Ciudad (18,7%). Sumado a esta realidad, en la comuna 8 reside el mayor porcentaje de jóvenes sin cobertura (obra social, sistema público, prepaga) con un 51,5%. 3  Por otra parte, y según datos del GCABA, la ciudad contiene alrededor de 20.000 trabajadores de la alud (11.000 médicos y 8.000 enfermeros) para abastecer a los hospitales y CeSACs de la capital. Si tomamos la cantidad de personas que residen en la ciudad4, esto equivale a 1 médico cada 280 habitantes y un enfermero cada 375 habitantes.
En el período pre electoral y con la perspectiva de los Juegos Olímpicos de la Juventud a disputarse el año próximo en la Comuna, el GCABA ha destinado recursos económicos para el maquillaje y embellecimiento superficial de los barrios de la comuna, y a su vez a dispuesto millones de pesos para la construcción de la Villa Olímpica. Al mismo tiempo, y en el mismo espacio urbano, el Hospital Cecilia Gierson, construido recientemente en terrenos del Parque de la Ciudad, carece de personal e insumos para la atención médica. La misma suerte corre el Centro de Salud y Acción Comunitaria N°3, que carece de atención médica y ambulancia las 24hs, en un barrio que alberga alrededor de 40.000 habitantes.
En este contexto, decimos que la justicia social y espacial no se garantiza pintando fachadas, agregando cordones en las aceras o plantando vegetación de colores. La justicia social y espacial se garantiza con recursos: humanos, económicos y físicos; de calidad, en simultáneo y sostenidos en el tiempo, que posibiliten el acceso, uso y goce de los equipamientos y beneficios de la urbanidad para todos los habitantes, especialmente para los sectores más vulnerables.

Vivir en la ciudad no es un privilegio, es un derecho de todxs.

PROYECTO HABITAR | Noviembre 2017

Fb: Coordinadora barrial comuna 8
2 Esto puede observarse en distintos trabajos e informes de organismos oficiales. (IVC, 2013; Ministerio de Salud CABA- Dto Epidemiología ,2008; Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas, 2010).
3  Según los datos del Censo 2010 y la EAH 2012
4 Según los datos del Censo 2010

Arquitectura y urbanismo para qué | Josep Maria Montaner- Zaida Muxi 

 

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«Ya no puede haber un único modelo de arquitect@, de hecho, hay muchos modelos de arquitect@s pero sin duda dentro de esta diversidad que se da en los distintos países, la ciudad o en el campo…las distintas culturas. Hay dos elementos comunes claves. Uno es que el arquitect@ tiene un papel social dentro de la sociedad, lo asuma explícitamente o no, porque lo que proyecta o lo que construye lo que proyecta como urbanismo y arquitectura tiene una influencia en el contexto, y tiene una influencia en función de para quién trabaja, en función de cómo se ubica en el contexto, qué materiales utiliza, qué espacios crea en relación con lo público y además si es un edificio sostenible, si ahorra energía, etc. Por lo tanto vemos que la función social esta clarísima la asuma intensamente o no.

La otra cuestión es que de hecho el papel relevante que tuvieron los arquitect@s en ciertos momentos de  la historia, (en el siglo XIX pero sobre todo a principios del siglo XX  con las vanguardias, con los congresos del CIAM involucrándose en las ciudades, el planeamiento urbano, etc.) ; se ha ido diluyendo. Un papel que fue parejo al estado de bienestar, y  la post guerra mundial en Europa y que ahora se ha ido diluyendo para pasar a este papel más marginado por no asumir sus responsabilidades y se ha convertido más digamos en una situación en la cual aparecen unas estrellas de la arquitectura que pueden ser mejores o peores que pueden tener conciencia y explicar bien las cosas hacer una obra interesante. De alguna manera los arquitectos se han convertidos en subordinados como complementarios y no tienen un papel central que deberían recuperar. En relación a las cuestiones del territorio, las cuestiones urbanas, las cuestiones de ahorro energético, arquitectura sostenible en relación a trabajar para la comunidad, entre otras cosas.»

Josep Maria Montaner

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«Enlazando con lo que aportaba Josep Maria lo que falta no solo a l@s arquitect@s sino a la sociedad en su conjunto es tener un espíritu crítico,  que significa preguntarnos para que estamos, para que hacemos las cosas, para quien, porque. Posiblemente si nos hiciéramos esas preguntas las respuestas serian bastante diferentes a los son. Creo que además como profesionales y como capa privilegiada de la sociedad tenemos la obligación de hacernos esas preguntas frente a cualquier proyecto.

Y también insistir en otra idea que se nos presenta y es la disciplina de arquitectura tiene muchas maneras y eso se convierte en un gran reto para los que formamos en las escuelas de arquitectura ya que poder hacer entender a los futuros arquitect@s que hay muchos modelos posibles pero que lo importante es hacerte estas preguntas para estar conforme contigo mismo y encontrar tu lugar en el mundo. Somos parte de una profesión que es necesaria a pesar de las crisis y de los distintos cuestionamientos que vienen desde la sociedad, porque somos los que desarrollamos capacidades para manejar herramientas que nos permiten dar forma al espacio en que vivimos. Es una gran responsabilidad y por tanto ya sea realizando una obra nueva, rehabilitando, deshaciendo para crear naturaleza nuestro papel es muy importante.

Y posiblemente otra cuestión más, es entender que somos una pieza más de un engranaje, tampoco es que debemos ocupar el lugar que nos dejen, tendremos el lugar que nos busquemos pero también el lugar en relación al dialogo con la sociedad no solamente el dialogo con aquellos que nos pagan sino con aquellos que van  a vivir; y no entender que una transformación o una modificación en relación a un proyecto de unos requerimientos que aparecen nuevos porque escuchamos nuevas voces hará que la arquitectura sea más frágil o sea peor. Si la arquitectura depende que tu puedas hacer tu capricho para que sea buena, algo no funciona.»

Zaida Muxi

 

Video completo:

 

3º ENAC | Construcción de una red

El 14 y 15 de septiembre se realizó el 3er Encuentro Nacional de Arquitectura Comunitaria (ENAC), en la ciudad de Rosario. Este encuentro se realiza desde el año 2012, como una instancia intermedia de la versión del encuentro a escala latinoamericana (Montevideo en 2010, Buenos Aires en 2012 y Venezuela en 2014).

Allí, más de 100 arquitectxs y estudiantes (de Santa Fe, Tucumán, Chaco, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, entre otras provincias) nos reunimos para conocer las acciones llevadas adelante por diversos estudios, organizaciones e individuos en torno al problema del acceso a la tierra y la vivienda; y de esta manera debatir sobre las estrategias que diseñamos para contrarrestar la desigualdad en el territorio, con la transformación espacial como herramienta principal, y con el potencial necesario para acercarnos a una vida socialmente más valiosa.

 

En un contexto político estructural cada vez más adverso, con situaciones sostenidas de injusticia e inequidad territorial, los habitantes de los barrios populares viven en condiciones alienantes, despojados de la posibilidad de proyectar su vida. Por eso, perseguimos la profundización de una red que lleve adelante las acciones necesarias para dar la lucha por la tierra y la vivienda, que tienda a posibilitar el pleno goce de los derechos. Generando aportes desde nuestros conocimientos disciplinares, aquellos aprendidos y los que quedan por construir, promoviendo proyectos que puedan ser parte de las luchas populares.

Nuestra motivación, el sentido de continuar trabajando en un espacio que favorezca el desarrollo de una organización colectiva, es gritar que también somos trabajadores. Buscamos trabajar como arquitectos de manera coherente, aportando con nuestra obra al debate ideológico sobre qué es la arquitectura, para qué la vamos a producir y de qué manera lo vamos a hacer. Y es la demanda de una realidad urgente que persigue la unidad de todos los que estamos dispuestos a llevar la práctica profesional de esta manera.  

Este trabajo es arduo, y su sostenimiento y continuidad forman parte de la militancia cotidiana de los que, con convicción llevamos adelante acciones sociales, cargadas de potencia y sentido, para alcanzar una sociedad más justa. Un territorio en el que sea posible acceder a la tierra y a la ciudad como derechos sociales, y no como privilegios.

Trabajamos y nos formamos tanto en la universidad como en el territorio, investigamos y producimos teorías buscando precisiones, que den respuestas a problemas reales, ya que solo avanzar en el conocimiento, tal como lo avala el sistema académico, no es suficiente.

Por todo esto nos proponemos trabajar para darle continuidad a esta tarea, y con perspectiva al Encuentro Latinoamericano de Arquitectura Comunitaria que se realizará durante 2018 en La Plata, y al ENAC de 2019 en Buenos Aires, profundizaremos el debate sobre el derecho a la tierra, a un hábitat digno y al trabajo de los arquitectos, con el objetivo de transformar la realidad urbana, hacia la equidad y justicia espacial y social.      

PROYECTO HABITAR

foto: Laura Gutierrez

LA TRANSFORMACION DEL ESPACIO, UN PROYECTO COMPARTIDO

El sábado 1° de julio por la mañana, la plaza del Barrio Los Milagros albergó una asamblea de vecinos, estudiantes, docentes arquitectos y referentes barriales que nos encontramos a poner en común necesidades, experiencias y vivencias para proyectar transformaciones espaciales del barrio.

En esta jornada celebramos el cierre de los Consultorios de Atención Primaria de Hábitat[1] y la entrega de carpetas con los proyectos de transformación de cada vivienda que desarrollaron en conjunto familias y estudiantes.

El proceso de producción de los proyectos implicó la construcción de acuerdos en instancias de lectura, de programa y de prefiguración de las espacialidades cotidianas. Dichos acuerdos se construyeron en el encuentro entre el conocimiento que aportan la experiencia de vida y la experiencia disciplinar, de familias y estudiantes. De manera conjunta, trascendiendo las subjetividades individuales, hemos identificado los problemas y los deseos que se evidencian en el uso cotidiano del espacio, hemos programado usos y actividades sociales en el espacio que habitamos, y hemos prefigurado disposiciones formales que lo materialicen. Cada carpeta es un proyecto, una guía para la acción que sintetiza la vida cotidiana descubierta, registrada y promovida.

En la acción de proyectar nos encontramos ante el desafío de ser partícipes y promotores de la transformación espacial y social que las desigualdades por todos conocidas y sufridas por muchos familias  evidencian de manera urgente.

Los esperamos durante el segundo cuatrimestre para proyectar los espacios públicos del barrio junto a la comunidad que lo habita!        

Más información: consultoriosaph2017@gmail.com

[1] Organizados por Proyecto Habitar durante el primer cuatrimestre en la FADU UBA con estudiantes de 1° a 5° años de la UBA, UNLaM, UNDAV y UNM.

Sobre los Consultorios de Atención primaria de Hábitat  ver    

 

 

 

 

 

 

EL PROGRAMA EN EL PROYECTO DE ARQUITECTURA

En Proyecto Habitar hacemos arquitectura para transformar los espacios de la vida cotidiana, persiguiendo en cada instancia de producción proyectual, la oportunidad de expresar en relaciones materiales un programa que estimule “formas más elevadas de trato social”.

Al abrirse las bases para el Concurso de ampliación y remodelación del Museo de Bellas Artes de Rosario entendíamos esencial el desarrollo de un programa social que articule nuestras ideas con las transformaciones que creíamos necesarias, relacionándolas en la propuesta arquitectónica.

Nos propusimos desarrollar un museo para la producción y expresión del arte popular. Programamos y proyectamos un espacio accesible para todos, donde se contengan y estimulen las distintas expresiones sociales que construyen y por tanto transforman la cultura.

El Museo propuesto incorpora espacios destinados a las expresiones de lo cotidiano, del arte callejero y del arte alternativo en vínculo con el espacio público, plaza y calle. El museo, ícono del arte rosarino se transforma en un escenario de la producción artística democrática, un lugar para el encuentro entre las personas y sus obras.

El programa social elaborado jugó un rol fundamental, ya que en su explicitación se construyó y se compartió el sentido social que guía el proyecto. Programar significa dotar de sentido a nuestras acciones, las espacialidades que proyectamos y las formas arquitectónicas que lo estimulan. En ese sentido, es un punto de referencia, de acuerdo, que nos posibilita evidenciar los próximos pasos, tanto si son individuales como si los hacemos de manera colectiva.

El programa, social, es una herramienta de trabajo, de gran utilidad para los especialistas del espacio que entendemos necesario y urgente producir transformaciones que empujen la construcción de un mundo más justo.

Proyecto Habitar

ESPACIO URBANO Y GÉNERO COMO CONSTRUCCIONES SOCIALES

por Eugenia Jaime, Proyecto Habitar

Las nociones de  espacio urbano al igual que las nociones de género son construcciones sociales que forman parte de la cultura de un grupo humano y están referidas a las formas de hacer y pensar de dicho grupo. Cuando precisamos que estas prácticas se desarrollan en contextos de desigualdad comenzamos a visibilizar ciertas asimetrías que están naturalizadas en las construcciones sociales e implican la preeminencia de un grupo por sobre otro, lo que reduce al segundo a condiciones de servidumbre. Esta situación tiene múltiples manifestaciones en la cultura, pero nosotros nos vamos a referir solo a aquellas relacionadas al espacio y a su vinculación con los géneros.

Partimos de la idea de que el  conocimiento y la organización ayudan a equilibrar las relaciones de poder tanto en la distribución del espacio como entre las relaciones de género. Creemos que todos vamos hacia la convivencia con un otro, por lo tanto, esta necesidad recíproca muestra que lo que se da socialmente es la búsqueda del encuentro, no de la opresión. Entonces si desde la construcción social, vemos que mayoritariamente la búsqueda es hacia el encuentro, quiere decir que la voluntad de opresión viene de otro lado, y nosotros muchas veces no la vemos y lo que hacemos es sostenerla.

 Algunas de las preguntas que guían esta presentación1 son las siguientes:

1-.¿Qué sucede en los contextos de pobreza y desigualdad?

2- ¿Cómo son los espacios y actividades que promueven los juegos de niñas y niños?  ¿Cómo son los itinerarios de los habitantes de la ciudad de hoy?

3- ¿Cómo condiciona el género la apropiación y pertenencia de los espacios domésticos y barriales?

4- ¿Cuál es el rol de arquitectas y arquitectos?

A partir de ello hemos decidido organizar la exposición en 4 partes:

1. Contextos de desigualdad y género

2. Caracterización de los espacios de la vivienda y la ciudad

3. Asimetría en la apropiación del espacio urbano

4. El rol profesional. Asimetría entre el profesional y el comitente

 

1- Contextos de desigualdad y género

Hacia el año 10.000 a.c. un conjunto de pobladores del sur de esta tierra americana se reunió en una cueva. Asociados según algún criterio, convenido o no, estampó en la pared la silueta de sus manos, en colores diversos, según la gama posible en aquel suelo patagónico.

No es fácil imaginar de qué se trataba vivir en aquellos días. Hacer el ejercicio de conocer la información disponible sobre un momento determinado, relacionar, imaginar sus conexiones y comprender, avanzando en el conocimiento de lo que sucedía en aquel mundo sin escrituras, sin alambrados y mucho menos heladeras o celulares, es un antecedente interesante para predisponer el pensamiento hacia una reinterpretación posible sobre los modos de habitar, los roles y la construcción social del espacio urbano que hemos ido configurando con nuestras prácticas.

Este ejercicio de reflexión no solo es difícil de realizar cuando queremos imaginar como vivían estos pobladores de hace 10000 años sino que también es un ejercicio difícil de pensar hoy cuando hemos naturalizado los contextos de desigualdad y carecemos de muchos datos sobre esa situación ya que están invisibilizados como cuestiones a reinterpretar y reformular.

Las luchas sociales por la visibilización de las necesidades de los más débiles son cuantiosas y han ido alcanzando a lo largo de la historia numerosas conquistas. El derecho a un espacio habitable es reconocido mundialmente. Sin embargo, la mayoría de  las políticas de vivienda del mundo cuando construyen vivienda, no incorporan la perspectiva del sujeto que se halla en el otro extremo de la necesidad, quienes habitualmente auto producen su hábitat. Menos aún, cuál es la perspectiva de género de los usuarios.

Volver a mirar la ciudad y las soluciones que se producen desde una perspectiva que visualice las asimetrías ya sean en relación al contexto o al género nos obliga a revisar el cristal con el que hemos realizado estas lecturas e incorpora la necesidad de construir los problemas que se generan en esos pares asimétricos.

2- Caracterización de los espacios de la vivienda y la ciudad

Lo primero que vamos a mencionar es la tremenda disociación que existe entre lo público y lo privado. Las ciudades están planificadas de manera segmentada, fragmentadas en el territorio. Por un lado está la residencia, por otro lado está el trabajo, por otro, las actividades de ocio y más allá, el espacio libre, sin equipamiento, sin función. 

Esto incrementa la dificultad de saber del otro, de conocer sus necesidades, sus experiencias. Entonces, cada permanece en su casa con el mandato social de cuidar de lo suyo, ya que es el lugar de seguridad. Lo privado prevalece sobre lo público y avanza en detrimento de la vivienda, la cual se convierte en una fortaleza que niega la ciudad y por lo tanto la vida colectiva. Esta sociedad se reproduce en ciudades, ciudades injustas, con mala distribución de los recursos, con déficit habitacional, sin infraestructura de servicios, con leyes que valoran la inversión privada.

Los roles asignados a la mujer que hemos construido como sociedad delegan al género femenino el rol de protección, sumisión, sacrificio y colaboración y organización. Es en el ámbito de lo privado donde el género femenino desarrolla su vida social , cultural. El espacio en la vivienda está distribuido racionalmente con la misma mirada fragmentaria que en la ciudad,  aún cuando sea insuficiente y carezca de infraestructura. Lo público no está pensado para el cuidado de los niños ni para el desarrollo de las actividades de proyección y cuidado de la casa. Entonces, los movimientos para las mujeres están confinados al barrio y a las instituciones barriales de servicio cuando las infraestructuras y los equipamientos barriales lo permiten. Por otro lado, estas ciudades fragmentadas también afectan al género masculino. Los hombres trabajan lejos de sus hogares y se exponen a largos recorridos en sistemas de transporte de mala calidad y alto precio. 

La extensa práctica profesional realizada a partir del trabajo territorial que hemos desarrollado en Proyecto Habitar permite visibilizar las situaciones de asimetrías sostenidas por el capitalismo a costa del trabajo cotidiano de miles y miles de hombres y mujeres que, cansados y cegados por una rutina alienante, no cuestionan ni reflexionan sobre sus profesiones, sus tareas cotidianas, su arte, o sus pasiones.

3-  Asimetría en la apropiación del espacio urbano

Es necesario  volver a interpretar, volver a mirar, aquellas acciones a las que estamos acostumbrados porque nuestra experiencia personal nos permite ver o no las necesidades que se expresan en el espacio. La experiencia es fuente de conocimiento, aunque si la pensamos de otro modo, solo es una forma de reproducción. Reflexionar sobre la experiencia para develar las relaciones asimétricas de poder requiere el trabajo conjunto,  es imposible transformarlas si no nos involucramos. Hay que apropiarse de los problemas para poder proyectar.

Las formas desiguales de apropiación son relevantes. La mujer en contextos de desigualdad además de estar excluida a los roles propios de su género padece la exclusión que produce la falta de recursos.Trabajar sobre la apropiación del espacio requiere asumir una mirada del problema que exceda los condicionantes directos de la exclusión.

Todos vamos hacia la convivencia con una compañera, o con un compañero en algún caso, por ahora mayoritariamente con una compañera y viceversa, por lo tanto esta necesidad recíproca muestra que lo que se da socialmente es la búsqueda del encuentro.

Nosotros vamos a los barrios a trabajar problematizar colectivamente las necesidades espacial que hay en ese barrio, primero hacemos una acuerdo mediante el cual ambas partes nos comprometemos de igual modo, luego trabajamos en la detección de la necesidad y por ultimo trabajamos en la realización de un proyecto, bien sea urbano, de gestión del hábitat, arquitectónico o de diseños de dispositivos de instalación de un problema a nivel barrial.

4- El rol profesional. Asimetría entre el profesional y el comitente

Referir a la relación arquitecto-comitente desde el modelo de arquitecto hegemónico presupone un evento que se desarrolla en un espacio específico, llamado estudio, oficina municipal, ministerio, etc. Casi siempre, en condiciones similares y entre los mismos actores. Desde nuestro enfoque, resulta insuficiente considerar la relación arquitecto-comitente solo desde la perspectiva profesionalista que subyace en las asociaciones profesionales que custodian la matrícula. Es necesario identificar el acto de proyectar espacios como un acto esencialmente social, que permite poner de manifiesto las contradicciones que se observan entre las necesidades y los satisfactores creados para el diseño de la ciudad.

Pichón Riviere – el creador de la psicología social en el país, médico psiquiatra, psicoanalista-  decía que la asimetría entre el profesional y el paciente era tal que cada acto de salud, es decir, cada consulta médica, reproducía en miniatura el sistema de opresión que propone el sistema capitalista. Es fundamental reconocer esto si pretendemos cambiar algo. Necesitamos tener una mirada del mundo que vea las asimetrías y las incorpore a los problemas específicos de nuestro quehacer.

Visibilizar el género que se encuentra velado no es solo para tener un dato más para actuar. Nosotros estamos persiguiendo hacer visibles a los actores de la ciudad para que sean parte de las decisiones, necesitamos posicionarnos sobre estas asimetrías y proyectar espacios  transformadores que estimulen el desarrollo de una sociedad democrática.

Consideraciones finales

  • Re-pensar la profesión de arquitect@ desde una perspectiva que incorpore las asimetrías. Pensar un urbanismo que incorpora las asimetrías no solo incorpora la perspectiva de género sino también todas aquellas situaciones de desigualdad que se encuentran vedadas. Sería pensar en un urbanismo inclusivo, que redefine los objetivos según las necesidades de una sociedad, que incluye la diversidad de situaciones de las cuales formamos parte las mujeres y los hombres.
  • Visibilizar las vivencias, percepciones y experiencias de cada género. Poniendo en valor aquellas tareas que quedan relegadas al ámbito privado, las tareas de la reproducción, el cuidado de los niños, de otras personas y del hogar.
  • Incorporar a las políticas públicas urbanas la mirada de los sujetos de necesidad y el concepto de acción pública. De este modo podremos pensar ciudades como sociedad, calificando los problemas colectivos desde la construcción que podemos hacer de ellos poniendo el acento sobre la sociedad en general, las condiciones de la desigualdad, las condiciones por las que atraviesan los sujetos de cada género, etc; no sólo sobre la esfera institucional del Estado.
  • Propiciar marcos regulatorios que den prioridad a las necesidades de quienes sufren el acceso asimétrico a la ciudad, ya sea por asimetría de poder en relación al género, la franja etaria o las posibilidades materiales de acceso a la producción. Con una distribución acorde a las necesidades y no a las posibilidades de pago.
  • Revertir los procesos urbanos de desigualdad, interviniendo sobre las barreras urbanas que provocan segregación y marginalidad; incentivando la incorporación de transporte publico de calidad, que sirva a los trayectos locales; y aportando a la multiplicación de espacios de encuentro de distintas escalas, y distribuidos de acuerdo a la necesidad con calidades espaciales que faciliten el uso en diferentes horarios y en diferentes momentos del año.
  • Privilegiar el desarrollo de circuitos económico-culturales de nivel local. Permitiendo el desarrollo pleno del género que tiene el rol del cuidado del hogar proponiendo espacios urbanos que promuevan capacidades que permitan su desarrollo pleno en la esfera pública.

Entonces volviendo al comienzo de esta presentación todos los dispositivos y herramientas que nos permitan desnaturalizar y conocer las asimetrías que se producen alrededor de la distribución del espacio y los roles de género nos permitirán propiciar una distribución del espacio y una asignación de roles a cada género que mejore las situaciones de asimetría en que se encuentran entendiendo que los sujetos perseguimos prevalentemente el encuentro.

 

1 Este texto se realizó en el marco del «Encuentro Urbanismo y Género», organizado por la Red de Urbanismo Abierto en la Universidad de Palermo.(2015) Participaron: ARQ. Eugenia Jaime (Proyecto Habitar) /ARQ. Zaida Muxi / ARQ. María Cecilia Larivera /LIC. Lorena Suárez/ LIC. Marina Klemensiewicz / ARQ. Claudia Rojas / LIC. Cristina De Ciervo/ ARQ. Marta Alonso

 

Links:

UN DIA | UNA ARQUITECTA  en la BIENAL INTERNACIONAL DE ARQUITECTURA DE BUENOS AIRES.  Mesa Proyecto y Diseño Urbano – Participación
Eugenia Jaime, Bela Pelli, Diana Cabeza, Ana Falú. Moderadora: Zaida Muxí ver