LA GESTIÓN DEL HÁBITAT EN EL MUNICIPIO DE MORÓN. #1

Autora: arq. Teresita Sacón | Entrevistas realizadas por: Ma. Laura Brandolini, Ricardo De Francesco y Teresita Sacón.

 

En el marco del trabajo entre Proyecto Habitar y la Plataforma por el Derecho a la Ciudad, realizamos una serie de entrevistas para indagar en los diversos modos de gestión del hábitat en los Municipios de Área Metropolitana de Buenos Aires donde se han conformado Consejos Locales de Hábitat. Estos son instrumentos con fuerte potencial en dos aspectos: como articulador entre actores de distintos sectores que realizan transformaciones en la ciudad, y como promotor de la democratización de la toma de decisiones en materia de hábitat.

En esta ocasión, entrevistamos al Director de Hábitat y Vivienda del Municipio de Morón y a representantes de tres organizaciones que, además de contar con una larga trayectoria de trabajo en hábitat en este municipio, han participado activamente en la creación del Consejo Local.

Para profundizar en el conocimiento sobre la implementación en el distrito, indagamos sobre los trabajos específicos sobre la temática que ha realizado y realizan en este municipio, sobre las dificultades y avances en la gestión del hábitat, y las motivaciones que los llevaron a impulsar la creación del Consejo Local.

Punto de partida

El Área Metropolitana de Buenos Aires está integrada por 24 municipios[1] y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, allí habita el 82% de la población de la Provincia de Buenos Aires[2]. Son más de 400mil familias las que habitan en Barrios Populares según el RENABAP.

Hacia fines del 2012 se sancionó la Ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat, la cual tiene por objeto promocionar el derecho a la vivienda y a un hábitat digno y sustentable. Dicha ley es la institucionalización de muchos años de lucha de organizaciones sociales y pobladores por sus derechos urbanos.

Morón es uno de 12 municipios del AMBA que ha adherido a la ley. En junio del 2015 se sancionó la ordenanza del Consejo Local de Hábitat y Derecho a la Ciudad[3], la cual tiene por objeto en el artículo 1°: “promover la Gestión Democrática de la Ciudad como principio rector de las políticas de hábitat, vivienda y derecho a la ciudad que se adopten o implemente en el ámbito del Municipio de Morón, de conformidad con la Ley 14.449 de Acceso Justo al Hábitat.”

Municipio de Morón

El Municipio de Morón tiene 321.109 habitantes. Según el Censo 2010, aproximadamente el 1% vive en barrios populares. Daniel D’Alessandro, Director de Hábitat y Vivienda del Municipio, nos comenta que el tejido de Morón es un tejido consolidado, no necesariamente con mucha densidad pero si ocupado. Asimismo afirma, “la  problemática es compleja, es grave, es profunda. La escala de la demanda es alta, el contexto sanitario agrava la problemática que tiene que ver con lo ambiental y habitacional” ilustra esta situación con un caso reciente “abrimos una pre-inscripción, en un modelo de cogestión con el PROCREAR Nación y abrimos solicitudes para que la gente pueda inscribirse para un programa de selección que arma el Banco Hipotecario, y en una hora y media se anotaron 600 personas para pedir turno. Y aquí estoy hablando de sectores medios, cuando hablamos de sectores populares, la demanda es aun mayor, la urgencia de respuesta y la complejidad tambien”.

Como particularidad en la organización política del Municipio, la Dirección de Hábitat y Vivienda forma parte de la Secretaria de Planificación Estratégica junto con otras nueve direcciones, entre las que se encuentran ambiente, arquitectura, catastro, planeamiento, obras particulares, infraestructura. La confluencia en esta secretaría es un aspecto favorable en el trabajo articulado de las distintas direcciones cuando los proyectos lo requieren.

Por otra parte, a nivel territorial, Morón esta organizado en 14 Unidades de Gestión Comunitaria (UGC). Estas oficinas descentralizadas promueven un vinculo cercano y una interacción fluida entre el municipio y los pobladores. Lucas Spinosa del Movimiento Evita comenta que “Morón es un distrito ampliamente intervenido desde el punto de vista del hábitat”. Tambien valora la promoción de la participación ciudadana que se establece a partir de la creación de las UGC, “que tienen entre sus incumbencias, competencias en la gesitón del habitat, como por ejemplo, crear consejos vecinales, que discutan los usos del espacio publico, y a su vez esos consejos vecinales  participen del consejo local de hábitat.

Desde el Movimiento Evita Morón, trabajan en cuestiones vinculadas al hábitat en sentido amplio. Lucas Spinosa explica que sus propuestas están orientadas a “repensar y recuperar el uso del espacio público. Uno puede pensar que no es hábitat, pero las repercusiones que tiene en la vida barrial efectivamente da cuenta de lo importante que es para la comunidad”. También menciona que desde la organización, han gestionado recursos para ejecutar mejoras habitacionales de las viviendas de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, así como también de los espacios comunitarios a donde asisten cotidianamente.

Por su parte, la ONG Madre Tierra, trabaja en el municipio de Morón desde antes que se dividiera en Moron-Hurlingham-Ituzaingó. Andrea y Virginia señalan que «Madre Tierra se crea en 1985, y entre sus primeros espacios de trabajo y militancia llevaron a cabo el acompañamiento técnico y social a una red de barrios que había nacido en la década de los ´80, entre los últimos años de la dictadura y en los primeros años de la democracia. Desde allí, conformaron un consejo entre los barrios que estaban sobre tierras fiscales para realizar la regularización dominial de los mismos”. Las acciones de Madre Tierra se desarrollaron de manera sostenida acompañando diversos procesos, alctualmente llevan adelante mejoramientos habitacionales con fondos rotativos, mujeres constructoras y agroecología comunitaria.

La cooperativa “La primera de Gallo” es un caso interesante para conocer otras formas de organización del espacio y los recursos para alcanzar el derecho al hábitat y la vivienda de sus asociados. Como cooperativa han privilegiado los principios de  la autogestión, la propiedad colectiva y la ayuda mutua  social, desde el 2009 “construyendo sin ladrillos”, siendo que hacia el 2014 firman un contrato de comodato con el municipio e inician la obra, logra realizarse el SUM y un avance en los cimientos. Durante los siguientes años la obra avanza de manera intermitente entre la gestión de recursos estatales y/o privados. Hacia febrero de 2020, según Laura Ferrari “nos encontramos con la reanudación de la obra de nuestra cooperativa. Por otro lado, también como cooperativa participamos del Consejo local de Hábitat, que reúne a varias organizaciones sociales y de vivienda que damos pelea por el acceso a la vivienda digna y a un medioambiente saludable”.

Consejo Local de Hábitat

Haciendo una restitución histórica, en septiembre de 2015, se creó en Moron el Consejo Local de Hábitat y Derecho a la Ciudad, bajo la ordenanza 16954/2015. La primera reunión finalmente se pudo efectuar en 2019 con el cambio de gestión.

A mediados de 2019, de manera autoconvocada, las organizaciones se reunieron para promover nuevamente el Consejo Local. Lucas Spinosa agrega que “Nos reunimos en la 1° de gallo, con un halo de esperanza frente a la renovación de autoridades. Luego tuvimos otra reunión en el comedor de Mari, y redactamos un documento que contiene propuestas para la promoción del hábitat justo y el derecho a la ciudad. Dicho documento se presentó en el municipio de Morón en octubre de 2019.[4] Allí se describe que el Derecho a la ciudad “implica incorporar un nuevo paradigma político y filosófico que no se reduce a lo jurídico, sino a entender el espacio en el que vivimos como el soporte de los derechos humanos, ambientales y laborales. Implica también la prevalencia de lo “público”, es decir considerar a la ciudad como un bien común

Actualmente, el consejo está conformado por organizaciones que trabajan en hábitat y vivienda, se han incorporado algunos consejos profesionales, y la perspectiva es ampliar la participación en ese grupo. Es un gran espacio de intervención con mucho más potencial del que hoy tiene, por lo que sostenerlo recogiendo los problemas que estas organizaciones han identificado en la práctica territorial, puede ser un aporte significativo en la implementación de la ley de forma situada.

Los y las entrevistadas valoran al Consejo Local de Hábitat como un espacio de ampliación de la democracia. En particular, Lucas Spinosa comenta que “el consejo hoy funciona de manera autoconvocada, a demanda de algunas organizaciones. Y que es necesario para su institucinoalización que el ejecutivo lo convoque y realice la reglamentación que este requiere.” Por su parte, las integrantes de Madre Tierra estan convencidas “que es necesario que organizaciones como nosotrxs construyamos, y validamos que hay que construir un estado garante de los derechos sociales, y garante de la redistribución de la riqueza, de la justicia social.” Esta posición reafirma su compromiso en la participación activa en la promoción del Consejo Local.

En cuanto a la implementación del Consejo Local de Hábitat, desde Madre Tierra plantean que “…una de las grandes dificultades que hay para una buena implementación de estos consejos es que todavía se percibe como un espacio donde la población se acerca a hacer demandas. Y al revés, en realidad el objetivo central de esos espacios es alimentar un diagnóstico a partir de lo que cada uno sabe del territorio”.  

Hacia la gestión democrática del hábitat

Hemos identificado que el modo en que las instituciones llevan adelante acciones para la transformación del habitat es sobretodo desde una perspectiva de cooperación y trabajo colectivo. De las entrevistas se desprende que de las acciones que se realizan han prevalecido aquellas vinculadas a mejoramientos habitacionales, actividades de promoción comunitaria, y actividades vinuculadas al fomento de la economía popular.

Asi también, el gobierno municipal muestra una perspectiva de articulación con las organizaciones sociales, y apoyo a las acciones propuestas. Esto se puede observar en la propuesta de las UGL, en el acompañamiento en la gestión a las organizaciones, y en la creación del Consejo Local.

La gestión democrática de la ciudad requiere que estas iniciativas existan, y, a su vez que los espacios de deliberación se constituyan como espacios de toma de decisiones conjunta. La participación de las organizaciones sociales, del estado local, de los colegios profesionales, de los desarrolladores inmobiliarios, la cámara de la construcción resultan relevantes para que el Consejo Local se convierta en una mesa de concertación donde se puedan orientar las decisiones urbanas del municipio en materia de hábitat.

 

 

[1] El AMBA comprende a la ciudad de Buenos Aires y a un conjunto compuesto por 24 jurisdicciones (partidos) de la provincia de Buenos Aires cercanas a la ciudad: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, General San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, San Fernando e Islas, San Isidro, San Miguel, Tigre e Islas, Tres de Febrero y Vicente López.

[2] Según el Censo realizado por el INDEC en 2010, en la Provincia de Buenos Aires habitaban 15.625.083 personas, mientras que en los 24 municipios + CABA 12.806.866

[3] Boletín oficial DECRETO Nº 1411/2015 Ordenanza Nº 16954/15, GESTIÓN DEMOCRÁTICA DE LA CIUDAD. CREACIÓN DEL CONSEJO LOCAL DE VIVIENDA, HÁBITAT y DERECHO A LA CIUDAD: https://acortar.link/FIAhL

[4] https://acortar.link/jOKck

MESA DEBATE «HERRAMIENTAS PARA CONSTRUIR UNA CIUDAD INCLUSIVA»

Autora: Maite Niborski, arq

 

 

El día 2 de Noviembre tuvo lugar la mesa debate “Herramientas para construir una ciudad inclusiva” organizada por la Comisión de Acceso a Derechos, Hábitat y Género del CAPBA d2, en la cual expusieron Mariana Segura, Natalia Czitajlo, Eva Álvarez y Carlos Gómez sobre el trabajo realizado desde distintos espacios en las transformaciones en el hábitat.

En un primer momento expuso Mariana Segura, directora de la unidad ejecutora del Programa de Mejoramiento de Barrios de la Provincia de Buenos Aires (PRO.ME.BA.). Aportó una mirada sobre la composición del organigrama municipal según género. Se observa que las áreas municipales de infraestructura y de obras públicas, 13 están dirigidas por mujeres, en relación con 102 dirigidas por hombres. En las áreas municipales de tierras en cambio, son 7 mujeres y 8 hombres quienes están a cargo.

Asimismo, comentó que desde el Programa se están desarrollando algunos mecanismos de equidad en las políticas para operar sobre la violencia de género, tales como destinar partidas presupuestarias específicamente para proyectos de mujeres y disidencias, dar prioridad a las mujeres en los boletos de compra venta por el plan Familia Propietaria y Regularización Dominial. Recientemente se firmaron 2 disposiciones que rigen de ahora en más para el PRO.ME.BA., con objeto de priorizar empresas/cooperativas que estén a cargo de mujeres, y que cuenten con un 30% de participación del género femenino; así como fomentar desde el punto de vista de los planes urbanos, se produzcan propuestas con perspectiva de urbanismo feminista.

Desde un enfoque académico, la Dra. Arq.  Natalia Czitajlo compartió las experiencias del Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales (OFUT) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán. El observatorio se propone como un espacio para analizar el territorio del área metropolitana de Tucumán; articulando actividades de grado, investigación y extensión, que se promueven en el sentido de la formación de profesionales para leer los procesos territoriales de manera situada. Poniendo en foco en un sistema productivo que es desigual, se plantea la generación de desarrollos técnico-metodológicos que aporten a visibilizar la desigualdad, así como las necesidades y demandas de los grupos / sujetos que se omiten. El laboratorio, trabaja vinculando conceptos de otros campos del conocimiento tales como la sociología, la geografía, la antropología urbana, reconociendo los procesos interdisciplinarios, como necesaria para el desarrollo de una mirada compleja de la realidad. En las distintas acciones presentadas, queda de manifiesto un modo de investigación y extensión universitaria que  colabora en la visibilización de lo que está oculto, así como en la generación de instrumentos que promuevan otras formas de acceso al conocimiento, diagnostico, gestión y planificación territorial.

Les arquitectes Eva Álvarez y Carlos Gómez desde Valencia, aportaron una mirada de la desigualdad de géneros que atraviesa no sólo a las mujeres, sino tambien a quienes están involucrades en la producción de la ciudad. Para ello han dado cuenta de una producción de arquitectura que promueva otras relaciones sociales en el espacio, a la vez que es una arquitectura que se construye con la mirada de les pobladores. Arquitecturas que no determinan, sino permiten que la vida se transforme.

Desde Proyecto Habitar consideramos que estos espacios de discusión en los colegios que regulan la profesión son valiosos. La perspectiva de género en la producción de la ciudad aporta a pensarla desde la vida cotidiana. Haciendo visible la relación de la vida productiva y  reproductiva, desde la diversidad de necesidades, intereses, posibilidades y acciones que en ella se realizan. En el camino a revisar la práctica, para reflexionar y promover perspectivas que hacen a un ejercicio profesional que contrarreste la desigualdad en el acceso a la vida urbana.

 

 

 

Para ver el encuentro  seguir el siguiente Link

Barrio La Esperanza. Conocer para proyectar.

Autoras: Mariana Aleksandrowicz, Gabriela Torrents

 

La Esperanza es un barrio que tiene origen en el año 2000 (ver nota anterior), localizándose sobre una barranca con pendiente hacia la planta de Petromining. Se encuentra en el perímetro identificado con el ID 1493 dentro del Registro Nacional de Barrios Populares. Nuestro trabajo se ha enfocado en el relevamiento de 4 manzanas que se encuentran en uno de sus extremos, el sector más reciente del barrio.

A lo largo del mes de octubre, realizamos junto con les pobladores un relevamiento a distancia. Mediante el análisis de imágenes aéreas del barrio con algunos intercambios por whatsapp pudimos mapear los conflictos urbanos, aproximándonos a la elaboración de un informe que recupere lo observado, reunido con las perspectivas de les pobladores.

El sector analizado tiene una superficie de 1.82ha y viven 50 familias. Les primeres pobladores se asentaron hace 20 años. Marcaron y delimitaron las primeras 2 calles, trazando la continuidad de la calle Gismundi, y otra calle perpendicular (sin nombre), conformando una nueva manzana. Desde ese momento, fueron coordinando distintas acciones, disponiendo de sus recursos, tiempo y trabajo para construir sus viviendas, asi como las infraestructuras y el espacio barrial.

Las viviendas se distribuyeron en un loteo delimitado por les pobladores. Las superficies de los terrenos varían entre 200m2 y 400m2, en cada uno se edificaron entre 1 y 3 viviendas, en su mayoría desarrolladas en planta baja. Durante los primeros años las viviendas fueron de madera y chapas. Actualmente un 65% poseen cerramientos de mampostería, con distintos tipos de terminación (un alto porcentaje no están revocadas).

En cada lote cuentan con pozos absorbentes que reciben las aguas negras, mientras que las aguas grises en general son volcadas en los patios o en las zanjas que se encuentran en los frentes de los lotes.

Las calles son de tierra y tienen 7 metros de ancho, admitiendo la circulación vehicular. Además hay tres pasillos de uso y circulación pedestre. A 1 metro de la línea de frente de lotes, les pobladores cavaron estas zanjas para el escurrimiento del agua de lluvia y para volcar las aguas grises. Estos efluentes finalmente desembocan sobre la barranca.

En los últimos años, el barrio se extendió hacia la base de la barranca, dónde hay más de 50 viviendas. Esta transformación incremento el flujo de circulación entre ambos niveles, aspecto por el cual se trazaron senderos en la tierra, en áreas que presentan una pendiente de 50°, configurados por el uso de quienes bajan y suben a diario.

El barrio cuenta con una red de agua autoconstruída. Realizaron una instalación troncal de 250 metros para el abastecimiento de estas manzanas. Según lo relevado, el caudal de agua es insuficiente, ya que no disponen de presión constante. Esta instalación al igual que las de las viviendas requieren mejoras. En la mayoría de los casos no cuentan con tanque de reserva, almacenan el agua en bidones, baldes y tachos de 200 lts. Por hogar hemos relevado menos de 2 canillas, en numerosos casos se encuentra fuera de la vivienda.

Con respecto a la disposición de residuos, en el barrio hay un contenedor de 1100lts desde mayo de este año, que el municipio vacía una vez por semana. Si bien este fue un logro del reclamo de les pobladores, el volumen del mismo y la frecuencia de recolección es insuficiente para la cantidad de personas que habitan el sector. Les pobladores han trazado otras estrategias para resolver este problema. Algunos trabajan con residuos sólidos urbanos y realizan separación en origen y reciclaje, otres realizan compostaje, en otros casos queman sus residuos. En este proceso, se conformaron 2 puntos de microbasurales en sectores no habitados y linderos a la barranca, provocando contaminación, presencia de ratas y otros roedores en el sector.  

Las calles, pasillos y bordes de la barranca son los únicos espacios de uso común y de esparcimiento. Allí se desarrollan, en simultáneo, distintas actividades: la circulación de vehículos y de personas, el lugar de encuentro y reunión entre vecines, y el espacio de juego cotidiano de les niñes.

Los pobladores del barrio La Esperanza no pueden esperar más. El relevamiento realizado desde Proyecto Habitar ha aportado en construir los datos necesarios para poner en agenda la desigualdad urbana con la que conviven. Es necesario conocer las condiciones físicas y sociales del barrio para proyectar alternativas de mejora y acceso tanto a infraestructuras como a espacios saludables para les pobladores.

 

NO SE PUEDE ESPERAR MAS. LA DEVALUACIÓN DE LOS MEJORAMIENTOS HABITACIONALES.

Autora: Maite Niborski, Colaborador: Javier Orlando

 

La cooperativa de Campo Unamuno[1], luego de varios años de lucha y de problematización sobre las condiciones habitacionales de sus pobladores, ha alcanzado convenios para la mejora del hábitat. Acompañamos este proceso desde hace 4 años con el sentido de mejorar la calidad de los espacios de la vivienda para la vida cotidiana. En esa lucha, y en ese trabajo, quedan pendientes convenios, los cuales fueron frenados por falta de pago. En este artículo comentaremos brevemente algunos de los conflictos que surgen en estos procesos de trabajo.

Desde el 2016, se firmaron 3 convenios por un total de 107 mejoramientos de viviendas, de las cuales 28 fueron terminadas, y 78 están en espera para iniciar los trabajos. En el transcurso de estos cuatro años, los costos de la construcción han aumentado a la par del dólar y las necesidades de la población. ¿Cómo incide la dolarización de los materiales de construcción en los programas de mejoramiento habitacional en el territorio?

Cuando se firmó el convenio en 2016, el costo del m2 de obra rondaba los $13.000/m2, el valor del dólar estaba a 15 pesos, lo que daba un valor de $400.000 para hacer la mejora. Esto permitía construir una mejora de 30m2. El convenio estuvo inactivo hasta 2018, cuando se dispusieron los recursos para iniciar. En ese entonces, el valor del dólar había aumentado a 38 pesos, el costo de obra había pasado a $24.000 /m2, y el monto del convenio se mantuvo invariable; lo que provocó que los mismos $400.000, alcanzaran para construir 16 m2, la mitad de lo posible al momento de realizado el convenio. 

En octubre de 2019 las obras se frenaron por falta de pago, y aún hoy continúan las gestiones para su reactivación. En el transcurso de estos 4 años, se ejecutó el 27% de los 3 convenios, dadas las condiciones materiales para llevarlas adelante. Estas obras se hicieron gracias al esfuerzo de les trabajadores (cooperativa de trabajo y profesionales), que no cuentan con una espalda financiera para abordar los magros recursos distribuidos en el tiempo. También se vieron disminuidas las posibilidades materiales de transformación ante la suba del valor de los materiales, herramientas e insumos.

El 73% restante de las viviendas a intervenir quedó en suspenso con la paralización de la obra. Si el convenio se reactivara hoy, habría que llevarlo adelante con un valor del dólar a 80 pesos, y un costo de construcción que superó los $50.100/m2. Lo que implica que si se mantuvieran las condiciones, los mismos $400.000 permiten construir 8m2, aproximadamente el 26% de la superficie posible de construcción a la fecha de la firma del contrato (2016). 

El incremento de los materiales de la construcción en función del dólar, tiene una repercusión en las políticas de mejoramientos habitacionales. No se puede esperar más. El paso de los años, y el incremento del precio de los materiales, hacen más difícil la ejecución de un mejoramiento habitacional que atienda las necesidades de la población. Aún nos queda por delante construir las estrategias para cambiar las condiciones estructurales de este conflicto.

 

 

 

[1] La Cooperativa de Trabajo Campo Unamuno se conformó desde la mesa barrial con la idea de que los propios vecinos del barrio sean quienes produzcan las mejoras. Proyecto Habitar y representantes barriales que conforman la mesa de trabajo y la cooperativa, trabajamos de forma conjunta para llevar adelante las obras de mejoramiento habitacional en los barrios D.A.M., 3 de enero, Libertad, 1° de Octubre y 2 de Mayo.

Lo cotidiano en la toma de Guernica. La lucha por un espacio para la vida.

Autor: Miguel Caamaño y Javier Orlando

 

Desde el lunes 20 de julio se estima[1]  que 2 mil familias de tres barrios de la zona decidieron tomar un predio de 100 hectáreas del Barrio Numancia, en el Partido de Presidente Perón, al sur del conurbano. Necesitadas de un espacio para la vida, las familias ocuparon el predio que se encontraba en estado de abandono desde hace más de 40 años.

El barrio, esta formado por cuatro zonas: 20 de Julio, San Martín, La Unión y La Lucha, cada una de estas zonas tiene unas 20 a 25 manzanas con unos 18 a 22 lotes, con accesos y calles internas que proponen la integración a la traza urbana existente promoviendo la continuidad de las mismas.

El trabajo por parte de las familias es constante, realizan ollas populares que brindan el sustento diario de alimento a los y las pobladoras. Tambien estan trabajando en el proyecto para las viviendas, los espacios verdes, las salitas, asi como espacios de recreación, jardín de infantes, un centro cultural con apoyo escolar, merendero, comedor y actividades culturales.  

Los cuidados frente al COVID-19, no fueron fáciles de efectivizar debido a las condiciones del hábitat y la vivienda. El acceso al agua segura para consumo y la energía eléctrica son limitados o nulos.

El trabajo sostenido que realizan las familias para autoproducir su hábitat se puede observar en las fotografias que compartimos. El derecho a la vivienda y a la ciudad se invisibiliza cuando se criminaliza la lucha por un espacio para la vida. 

Como arquitectes, la revisión crítica de estos procesos nos moviliza a pensar constantemente cómo desarrollar procesos hacia la universalización de conocimientos y la construcción de políticas públicas que incluyan como parte de sus objetivos el acompañamiento técnico-profesional. De esta forma, pobladores y trabajadores del hábitat seguimos en conjunto, construyendo un camino para promover la transformación necesaria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] Si bien todavía no se realizó un censo, las diferentes organizaciones locales estiman una población de de 2000 familias  que equivalen a 10000 personas.

Promotoras de Hábitat Saludable en acción

Autora: Clara Mansueto – Colaboradoras: Ana Burgos, Cecilia Maggi y Victoria Mansilla

 

Pese al aislamiento, se consolida el equipo de Promotoras de Hábitat Saludable de Ciudad Evita que continúa trabajando mediante talleres virtuales. Se trata de un proyecto de formación popular que forma parte de los instrumentos de inserción territorial desarrollados por Proyecto Habitar para abordar el acceso al hábitat saludable de manera universal (ver más). El programa se comprende dentro de las acciones de Atención Primaria de Hábitat que Proyecto Habitar viene desarrollando hace 10 años como prueba piloto de un Sistema Público de Atención al derecho al hábitat y a la ciudad (ver más).

En este contexto se trabajó en el registro de “voces de la vida cotidiana” que expresan los problemas que transitan cotidianamente las mujeres en particular y les pobladores de los barrios populares en general. Esta propuesta tiene por objetivo abrir la discusión sobre el hábitat saludable y encontrarse con otros pobladores para abordar colectivamente las inquietudes que los atraviesa cotidianamente.

Los relatos cuentan conflictos asociados a la distribución del espacio, al peso del alquiler en la economía familiar, la calidad de los servicios básicos, el aumento en el consumo y en el costo del servicio de comunicación, y los acuerdos y desacuerdos que forman parte de la dinámica social para desarrollar las actividades de manera saludable. Exponemos en esta oportunidad algunos resultados alcanzados:

 

 

 

ORGANIZACIÓN SEXUAL DEL TRABAJO. Consecuencias en las condiciones de existencia.

Autoras: Ma. Eugenia Jaime, marieugeniajaime@gmail.com; Victoria Mansilla, victoria.e.mansilla@hotmail.com; Lisandry Ruiz Diaz, lisandry1901@gmail.com; Maite Ugalde, maiteayelenugalde@gmail.com

 

Como hemos desarrollado en otros escritos de Proyecto Habitar, los roles asignados a cada género son una construcción social, y como tales nos corresponde a todos/as/es trabajar para desnaturalizar las relaciones desiguales de existencia a la hora de apropiarnos del mundo que nos rodea. La división del trabajo por sexos por tanto caracteriza la distribución de los trabajos productivos y reproductivos sentando las bases de la persistencia de las desigualdades de género.

En América Latina, en las grandes áreas urbanas el salario de una mujer representa el 84% del salario promedio de un varón. Esto está relacionado a la cantidad de horas que pueden dedicar las mujeres al trabajo remunerado, en promedio las latinoamericanas dedican 40 horas semanales al trabajo fuera del hogar, mientras que los varones 48 horas semanales. En países como Guatemala, esta cifra aumenta, ya que las mujeres dedican el 86% del tiempo a tareas no remuneradas, es decir, reproductivas.

En Argentina, las mujeres dedican al trabajo remunerado 35 horas semanales en promedio, contra 45 horas que dedican los varones. En este sentido, las provincias que representan mayor brecha salarial de género son: Jujuy, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y Chubut, donde la diferencia salarial alcanza hasta un 35%.

El 94,1% de las mujeres económicamente activas en Argentina, realizan las tareas de cuidado de los niños, mientras que sólo el 64,1% de varones cumplen con las mismas tareas, es decir, solo seis de cada diez varones realizan las tareas de cuidado.

En el caso de la Provincia de Buenos Aires y CABA, la distribución de las tareas no remuneradas es similar al contexto nacional. En el caso de las tareas de limpieza y cuidado de la casa, sólo cinco de cada diez varones las realizan, contra nueve de cada diez mujeres. En el caso de cuidado de personas, tres de cada diez mujeres lo llevan a cabo y solo uno de cada diez varones lo realizan. En ese marco, las tareas no remuneradas como el cuidado de niños/as/es y adultos/as/es mayores no son valoradas social y económica y mayormente están vinculadas con la informalidad.

El 40% de las mujeres económicamente activas en el país, están desempleadas o trabajan en el sector informal, esto se traduce a casi 3 millones de mujeres participando en el mercado laboral de manera precaria. La división sexual del trabajo impacta de manera desigual en los géneros, ya que al asignarles a las mujeres las tareas reproductivas del hogar quedan limitadas a acceder a trabajos remunerados que sean acoplables con las actividades hogareñas. Aunque en todo el país se puede percibir las desigualdades entre mujeres y varones en el acceso al mercado laboral, es en los aglomerados más pequeños que esta brecha se extiende aún más.

La desocupación laboral afecta mayormente a las mujeres que, a los varones, no importa el nivel educativo ni las condiciones sociales, en este sentido, el tiempo de desocupación suele ser mayor en el caso de las mujeres, esto se debe a los roles asignados socialmente a ambos en el hogar y fuera de ella. En relación con esto, la principal ocupación de las mujeres es el servicio doméstico, representa el 21% de las asalariadas y cuenta con los mayores niveles de precarización laboral y bajos salarios. Es decir, de alguna manera las mujeres están condicionadas a reproducir fuera del hogar las tareas asignadas socialmente.

La participación en puestos de decisión es discriminada entre mujeres y varones, en los casos en los que las mujeres logran acceder a puestos jerárquicos, en general son gerencias de menor remuneración como por ejemplo recursos humanos o administrativos, en contraposición con los varones que acceden a gerencias financieras o productivas, con mejores remuneraciones. Esta brecha se percibe con claridad en el ámbito de la construcción, donde las mujeres solo ocupan el 15% de los puestos de dirección y los varones el 85%.

En el ámbito universitario, teniendo en cuenta que hay 66 universidades nacionales, solo siete tienen rectora mujer. Visto que el último censo (2010), en el que se registra que por primera vez en la historia hay más mujeres graduadas que varones, ¿por qué las mujeres siguen siendo minoría en ámbitos de decisión?

La grieta no es solo en el acceso al trabajo remunerado sino también en el sueldo que perciben mujeres y varones, las mujeres en Argentina ganan 27% menos que los varones teniendo en cuenta datos brindados por el Banco Central de la República Argentina, esto está relacionado con el tiempo que disponen las mujeres para realizar trabajos remunerados, el 79% del tiempo lo dedican a tareas reproductivas.

En este sentido, la brecha se traduce en el acceso a créditos que requieren mayores garantías y los plazos son más largos, como pueden ser las hipotecas, donde los varones acceden casi el doble que las mujeres, es decir, por cada dos varones accede una sola mujer a los créditos.

Reflexiones finales

Todas estas desigualdades económicas y sociales afectan al desenvolvimiento e independencia de las mujeres y a su vez impiden la construcción de ciudades más equitativas. En este sentido, quedan reflejadas las restricciones que tienen las mujeres para desarrollarse social y económicamente. Esto se traduce en el acceso al suelo, la vivienda y la ciudad. Si las mujeres acceden a trabajos precarizados, poco remunerados y no pueden acceder a créditos, ¿a qué tipo de vivienda pueden acceder? Si el trabajo es el generador principal de movilidad social de las sociedades modernas, es también donde debemos reconocer las principales barreras y transformarlas para generar ciudades más equitativas para todos/as/es.

La lógica mercantil que prima en la posibilidad de acceso a los derechos, y la desigualdad de géneros que padecen las mujeres, condicionan las posibilidades de acceso a servicios básicos de saneamiento, luz, gas y agua, el contemplar espacios para vivir, adecuados a las necesidades de las personas, con una correcta ventilación, con buena aislación térmica y no solo como un techo sobre nuestras cabezas. El acceso a servicios de salud pública en las cercanías, y elementos que faciliten la movilidad son algunos de las cuestiones que consideramos cuando hablamos de derecho a la vivienda y la ciudad.

 

 

 

Referencias bibliográficas: 

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/informe_ctio_documentodetrabajo.pdf

https://www.pagina12.com.ar/128936-la-brecha-salarial-de-genero

https://www.ambito.com/economia/igualdad-genero/en-america-latina-4-cada-10-trabajadores-son-mujeres-brecha-salarial-es-22-n5019601

https://blogs.iadb.org/igualdad/es/mujeres-enfrentan-mayores-riesgos-ante-coronavirus/

https://es.statista.com/grafico/17227/numero-de-horas-de-trabajode-hombres-y-mujeres/

http://www.bcra.gov.ar/Noticias/8M-Mujeresybrechaeconomica.asp#:~:text=Brecha%20en%20el%20acceso%20al,como%20pr%C3%A9stamos%20prendarios%20e%20hipotecarios.&text=1%25%20de%20varones%20y%20en,de%201%25%20de%20mujeres%20vs.

Barrio Ferroviario, entre la autogestión barrial y las políticas urbanas en barrios populares

Autoras: Ma. Eugenia Jaime, Ma. Gabriela Torrents
Colaborador: Gaston Janza

 

Hace 2 meses, en Proyecto Habitar iniciamos un proceso de Asesoría Urbana en el Barrio Ferroviario, localizado en San Fernando. Este barrio se conformó a partir de una nueva toma de tierras en el año 2019, momento en el que las primeras 10 familias de habitantes se organizaron en una comisión vecinal desde la cual comenzaron a generar distintas acciones para mejorar el espacio barrial. Ese mismo año fueron incorporados al Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP). Actualmente viven 120 personas que gestionan y luchan a diario por alcanzar el derecho a la vivienda y a la mejora del hábitat, resistiendo a la violencia y los obstáculos que han puesto en su camino distintas áreas del municipio de San Fernando y la empresa Ferrocarriles Argentinos. Este barrio se integra con las manzanas 3 y 4 al viejo barrio Ferroviario, que se originó en 1960, por lo que su lucha se suma a un proceso de más de 50 años de vulneración de derechos.

Uno de los productos que hemos realizado en esta primera etapa, ha sido una infografía para trabajar con les pobladores de las 42 viviendas un proceso de urbanización apropiado y consciente, incorporando datos vinculados a las características de la población del barrio, identificando cantidad de niñes y adultes; el porcentaje de tipologías de viviendas, según el tipo de materiales predominantes; una breve cronología del proceso de transformación del barrio y del AMBA; algunos datos jurídicos que acompañan su reclamo, como el artículo 14 bis de la Constitución Nacional que presenta el derecho a la vivienda como un derecho consagrado; elementos de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Derechos de 4° generación, y algunos fragmentos de la Ley de Integración socio urbana de barrios populares. Además presentamos algunas alternativas para la cobertura de infraestructura de servicios básicos, favoreciendo el carácter autónomo y sustentable que actualmente les pobladores le han otorgado.

En el actual contexto, la lucha por el derecho a la vivienda en el Barrio Ferroviario continúa, con la expectativa de poder avanzar en una transformación urbana que promueva “un barrio para la vida”. En este sentido, las políticas de urbanización de barrios populares que se han anunciado a nivel nacional desde la Secretaria de Integración Socio Urbana son prometedoras para este caso, por su orientación a fortalecer la organización socio comunitaria y la participación de quienes protagonizan los procesos de gestión: les pobladores. El diseño de proyectos de infraestructura urbana y de mejoramiento del hábitat son puntos de partida para generar articulaciones con las organizaciones sociales y los problemas del territorio, que tiendan a dar respuestas espaciales apropiadas y sostenibles que transformen la desigualdad urbana que históricamente han vivido.    

 

LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE EN TIEMPOS DE PANDEMIA. 2do INFORME

LATINOAMÉRICA Y EL CARIBE EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Análisis de las medidas implementas por los gobiernos y su impacto en la organización espacial

2° Informe  

Autores: Ricardo De Francesco y Clara Mansueto

Colaboradores: Ma. Eugenia Jaime, Julián Salvarredy, Teresita Sacón, Gabriela Torrents

Relatores en Latinoamérica y el Caribe: Estado Plurinacional de Bolivia: Jancarla Loayza Medina Brasil: André de Oliveira Torres Carrasco Chile: Camila Guzman de la Sotta Colombia: Héctor Javier Mejía Salazar Ecuador: Canela Samaniego y Emiliano Samaniego México: Abrahan Rodriguez Buendia Paraguay: Guadalupe Quiñonez y Jonny Alvarenga Perú: Eleazar Cuadros Choque Puerto Rico: Lyvia Rodriguez del Valle y Mariolga Juliá Pacheco Uruguay: Alejandro Gregoric República Bolivariana de Venezuela: Larissa Slibe

 

1- INTRODUCCIÓN


A 50 días de haberse declarado la pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y a la luz de las conclusiones alcanzadas en un primer análisis que realizamos desde Proyecto Habitar, sobre las medidas implementadas por los gobiernos y su impacto en la organización espacial, nos parece importante continuar monitoreando la situación de Latinoamérica y el Caribe en tiempos de pandemia, para indagar en las manifestaciones específicas que esta situación incorpora a la histórica e injusta desigualdad urbana de nuestra región.
Sintetizando los aprendizajes del primer informe, podemos referir que los gobiernos de la región coincidieron ampliamente en definir la situación como estado de emergencia sanitaria, y que fueron implementando el aislamiento y distanciamiento social como las principales medidas, bajo el control de las fuerzas de seguridad. Hemos relevado un general aislamiento de las personas en sus domicilios, visible en el vaciamiento de calles y avenidas de los centros urbanos y que en los barrios populares se identificaron modalidades de aislamiento distintas. Allí donde les pobladores son en su mayoría trabajadores informales y viven al día, las redes de colaboración entre les habitantes se refuerzan y multiplican para hacer frente a la cuarentena.
En este segundo informe nos interesa profundizar en el análisis territorializado del impacto de la pandemia en Latinoamérica. Nuevamente, recurrimos al trabajo de investigadores que aportaron el relato de su país de residencia, para conformar un estudio que vincula la situación sobre 12 países de Latinoamérica y el Caribe. En esta oportunidad, la guía de preguntas fue: ¿Cómo continuaron las medidas políticas inicialmente implementadas? ¿Qué transformaciones se registran en términos espaciales? ¿Qué conflictos sociales y nuevas demandas aparecen? ¿Qué sucede en los barrios populares?
El informe tiene un primer momento asociado a la observación de la continuidad en el tiempo de las políticas implementadas y sus modos de aplicación. Un segundo momento en el que presentaremos los resultados del análisis comparativo de las transformaciones sociales y físicas que generan dichas políticas, con un acercamiento particular en los barrios populares. Por último, intentaremos reflejar los aprendizajes alcanzados a raíz de la realidad estudiada.

 

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1° de MAYO EN PANDEMIA: EL TRABAJO CONTINUA

En el día de les trabajadores, desde Proyecto Habitar queremos poner en valor el trabajo humano que cotidianamente disponemos hombres y mujeres, para sostener e intensificar la lucha por la transformación espacial hacia una sociedad más justa.

Como arquitectes y urbanistas, vamos hacia el encuentro cotidiano con otres trabajadores para desarrollar procesos productivos y reproductivos que mejoren las condiciones habitacionales en términos físicos y sociales. 

En tiempos previos a la pandemia, se padecía la manifestación material de la injusta desigualdad. En los barrios populares era moneda corriente, la convivencia con arroyos contaminados que desbordan con las lluvias, las plazas sin juegos, la lejanía a los servicios urbanos, el hacinamiento, el trabajo informal, la carga extra en tareas de cuidado para las mujeres, así como el desarrollo de estrategias colectivas para hacerle frente al aumento de los costos de vida. Hoy, esta situación se ha agravado y se vive con mayor intensidad y urgencia. Día a día crece el número de trabajadores que se encuentran en espacios comunitarios para resolver con el trabajo solidario y colaborativo sus problemas de alimentación, salud y educación. Los espacios comunitarios están desbordados por el aumento exponencial de la demanda en este mes y medio de cuarentena, situación que se proyecta hacia adelante en un tiempo incierto.

La historia de trabajo de nuestra organización se ve interpelada por esta realidad, y a pesar de encontrarnos con serias dificultades materiales para promover transformaciones en la dirección trazada no vamos a bajar los brazos. El incremento de la solidaridad y la organización que crece en cada rincón del país nos alienta a afrontar la histórica precarización laboral que padecemos quienes trabajamos enfrentando las reglas del mercado, la mercantilización de los procesos urbanos, la explotación de nuestros compañeres.

Hoy reafirmamos nuestro compromiso por el trabajo colectivo transformador de las desigualdades sociales, de clase, de géneros, de etnias, y todas aquellas que engendran el germen de la opresión. Superemos el aislamiento y promovamos proyectos que, con la urgencia que la hora demanda, aporten al mejoramiento habitacional y barrial de los sectores populares en términos estructurales. Es necesario organizar los recursos sociales, intensificar y activar la redistribución de recursos materiales que solo el Estado puede poner a disposición. Es necesario también que esta etapa refuerce el trabajo colectivo y el control comunitario de los recursos y de los medios.

Pensar y actuar sobre esos espacios para la necesidad de hoy, en procesos que nos permitan proyectar el mañana. Generando y fortaleciendo vínculos que acerquen conocimientos, herramientas y técnicas, en una construcción colectiva que nos encuentre trabajando para la mejora del hábitat!

UN MES DE AISLAMIENTO. Estrategias sociales de colaboración y solidaridad

por Clara Mansueto, Ricardo de Francesco y Teresita Sacón

Transcurrido un mes de aislamiento social en Argentina y retomando las reflexiones del primer análisis que realizamos desde Proyecto Habitar, sobre Latinoamérica en general y Argentina en particular, abordaremos el registro las acciones que promueven las relaciones sociales de colaboración y solidaridad, como antecedentes valiosos hacia la construcción de políticas que aborden las condiciones estructurales e históricas de la desigualdad urbana de nuestro país.

¿Cómo continuaron las medidas políticas inicialmente implementadas en argentina?

Pasados los doce días del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” de carácter estricto dispuesto por el gobierno a través del decreto de necesidad y urgencia (DNU) que mencionamos en el primer informe, el Gobierno Nacional Argentino prorrogó el aislamiento junto con la flexibilización de algunas actividades. Se llamó a esta segunda etapa: aislamiento administrado, donde se estimó un 25% de la población en movimiento.

El Congreso Nacional no volvió a sesionar, todas las medidas son tomadas por decreto o prórrogas mediante decisiones administrativas inscriptas en los DNU

La salud sigue siendo la principal orientación del paquete de medidas continuando con el propósito de “proteger la salud pública como una obligación inalienable del Estado Nacional”. En ese sentido, se ampliaron las recomendaciones sanitarias de higiene personal, de objetos, utensilios, alimentos; como la higiene y ventilación de los espacios de la vivienda. El uso del barbijo es recomendado para circular por la ciudad y obligatorio en el transporte público, el ingreso a locales comerciales, y espacios de concurrencia.

La obra pública estuvo dedicada a la terminación de unidades sanitarias y montaje de hospitales modulares de construcción en seco. Recientemente (21 de abril) se incorporaron otras obras con el lanzamiento del programa “Argentina Hace II”, que reactiva un sector de la obra pública a nivel nacional focalizada en rutas, obras hídricas y trabajos en municipios.

Las políticas de hábitat estuvieron enfocadas al congelamiento de precios de los contratos de alquiler, hasta el 30 de septiembre con valor del 30 de marzo, pagándose los aumentos en hasta 6 cuotas luego de esa fecha. Esta media está destinada a viviendas urbana y rural, pensiones, hoteles o alojamientos; a los espacios destinados a actividades culturales, rurales de pequeñas producciones y el alquiler de Cooperativas de trabajo o empresas recuperadas. A su vez, se congelaron las cuotas de hipotecas, la suspensión de desalojos y las ejecuciones por falta de pago. Hasta el momento no se implementaron medidas para abordar la urbanización informal.

Se anunciaron medidas económicas orientadas al mercado laboral: 

  • Se amplió el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción con fecha hasta el 30 de junio, mediante el cual se otorgan créditos a tasa cero, salarios complementarios, aumentos de prestaciones por desempleo y reducción de aportes patronales.
  • Se creó el ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para trabajadores no registrades y monotributistas, y se entregó un bono extraordinario para beneficiaries de la Asignación Universal por Hije, Jubilades y pensionades y condonación de cuotas para quienes hayan sacado créditos en ANSES.
  • Incorporación de la COVID-19 como enfermedad de carácter profesional en las aseguradoras de Riesgos de Trabajo.
  • Asignación estímulo para trabajadores de la salud.
  • Prohibición de los despidos y suspensiones laborales salvo por causas de fuerza mayor, pactadas entre las partes y homologadas por el Ministerio de Trabajo.

También se extendieron los horarios de algunos comercios y se ampliaron gradualmente las excepciones a diversas actividades productivas y servicios: gastronomía; artículos de librería e insumos informáticos, bajo la modalidad de entrega a domicilio; correlones de materiales para la construcción; curtiembres, aserraderos y fábricas de maderas, colchones y maquinaria; talleres, fabricación y venta de repuestos para mantenimiento y reparación de automotores, motocicletas y bicicletas.

A las excepciones se incorporó la circulación de personas con discapacidad y autistas, y las prestaciones profesionales a domicilio destinadas a estas poblaciones, medidas que alivian el trabajo de cuidado que recae mayormente en sus parientes mujeres. 

Se habilitó la actividad bancaria de atención al público con turno, viabilizando el cobro de pensiones para quienes se veían imposibilitades de hacerlo mediante cajero automático.

Se prorrogó el programa “precios máximos” de alimentos y productos esenciales por 30 días, incorporando elementos sanitarios tales como barbijos, termómetros y alcohol en gel. Luego de una compra con sobre precios por parte del Ministerio de Desarrollo Social se establecieron nuevas disposiciones para la  compra de insumos y contrataciones del Estado en la que se reglamenta la figura “contratación directa por emergencia” y promueve la participación de la mayor cantidad de oferentes posibles.

Al cierre de fronteras nacionales, provinciales y municipales se exceptuó el movimiento por tierra de aquellas personas que hubieran quedado lejos de su domicilio cuando inició el aislamiento, así como el arribo de aviones con argentinos repatriados.

Las fuerzas de seguridad siguen controlando el acatamiento de la cuarentena por parte de la población. El ejército asumió nuevas tareas, como la instalación de carpas sanitarias acopladas a hospitales, la confección de barbijos, y en algunas localidades reparte bolsones con alimentos y viandas de comida. A su vez, están efectuando vuelos de reconocimiento de posibles lugares de aterrizajes próximos a los lugares sanitarios.

El Ministerio de Salud de la Nación, a través de su Sistema Integrado de Información Sanitaria, abrió una convocatoria para incorporar profesionales voluntaries para reforzar los equipos sanitarios dependientes de Nación y las Provincias. Por su parte, diversas municipalidades del conurbano bonaerense están promoviendo voluntariados dirigidos a todas las personas con intenciones de colaborar en la asistencia sanitaria.

 

¿Qué transformaciones se registran en términos espaciales?

La flexibilización de la cuarentena, se expresa espacialmente en el incremento de flujos vehiculares y peatonales por las calles, y en la concentración de personas en actividades esenciales como el retiro de dinero en bancos, el abastecimiento en mercados, compra de medicamentos en farmacias, vacunación en centros médicos y el pago de servicios.

Estas actividades se desarrollan con una organización del tiempo mediante la pre adjudicación de turnos y el control de cupos máximos dentro de los locales. Físicamente, se materializan con líneas dibujadas en el piso para determinar la ubicación de las personas en la fila, mamparas transparentes en las cajas de los mercados; locales que funcionan tras las rejas; nylon transparente que cubre el frente de locales, dejando lugar solo para el intercambio de dinero y productos. Restricciones que impactan en la vida cotidiana y en los modos de relacionarse socialmente en los espacios.

Otras transformaciones impactantes en el espacio urbano son la imposibilidad de verle la cara a las personas por la utilización masiva de barbijos o máscaras, como así también la ausencia de reuniones o actividades colectivas, las manifestaciones políticas y los encuentros cotidianos por las calles, más allá de alinearse en las filas manteniendo distancia.

El transporte público de colectivos, subtes y trenes aumentaron sus frecuencias, aunque no llegan a sus máximos de horas pico. En las estaciones cabecera y centros de transbordo se implementaron controles de salud de pasajeros. En los colectivos, sigue vigente la obligación de subir por la puerta trasera, que los dos primeros asientos estén desocupados y que sólo se viaje sentade.

Según la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) con el cierre de comercios y de varias industrias, los residuos se redujeron un 25% en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Por su parte, en Santa Fe y Rosario las autoridades del área de Ambiente informaron que aumentaron las toneladas de basura en un 43% por el incremento del consumo domiciliario durante la cuarentena obligatoria.

Sobre les contagiades y su distribución territorial, la Dirección Nacional de Epidemiología e información Estratégica, detectó que el 47.7% de los casos se encuentran en los principales aglomerados urbanos, como Buenos Aires, Córdoba y Rosario.

Continúa el movimiento de trabajadores, materiales y maquinarias en las obras públicas de salud. Se están construyendo hospitales modulares distribuidos en grandes ciudades: 8 unidades en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), 1 en Mar del Plata, Ciudad de Córdoba, Resistencia y Santa Fe respectivamente. También se están levantando carpas sanitarias y acondicionando unidades de salud en desuso. 

En algunas ciudades, como en Rosario, Córdoba y Buenos Aires, diversos sindicatos, obras sociales y cadenas hoteleras acordaron con las intendencias utilizar las plazas para complementar el alojamiento de pacientes leves o adultes mayores y para las personas que llegan del exterior.

También se registran transformaciones espaciales sustentadas en relaciones sociales de solidaridad y colaboración ante la pandemia. Los espacios de referencia barrial como escuelas, centros culturales y sociedades de fomento, modificaron sus actividades y organizan ollas populares o son puntos de entrega de viandas para los sectores sociales que lo necesitan. En el mismo sentido, los clubes sociales de todo el país pusieron a disposición sus instalaciones y espacios deportivos para instalar camas de internación. En la Ciudad de Buenos Aires, el Hotel Bauen puso a disposición las plazas, particularmente para el aislamiento de los sectores populares de la ciudad.

 

¿Cómo es el impacto en la población? Y ¿Qué conflictos sociales y nuevas demandas aparecen?

Frente a la imposibilidad de circular por las calles de la ciudad, los movimientos sociales que trabajan en la recolección y reciclado de residuos sólidos urbanos reclamaron ante el Gobierno de la Ciudad y el Gobierno Nacional la excepción para acceder a los centros urbanos con un protocolo sanitario específico.

Trabajadores organizades reclamaron mediante huelgas y piquetes en distintos puntos del país, contra las reducciones salariales, cobros adeudados y despidos. En algunos casos se vivieron situaciones de violencia y enfrentamientos contra la represión policial.

En cuanto al abastecimiento, se registra el aumento de precios de elementos de primera necesidad e higiene, a pesar de las medidas dispuestas para fijar precios máximos. En ese sentido, la AFIP en conjunto con autoridades de distintos municipios inspeccionan locales de abastecimiento para identificar irregularidades.

El aumento del consumo de los servicios de luz, agua y gas, el tipo de cuadro tarifario y las estimaciones de las empresas por la inhabilitación de lectura de medidores están generando preocupación en la población. Comenzaron a solicitarse planes de pago por los montos de las facturas y se incrementaron los reclamos de usuaries que recibieron aumentos desorbitantes en las facturas de gas y luz sin haber incurrido en mora ni tener deudas anteriores.

Con el incremento del control por parte de las fuerzas de seguridad en el territorio nacional, se produjeron situaciones de abusos de autoridad particularmente con poblaciones de barrios populares: de represión, prácticas xenófobas y racistas frente a comunidades originarias y secuestros de mercadería y objetos personales de trabajadores informales por estar vendiendo.

En algunas localidades, las organizaciones sociales reaccionaron frente a los abusos de las fuerzas de seguridad, como es el caso de Chubut donde se interpusieron 3 Habeas Corpus colectivos y preventivos. 

Otro conflicto está asociado a la población en situación de calle que no dispone de lugares para aislarse. Durante este primer mes de cuarentena la situación empeoró, sobrecargándose los paradores existentes. En la Ciudad de Buenos Aires, se habilitaron nuevos albergues que funcionan en los polideportivos. Los que quedan afuera, solo reciben un plato de comida y se ven obligados a dormir en la calle trasladándose de un lugar a otro cuando les echan.

Según el registro nacional de femicidios del observatorio “Mujeres, Disidencias, Derechos”, se registraron 27 femicidios desde que comenzaron las restricciones al 22 de abril, ocurridos en su mayoría dentro de la vivienda de la víctima o compartida con el agresor, y aumentaron un 39% las denuncias por violencia de genero a nivel nacional según la ONU.

Se realizaron varios motines en cárceles del país, con escenas de violencia y muerte de los presos que reclaman mejores condiciones sanitarias, en estos espacios donde predomina el hacinamiento y las condiciones de precariedad en cuanto a la salubridad e higiene.

Ante la inactividad laboral y la crisis económica, diversas organizaciones políticas promueven la implementación de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas del país, para recaudar fondos que puedan destinarse a la emergencia sanitaria. También se retoman los proyectos de redistribución económica como el de una renta básica universal, Ingreso Básico Universal o Asignación Universal por Ciudadanía.

 

¿Qué sucede en los barrios populares?

Como registráramos en el primer informe, las condiciones de precariedad de la organización espacial y social pre existentes en los barrios populares, imposibilitan afrontar las medidas y recomendaciones sanitarias dispuestas por el gobierno nacional.

Frente a esta realidad, les pobladores, diversas organizaciones e instituciones, reforzaron la visibilización de la situación, promoviendo que se tomaran medidas específicas para estos sectores. En ese sentido, se logró un acuerdo con el Gobierno Nacional a través del Ministerio de Desarrollo Social para implementar aislamientos barriales con la consigna “quédate en tu barrio”, reforzándose la asistencia alimentaria a comedores escolares y comunitarios. Según comunicados oficiales se ampliaron las partidas presupuestarias y se dispuso la entrega de viandas o de módulos alimentarios.

Se lanzó el programa de Emergencia Sanitaria “El Barrio Cuida al Barrio”, a través del cual promotores y promotoras comunitarias recorrerán su barrio para realizar un acompañamiento específico a grupos de riesgo, difundir medidas preventivas y distribuir elementos de seguridad e higiene. Este programa comenzó a implementarse en varios distritos del AMBA: en la localidad de José León Suarez del partido de Gral. San Martín; barrio El Campanario de Lomas de Zamora; William Morris en Hurlingham; Las Casitas en la Localidad de Glew de Almirante Brown; y San Jorge de Florencio Varela.

Se destinaron recursos para la ejecución de “Puesta en Valor de Centros Integradores Comunitarios” ubicados en barrios vulnerables con mano de obra local, que aporten a enfrentar el impacto sanitario y económico de la pandemia y el aislamiento. Se estima que las obras comiencen durante el mes de mayo.

Más allá de estas medidas, las organizaciones sociales continúan trabajando y sosteniendo los cuidados, la alimentación y la educación de les habitantes. Los comedores comunitarios siguen funcionando, y cada vez reciben más gente. Los centros comunitarios, bachilleratos, puntos de alfabetización reconvirtieron sus objetivos priorizando la alimentación. La cercanía con la comunidad trajo aparejadas otras necesidades como atención médica, vacunación, abrigo, medicamentos.

Comenzaron a organizarse ollas populares en distintas esquinas de los barrios populares del conurbano, producto de la desesperación frente a la falta de dinero y la solidaridad de quienes pueden acercar algo. También existen colaboraciones entre vecinas para prestarse internet o imprimir las tareas que les docentes les envían a les estudiantes para hacer desde la casa.

El 13 de abril se confirmó la primera fallecida por COVID-19 de la villa 1-11-14 de la Ciudad de Buenos Aires, y hasta la fecha de este informe (25 de Abril) existen 2 casos confirmados en el barrio 31 de Retiro, 1 caso en la Villa Oculta de Mataderos y 2 casos en la villa 20 de Lugano de la Ciudad de Buenos Aires CABA, además de 1 caso confirmado en el Barrio La Matera de Quilmes.

Les vecines y organizaciones sociales de los barrios asistieron a les familiares de las personas contagiadas. Les infectades de la ciudad de buenos aires están internades en hospitales públicos, pero los familiares no han recibido asistencia del estado para llevar adelante las medidas sanitarias y sostener el aislamiento.

La circulación del virus por las villas de la Ciudad complejiza aún más las condiciones sanitarias. Es necesario contemplar esta situación para complementar las disposiciones de aislarse en casa y aislarse en el barrio, con medidas urgentes que permitan aislar al entorno de les infectades y las poblaciones de riesgo. La disposición de camas de hoteles para repatriades, o la aislación de geriátricos e instituciones sanitarias cuando surgen contagios, son algunos ejemplos que pueden replicarse para la población de los barrios populares. Asimismo, la articulación con las redes de colaboración y actividades existentes en los barrios, son una condición necesaria para construir e implementar medidas adecuadas para estos sectores.

 

 

      

     

Foto de portada, 1 y 3: de Miguel Caamaño, Foto 2: Juani Ignacio Roncoroni, Foto 4:Enrique Garcia Medina

 

CRONICAS URBANAS. Newsletter de Proyecto Habitar.

 

Crónicas Urbanas se propone como una plataforma de comunicación que restituirá los procesos de transformación del territorio, los problemas urbanos en los que las comunidades organizadas han reconocido un conflicto, una injusticia en su vida cotidiana y han llevado adelante acciones de transformación del espacio para contrarrestarla.

Nuestra vida cotidiana transcurre signada por una desigualdad que se reproduce sistemáticamente en el territorio, allí prevalecen relaciones de dominación, la enajenación, la mercantilización generalizada. Regulaciones que sostienen situaciones de abundancia extrema, y de igualmente extrema necesidad.

En nuestro territorio suceden las tomas de tierra, los abusos que sufren los inquilinos, las personas que vive en la calle, las personas que viven hacinadas, los pisos de tierra, el agua contaminada, los barrios linderos a basurales, arroyos, fábricas, líneas de alta tensión, son algunas de las situaciones de injusticia que conocemos.

Comunicarlas es una oportunidad para generar una mirada crítica de la producción urbana desde una perspectiva disciplinar, encontrándonos con quienes luchan, con los conflictos y con el territorio, para desarrollar nuevas lógicas de abordaje.

A través de este medio, pretendemos aportar con nuestro trabajo al de muchos otros equipos interdisciplinarios que también trabajan en este sentido, desde una mirada situada, en la región y en el sur global.

Con la finalidad de promover la construcción de una agenda urbana situada, que se construya con las preocupaciones históricas de la población que habita el territorio, que reconozca las dinámicas que integran los barrios como ámbitos de producción y reproducción, y también proyecte transformaciones promoviendo el Derecho a la ciudad para todes.

Para suscribirte al newsletter CRÓNICAS URBANAS envianos un mail a info@proyectohabitar.org

CONSEJOS DE HÁBITAT. Nueva etapa.

Esp. Ricardo de Francesco

 

Desde Proyecto Habitar participamos y promovemos la institucionalización de los Consejos de hábitat locales “de vivienda y hábitat” en los territorios en los que trabajamos, y el consejo provincial[1] dado que son una herramienta para construir políticas democráticas de gestión del territorio.

Durante el primer trimestre del año, iniciaron sus actividades en un nuevo escenario político, construido con el empuje de diversos sectores (sociales, políticos, gremiales, académicos, profesionales) que trabajaron sostenidamente para interrumpir la continuidad del gobierno de cambiemos. En este comienzo diferente al de años anteriores, se renuevan las expectativas de poder incidir en la orientación de las políticas urbanas frente a la nueva gestión.

A pesar de la particularidad local y la escala de incidencia de cada consejo, la lucha sostenida de las organizaciones sociales, profesionales y las universidades se puso en valor en cada sesión, sosteniendo que no debemos perder la mirada crítica y situada que posibilitará aportes para la transformación de las injustas condiciones habitacionales.

Resulta imprescindible que el gobierno actual, asuma la lucha multiactoral por el acceso justo al hábitat e instrumente políticas de redistribución de los recursos urbanos, sin depositar nuestras pretensiones transformadoras en la burocratización de las experiencias. 

La reflexión sobre estas experiencias de lucha nos presenta el desafío de seguir promoviendo ámbitos de debate que permitan trascender al gobierno de turno y democratizar las discusiones sobre las políticas urbanas, trabajar la coyuntura como manifestaciones particulares injustas de un problema mayor: la desigualdad urbana. 

 

[1] LEY DE ACCESO JUSTO AL HÁBITAT, SECCIÓN VIII – CONSEJO PROVINCIAL DE VIVIENDA Y HÁBITAT Artículo 60. – Creación: Créase, en el ámbito de la Autoridad de Aplicación, el Consejo Provincial de Vivienda y Hábitat, que debe actuar como órgano multiactoral de consulta y asesoramiento de las políticas y programas en el marco de la presente ley y de acuerdo con lo que establezca la reglamentación.

Mas allá del aislamiento social

Ma Eugenia Jaime, Julian Salvarredy y Gabriela Torrents en Proyecto Habitar

 

El día 16 de marzo quedó conformada la Unidad Coronavirus COVID-19, integrada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT),  CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i).

La conformación de esta Unidad tuvo como objeto “poner a disposición de la Presidencia de la Nación y de las autoridades del Ministerio de Salud de la Nación todas las capacidades de desarrollo de proyectos tecnológicos, recursos humanos, infraestructura y equipamiento que puedan ser requeridas para realizar tareas de diagnóstico e investigación sobre Coronavirus COVID-19”.

El día 20 de marzo con el propósito de “proteger la salud pública como una obligación inalienable del Estado Nacional”, se dictó, mediante un decreto de Necesidad y Urgencia, la medida de “aislamiento social, preventivo y obligatorio”, por un plazo de 12 días a evaluar su continuidad de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos. Esta medida buscó frenar el desarrollo de la pandemia, evitando las oportunidades de contagio masivo y al mismo tiempo, reconociendo los condicionantes que presenta hoy nuestro sistema sanitario (cantidad de plazas y respiradores en hospitales y sanatorios). De manera que el aislamiento se presenta como una estrategia para ganar tiempo y poder enfrentar este conflicto en mejores condiciones.

La medida implicó la permanencia de la población en sus residencias habituales o en el lugar en que se encontraran y abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo. Siguiendo en esta línea, restringió el desplazamiento por rutas, vías y espacios públicos, se suspendieron todo tipo de eventos culturales, recreativos, deportivos, religiosos, es decir, todo evento que implicara el encuentro de personas. 

Por otra parte, se efectivizó el cierre de los pasos internacionales, puertos, aeropuertos y centros de frontera, el control de la circulación de vehículos, el cierre de bancos y de locales comerciales que no brindaran artículos de primera necesidad, tales como artículos de almacén, verdulería, farmacia o ferretería. Los gobiernos provinciales tomaron medidas similares, dando distintos alcances a los cierres de sus fronteras para limitar la circulación.

Estas medidas se han manifestado en términos espaciales de la siguiente manera:

  • vaciamiento de las calles,
  • aumento del consumo de servicios habitacionales en los barrios,
  • hacinamiento en los hogares,
  • disminución del flujo de vehículos y personas
  • aumento del control social por parte de las fuerzas de seguridad
  • creciente uso de redes sociales y aplicaciones para el encuentro virtual
  • permanencia en terrazas y balcones para mantener contacto con el exterior

 

¿Cuál es la reacción de la población frente a estas políticas?

En la ciudad de Buenos Aires donde viven 3.000.000 de personas, y suelen entrar a diario un número similar la sensación es de total acatamiento. El movimiento en los barrios se produce durante la mañana. En la mayoría de los casos para abastecimiento diario.

En los barrios del conurbano bonaerense el acatamiento también es alto. Sin embargo, se producen algunas situaciones particulares de difícil resolución, como una concentración inusual de personas para retirar dinero de los cajeros o para el abastecimiento en supermercados.

En el resto del país la situación es similar, reconociéndose mejores condiciones para afrontar el aislamiento en las ciudades mas equipadas y una disponibilidad menor en las áreas mas alejadas de los equipamientos que brindan las centralidades.

 

¿Qué sucede en los barrios populares?

Los barrios populares son un tema aparte, en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se concentran el 50% del total de barrios registrados a escala nacional por el Registro Nacional de Barrios Populares. La situación allí oscila entre el aislamiento total de las personas mayores o con discapacidad y una situación de cierta normalidad en los movimientos cotidianos, ya que los niños siguen jugando en las calles y pasillos de los barrios y los jóvenes continúan encontrándose en las esquinas.

Las trabajadoras y trabajadores que habitualmente se dedican a las tareas de cuidado, limpieza o reciclaje se encuentran aislados y sin dinero para el abastecimiento. Cerraron las ferias informales que en los barrios populares del AMBA movilizan un promedio de 500 personas por domingo. El abastecimiento de comercios barriales se vió obstaculizado, en muchos casos debido a que carecen de habilitaciones.

Las mujeres salen a la calle en busca de comida. Durante los primeros días los espacios comunitarios estuvieron cerrados por falta de mercadería, pero poco a poco empezaron a recibir raciones de alimentos secos de los organismos estatales.

El aislamiento agudiza los conflictos en las familias con dificultades para sobrellevar situaciones de familiares con problemas de conducta, violencia de género, adicciones, entre otros.

Estas dificultades para la organización social en el aislamiento se agudizaron debido a la persistente adversidad en la organización del espacio barrial y de la vivienda por la que atraviesan a diario las familias de los barrios populares.

El hacinamiento, la escasez de servicios habitacionales de calidad, agua, cloaca, electricidad, conexión a internet, gas, recolección de residuos, se han puesto al rojo vivo, pero no son problemas nuevos. En estas condiciones la desinfección, la ventilación y la limpieza resultan una tarea imposible, sin contar la posibilidad de acceso a los productos para llevarla a cabo.

A estos condicionantes, se suma la epidemia de dengue que se ha acentuado durante este año en los barrios populares, donde los recipientes de almacenaje de agua para la higiene contra la pandemia son potenciales focos de reproducción del mosquito. 

En este contexto, la organización y movilización social se transforma. Muchas mujeres y hombres referentes de los barrios siguen trabajando para aportar a la resolución de los temas urgentes de la nueva coyuntura, ampliando y reconfigurando las redes que posibilitan la producción y reproducción social. Empezando por informar el estado de los barrios, dar continuidad a la asistencia de alimentos y alertar sobre el riesgo de que crezca la conflictividad que generan las situaciones de violencia.

 

 

 

Producción Audiovisual: Miguel Caamaño, Teresita Sacón y Eugenia Jaime . Las imagenes son gentileza de los miembros de Proyecto Habitar (click en la imagen para ver video)

Para ser mejores, mejores políticas urbanas

Recurrentemente, los gobiernos que asumen en cada ciclo de crisis inflacionaria y de parálisis en la actividad económica encuentran en la producción de viviendas un motor para activar la economía, poner en marcha la industria de la construcción y generar trabajo. El modo en que se dan estos procesos trae consecuencias de mediano y largo plazo que en muchos casos contradicen los objetivos inclusivos e integradores que promueven.

¿Por qué sucede esto? Para trascender las experiencias precedentes de políticas urbano habitacionales es necesario atender sus procesos y diseños específicos, complejizar las perspectivas de abordaje y fortalecer la mirada relacional escalas, dimensiones y actores involucrados para observar críticamente ¿Qué industria se pone en marcha? ¿Qué economía se activa? ¿Qué trabajo se genera? ¿Qué territorio produce?

Hay algunos datos de la actualidad que pueden constituirse en un buen antecedente, como haber pasado de promover un Ministerio de Vivienda, a uno que se denomina de Desarrollo Territorial y Hábitat. En este contexto, el nombre de cada ministerio se resignificará en la práctica. La política territorial también lo hará en la relación entre las acciones de los distintos sectores del gobiernos entre sí y en el conjunto de políticas territoriales que se constituye en los hechos. En su relación con las políticas económicas, sociales, de salud, de educación, de obras e infraestructuras, etc. Es una alerta y debe constituirse en un llamado de atención cuando el modo de sintetizar las acciones en materia de desarrollo territorial y vivienda se anuncian por los miles de unidades de casas que se van a construir.

La producción urbana y regional actual, se caracteriza entre otros por dos aspectos problemáticos: la fragmentación y la desigualdad. Observada desde la lógica de la economía convencional, la ciudad como maquinaria de reproducción del capital ha superado en las últimas décadas a su rol de escenario de producción industrial o de concentración de actividades económicas. Para la reproducción del capital, es cada vez menos importante lo que se produce, su localización, su forma, las actividades o las personas que habitan las ciudades, se trata de movilización económica. Como esta es su característica principal, poner en marcha acríticamente la economía movilizando la industria de la construcción sin otras consideraciones, implica activar estos mecanismos de reproducción de fragmentación y desigualdad.

Existe otro dato insoslayable en el desarrollo territorial que es uno de los grandes desafíos presentes: las capacidades de la industria de la construcción hoy están fuertemente concentradas, tanto en los que producen obras (como las grandes empresas que concentran las obras públicas) como sus insumos principales (acero, ladrillos, cemento). Siendo otra característica determinante lo complejo que resulta acceder al suelo urbano para la mayor parte de la población. Trascender las experiencias pasadas es entonces tomarse de los casos que asumen nuevas concepciones de actividad económica y del trabajo, y para esa trascendencia especifiquen desde nuevas perspectivas sociales, de derechos y de géneros los modos de producción de espacios urbanos, los actores involucrados y el territorio producido.

Mejores políticas habitacionales para el desarrollo territorial integrado.

En relación con las políticas de desarrollo territorial y hábitat, también hay mucho aprendizaje histórico que puede consolidarse en prácticas políticas superadoras. Hay buenas y malas experiencias en el pasado reciente. Durante los doce años previos a la etapa oscura de las políticas liberales de Cambiemos, el Estado produjo en el país más de un millón de soluciones habitacionales, pese a esto, el total de hogares en situación de déficit no varió significativamente. Entre otras razones, esto se debe a que activar economía, implica activar la producción de la industria de la construcción, y atender los requerimientos de las grandes empresas vinculadas a la construcción de viviendas.

Esto ha llevado, por ejemplo, a los grandes conjuntos de viviendas en la periferia, ya que para las empresas grandes y medianas que construyen viviendas, la construcción en serie de unidades iguales en terrenos baratos resulta productivo, requiere trabajadoras y trabajadores, y es rentable. Este tipo de proyectos implica el confinamiento de sectores populares en barriadas aisladas, sin acceso a otros servicios urbanos distintos al de la vivienda. Manteniendo condiciones urbanas inadecuadas en relación con otros derechos como educación, salud o esparcimiento, llegando inclusive a tener problemas de infraestructura o servicios básicos. Este tipo de intervenciones, históricamente fue el mayoritario en las políticas habitacionales.

Por otra parte, durante el mismo periodo se han desarrollado también múltiples experiencias de abordajes integrales, con programas que integran disciplinas y saberes, y proponen espacios que atienden modos de fortalecimiento de los actores locales y las economías de las que son protagonistas (social, popular, solidaria). Pueden tomarse muchas experiencias y muy diversas en todo el territorio, como lo fueron: algunos casos del PROMEBA, el PF-Villas, la ley de acceso justo al hábitat 14449 de Buenos Aires, la ley 341 de CABA, o la producción cooperativa. Es desde estas experiencias que pueden reformularse las estrategias que luego tiñen las políticas de reactivación. Este tipo de experiencias, minoría desde un punto de vista cuantitativo, han sido las más valiosas desde una perspectiva integral y de derechos.

Mejores políticas desde mejores perspectivas.

Desde Proyecto Habitar hemos participado en todos los frentes que han fortalecido la unidad popular para generar la fuerza necesaria para derrotar la continuidad del gobierno liberal de Cambiemos, y que han generado instancias de producción colectiva de propuestas programáticas en materia de hábitat y territorio. Hemos sostenido en todos estos foros los mismos criterios que aquí resumimos. Hemos rescatado estas experiencias y las propuestas que actualmente promovemos en conjunto con muchos otros colectivos y organizaciones en Habitar Argentina. Lo hicimos conscientes de que las propuestas programáticas de políticas urbanas y territoriales juegan su suerte en la especificación de su aplicación, y en las relaciones entre las distintas escalas y dimensiones de la política pública, muchas veces ignorada.

La arquitectura y el urbanismo tienen sentido en tanto su saber resulta en trasformaciones que mejoran la situación habitacional y urbana de los pobladores, esa es la medida de su sentido social. La participación de los profesionales en la crítica y el diseño de políticas públicas esta signada por el mismo objetivo. Conocemos las condicionantes macroeconómicas, así como la necesidad de conocer la realidad productiva actual como el punto de partida concreto de acciones urgentes que tienen en el hambre y la desocupación prioridades innegables. Aun así, entendemos que es necesario activar los mecanismos de la producción y el trabajo integrando de modo prioritario también entre los objetivos de las políticas públicas su progresiva transformación. Es decir, incluyendo en el diseño de las políticas el proceso que transforme el modo en que la ciudad hoy es producida y su rol dominante de reproducción del capital.

Por todo esto nos parece central atender la relación determinante que resulta de las políticas que se desprenden de asociar el objetivo de activación económica con la industria de la construcción y sus actores más poderosos, acciones que muchas veces se confinan en las áreas de obras de infraestructura o economía. Como complemento posterior, las políticas de desarrollo territorial y habitacional resultan así condicionadas, y muchas veces se confinan a accionar en áreas de vivienda o desarrollo social. Debemos trascender esta mirada fragmentada. Este es un aspecto central de un abordaje integral, que comprenda la totalidad del territorio, muchas veces simplificada en dualidades como informal y formal, productivo y reproductivo, público o privado, social o del mercado, modos binarios de aproximarse a la producción urbana que han favorecido una reproducción acrítica del territorio desigual y fragmentado.

La experiencia latinoamericana actual da cuenta de la relevancia de mantener alta la vara de la reflexión crítica y autocrítica, no es tiempo de autocensurarnos preventivamente, es tiempo de proponer criterios mejores. Para llevar adelante cualquiera de las propuestas de normativa o aplicación técnica que hemos consensuado y articulado entre tantos, en encuentros tan diversos, la guía debe ser un cambio en las perspectivas que construyen las políticas, las perspectivas sociales de derechos y de géneros son un eje sustancial.

El desarrollo territorial que mejora el hábitat de los sectores que lo necesitan parte de la activación económica y del trabajo que se construye junto a los habitantes de los barrios populares y sus organizaciones, desde la perspectiva social y de género, partiendo de las mejores experiencias de la política urbana reciente. Entonces, quiénes participan, quiénes deciden, dónde se produce, cómo se produce, no resultan cuestiones accesorias sino centrales. En este contexto los procesos y los proyectos arquitectónicos y urbanos son un aspecto necesario de estas políticas de desarrollo territorial y hábitat, no un complemento secundario, intrascendente o aislable. Comprendidos de este modo, son instrumentos que se inscriben en una gestión territorial inclusiva que promueve el derecho a la ciudad.

En síntesis, desde este punto de vista, el territorio integrado social y espacialmente, el derecho a la ciudad y a la vivienda, no puede ser una cuestión que se atienda luego de activar la economía y el trabajo acríticamente, y en función de las consecuencias, sino todo lo contrario. Es decir, un desarrollo igualitario social y de género, que promueve el trabajo de los actores locales, que producen las trasformaciones del espacio urbano y barrial utilizando sus recursos productivos, que movilizan así la economía de la que son parte, se fortalecen y construyen social y colectivamente una ciudad y un territorio más justos.

 

Julian Salvarredy, Proyecto Habitar

Diciembre 2019

 

 

RESULTADOS CONCURSO DE ESTUDIANTES «CASA VIOLETA PARRA, ESPACIO COLECTIVO»

CONCURSO DE ESTUDIANTES

“CASA VIOLETA PARRA, ESPACIO COLECTIVO” 

REFUGIO TRANSITORIO PARA MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Organizado por Proyecto Habitar y Aparecida en Red Ando, con el apoyo del Centro de Hábitat Inclusivo UBA – FADU y la Red Hábitat International Coalition.

En primer lugar, queremos agradecer en nombre de la Red Aparecida en Red Ando y Proyecto Habitar por la participación comprometida de todes quienes formaron parte de este proceso.

La invitación en este seminario y concurso fue la de producir colectivamente una mirada crítica del presente, que indague en el proceso de producción del espacio que nos trajo hasta aquí para proyectar un espacio futuro, que estimule relaciones sociales justas y democráticas.

Entre sus múltiples resultados contamos con 26 propuestas arquitectónicas en primera vuelta y 8 en la instancia final. Los proyectos elaborados son producto de un trabajo sostenido a lo largo de las jornadas del seminario donde hemos construido colaborativamente el programa social en base a una reflexión profunda sobre los procesos de transformación espacial y la desigualdad de género.

El desafío asumido fue y continúa siendo, aprender a leer en el espacio, la dominación que se ve en las relaciones de género, para promover su transformación desde la práctica que nos sitúa en un contexto histórico desde el hacer cotidiano.

 

RESULTADOS DEL CONCURSO

1° PREMIO Noroeste (LINK PROYECTO):

Conchi Berenguer Urrutia

Ignacio Urbistondo Alonso

Jon Bakaikoa Canflanca

 

2° PREMIO Flora (LINK PROYECTO):

Sabrina barruti

Andrea Yohana Diaz

Eliana Yael Luján Laslo

Stefania Clelia Amaya

 

3° PREMIO Pleamar (LINK PROYECTO):

Agostina Dominella

Candela Jañez

Matias Cosser Alvarez

Valentina Dimuro

Vanesa Velazquez

 

1° MENCIÓN Violeta (LINK PROYECTO):

Franco Pozzi

Eugenia Peña Aguilar

Julieta Gurrea

Nuria Romeu

Yaco Antonio de Moya

 

2° MENCIÓN TEKUN (LINK PROYECTO):

Mauricio Mendez Arevalo

Amparo Feito

Nicole Claros Calderon

 

MENCIONES ESPECIALES:

Hacia la liberación (LINK PROYECTO):

Ignacio Quiroga

Candelaria Biglione

Constanza Alel

Marina Cladera Ojeda

Martina Canale

 

CuaTros (LINK PROYECTO):

Carola Matar

Florencia Maya

Macarena Goicoechea

Nicolás Frutos

 

Batahola (LINK PROYECTO):

Meli Schall

Florencia Carola Perez

Florencia Restovich

María Victoria Scarione Avellaneda

Micaela Troiano

 

En una primera instancia de evaluación se seleccionaron 9 de las 26 propuestas elaboradas por les estudiantes en equipos interdisciplinarios, que continuaron ajustando sus propuestas para la segunda vuelta.

Las juradas que participaron fueron: las arquitectas y urbanistas Ana Falú, Eugenia Jaime, Ines Moisset y Zaida Muxi; y las especialistas Leonor Girard, Mercedes Martínez y Mónica Nuñez con la coordinación de la arquitecta y urbanista Clara Mansueto. En un proceso de análisis y valoración organizado en instancias colectivas, se acordaron los criterios de evaluación y se definieron las recomendaciones generales para la valoración en segunda vuelta:

Se valoraron las lecturas urbanas realizadas y la restitución de los elementos y los usos reconocidos en la propuesta arquitectónica. Así como aquellas propuestas que vincularon gradualmente los espacios colectivos e íntimos, que aportaron secuencias espaciales, situaciones intermedias de transición y de resguardo entre el interior y el exterior, que restituyeron las prácticas que cotidianamente desarrollan las mujeres de la zona, reflexionando de dónde vienen, con qué elementos cargan, cómo son los espacios recorridos, en qué condiciones, etc. 

Se valoraron las memorias descriptivas que expresan en cada caso un estudio sensible y detallado que guía la propuesta en relación con la problemática específica: violencia de género. Teniendo en cuanta las cualidades edilicias en relación con las diversas escalas de reunión para lograr la integración y la intimidad.

Se valoró el estudio de las tecnologías constructivas posibles de desarrollar en etapas, la incorporación de la iluminación natural para la generación de atmósferas y la adecuación de las propuestas para que las mismas resulten accesibles para personas en situación de discapacidad.

EXPOSICIÓN Y ENTREGA DE PREMIOS

La exposición de las 8 propuestas finalistas y la entrega de premios se desarrollará el día 15 de diciembre en el encuentro de fin de año “Derecho a la Ciudad” de Proyecto Habitar 2019, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sitio a confirmar.

El premio está compuesto por una selección de libros que abordan la problemática del espacio y la perspectiva de género. A su vez, los proyectos seleccionados formarán parte de una publicación a cargo de Proyecto Habitar, del cual se entregarán ejemplares a les participantes. Los trabajos serán difundidos a través de las redes de Proyecto Habitar, en todos los espacios que les organizadores consideren convenientes, tanto vía web como físicamente en seminarios, exposiciones y demás espacios vinculados a la temática.